REPORTAJE AL COMANDANTE ALEJANDRO CHEHEBAR
Mucha emoción en un vuelo que repatrió a 240 argentinos que estaban varados en Ecuador
Alejandro Chehebar es comandante en Aerolíneas Argentinas (AA) y fue el piloto del Airbus 330 que repatrió a 240 argentinos que estaban varados en Ecuador. Dichos vuelos son organizados por Cancillería, cuentan con la supervisión de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) y por el Ministerio de Salud de la Nación.
“Me tocó uno de los vuelos de repatriación, organizado por la Cancillería en combinación con la ANAC y las autoridades de Salud de la Nación”. En este caso se utilizó un avión de AA, en general los vuelos salen vacíos de Argentina y traen argentinos al país, pero en esta oportunidad se aprovechó la ida “para transportar a 190 ecuatorianos que estaban en Argentina”, dijo el comandante a través del programa “Contame algo” que se emite de 12.30 a 14 por El Cordillerano Radio (93.7).
El piloto internacional sostuvo que “hubo un acuerdo con la embajada ecuatoriana, llevamos 190 ecuatorianos a Quito que estaban varados en Argentina y trajimos 240 argentinos que estaban varados en Ecuador”.
Asimismo indicó que “estuve en conversación con los cónsules para organizar toda la parte sanitaria, se acercaron para viajar de vuelta argentinos que estaban en Quito y también en otros lugares, en otros destinos turísticos, algunos mochileros, gente que se fue a tentar suerte con algún trabajo y que decidieron volver, hubo una mezcla de casos personales y de historia”.
Refirió Chehebar que “la cantidad de personas que entran al país, repatriados, es de 400 por día. La Cancillería en base a esa limitación organiza los vuelos, desde AA y también se chartean vuelos con otras compañías, desde Punta Cana, de Quito, de Cancún, de Lima, hace tres días entró un vuelo desde Miami, de diversos lugares se van juntando argentinos que quieran volver”.
Se calcula que quedan 20.000 personas para repatriar, pero “el canciller me dijo que ya el 90% de los argentinos que querían volver, están en el país” y explicó que “AA no interviene en las conformaciones de la listas de los pasajeros que quieren volver, eso lo hace Cancillería, se arman los listados en base a prioridad para la gente de más edad, de aquellos que tienen problemas médicos y a los que tienen problemas personales de otra índole, incluso se contemplan a aquellos que se quedaron sin plata, al que está en condiciones más debiles se lo contempla”.
Cuando una tripulación viaja en una aeronave vacía al vuelo se lo denomina ferry, “para nosotros es lo mismo, operativamente desde el punto del piloto es absolutamente lo mismo. En este caso volamos con un operativo sanitario de la empresa, de la ANAC y del Ministerio de Salud para la protección de los tripulantes, con un protocolo que nos protege”.
Es evidente que ante la alternativa actual que origina la pandemia y la posibilidad de volver al país se produce una situación especial, la tripulación del comandante Chehebar no escapó a esas emociones. El piloto mencionó entonces “vamos tranquilos sabemos que el aire que se filtra en el avión ayuda para la protección de los pasajeros y del vuelo, se filtran partículas y gérmenes y esto hace que el coronavirus no atraviese ese filtro, dentro del avión no es peligroso. Desde lo emocional cambia, me mandaron un video de la reacción de la gente en Quito cuando vieron aterrizar el avión, una explosión de alegría y emoción, hasta el cónsul se quebró porque estuvo trabajando muchos días en la repatriación, todo fue muy emotivo”.
En su rol de comandante mencionó que “una vez a bordo hablé con los pasajeros, todos estaban muy emocionados, pensando en que se iban a reencontrar con sus familias, fue un vuelo donde todos estaban muy conmovidos, la tripulación los asistió, se les dio una bolsita con algo de alimentos, le pedimos que fueran poco al baño para evitar circulación y todos se han portado realmente muy bien, no hubo gente desubicada”.
Para la estadística queda que Aerolíneas Argentinas hacía 30 años que no aterrizaba en Ecuador por razones comerciales, “no sé por qué, seguramente se debe a la política aerocomercial de los últimos años en el país que agredió principalmente a AA, perdimos muchas rutas a manos de competidores. Hace 30 años se decidió abandonar la ruta a Quito” y reiteró: “es así, hacia 30 años que un avión de AA no aterrizaba allí”.
Por otra parte resaltó la participación del Estado, “es importante que el Estado atienda la salud, yo soy partidario de la salud pública, de la educación pública, de contar con una herramienta como es una línea de bandera que sirva para esto y para cualquier otra cosa que le sirva al país. Como el fomento de las relaciones comerciales, mandar un vuelo para establecer lazos comerciales, para favorecer los intereses de todos los argentinos, estoy absolutamente de acuerdo con la política que se está llevando a cabo, para cuidar la salud de todos, para proteger a las pymes y usar todos los recursos del Estado para que la economía no se desbarranque”.
Ya desde lo técnico al momento de aterrizar o despegar sostuvo que “Quito es un aeropuerto de alta complejidad, porque tiene montañas cerca, los motores se comportan distinto, le cuesta más al avión despegar cuando la densidad del aire es menor, los aeropuertos de altura como La Paz, Quito, Bogotá, México, tienen esa complicación, ya que están las montañas muy altas y cerca, además mucho tráfico aéreo y a veces la meteorología no acompaña, eso hace una sumatoria de factores donde nosotros los tenemos catalogados de alta complejidad, pero esto no significa que sea peligroso sino que simplemente se deben observar algunos detalles en donde los pilotos que van allí deben tener alguna calificación, que es distinta a los que van a un aeropuerto de baja complejidad”.
Por último, el comandante Chehebar emocionado señaló que “me siento honrado de haber cumplido este acto, estoy en la empresa hace 39 años y hemos atravesado distintas vicisitudes, estoy orgulloso, con mucha placer”.