Continúa el drama de las personas varadas en el exterior
A más de un mes del cierre de fronteras y de la disposición del aislamiento social preventivo y obligatorio decretado por el gobierno nacional por la pandemia de coronavirus (COVID-19), una de las problemáticas más grandes de este contexto continúa siendo la gran cantidad de personas que aún esperan regresar al país.
Los vuelos de repatriación son escasos y sólo se definen a partir de las disposiciones de Cancillería, que es la encargada de realizar los listados de pasajeros de acuerdo a las prioridades establecidas por los protocolos sanitarios. Es este organismo el que canaliza los requerimientos a través de las oficinas consulares que presentan los listados de personas en grupos de riesgo como mayores de 60, niños y personas con enfermedades.
De esta manera, en la segunda fase de operaciones especiales de repatriación de argentinas y argentinos varados en el exterior, Aerolíneas Argentinas anunció la suma cuatro vuelos con un total de 960 plazas. La primera de estas operaciones especiales partió desde Lima este martes 21 de abril con horario de arribo al Aeropuerto Internacional de Ezeiza a las 19 horas. El segundo, proveniente de Cancún, se realizó este miércoles 22, con horario de llegada al país a las 19.10. El tercero, desde Punta Cana llega a Buenos Aires el jueves 23 a las 20.50. Por último, el cuarto vuelo especial arribará a las 4.20 de la mañana del lunes 27 de a Ezeiza el proveniente desde Madrid.
Hubo momentos de mucha indignación cuando, por un error informático, en la página de aerolíneas figuraba un vuelo de repatriación cuyo valor ascendía a los 200 mil pesos. Después, la empresa comunicó que se había tratado de un error en el sitio web, ya que tampoco es posible que se vendan pasajes sin la mediación del consulado. Con todo esto, según pudo conocer este medio, el valor de estos vuelos especiales es de 575 euros, que equivalen a 42.158 pesos argentinos, más el 30 por ciento del impuesto PAIS, que es el impuesto que recae sobre determinadas operaciones en moneda extranjera. Con todo esto, el precio total final corresponde a un aproximado de 53.506 pesos argentinos.
“Hay un clima muy intenso, de mucha incertidumbre”
Julieta Dimarco tiene 24 años, es oriunda de Neuquén capital y se encuentra varada en Barcelona, España, desde mediados de marzo. En diálogo con este medio, comentó: “por lo que se el consulado te avisa cuando podés viajar. Ellos se comunican con vos, pero por ahora solo viajan personas mayores, o enfermos, había muchos enfermos de cáncer. Yo no soy prioridad, tengo 24 años, así que por ahora no sé cuándo voy a poder volver. Te mandan un link y de ahí vos podés acceder a comprarlo, pero no es como antes que cualquiera ingresaba a la página y compraba los pasajes”.
Por fortuna, la joven pudo conseguir hospedaje mediante contactos en Barcelona. Sin embargo, comentó que hay muchas personas varadas que viven una crítica situación teniendo que pagar alquileres tanto en el lugar en el que se encuentran, como en su lugar de residencia fija, en Argentina. “Entiendo las medidas, está muy bien que hayan cerrado las fronteras, aunque la verdad no pensé que iba a ser tan de golpe, y que no iba a haber ningún tipo de vuelo. Yo tenía fecha de regreso para el 27 de marzo, pero ya perdí mi pasaje” señaló.
Según contó Julieta, en su caso particular, el consulado argentino recientemente le brindó asistencia con alimentos y contención psicológica: “sé que en Madrid el consulado brindó alojamiento a los varados, pero acá en Barcelona por ahora no. La verdad que se vive un clima muy intenso, de mucha incertidumbre”.
Con todo esto, la joven agregó: “con esta incertidumbre, lo que más nos perjudica psicológicamente no saber cuándo podemos volver. Lo primordial sería tener un cronograma, si sabemos que, bueno, de acá a dos meses vamos a poder volver, podemos administrar nuestros recursos, y psicológicamente. Al tener la incertidumbre es una ansiedad permanente que no ayuda para nada”.
“Está el miedo de no poder volver, de quedar ilegal”
Gimena Carrasco trabaja como supervisora en una escuela de esquí en Squaw Valley. Junto a un grupo de alrededor de quince argentinos, permanece en ese pequeño pueblo de California, en Estados Unidos, a la espera de un vuelo que le permita regresar a su hogar.
Residente en Bariloche, Gimena tenía fecha de regreso para el 4 de mayo, pero la aerolínea Delta canceló el tramo que llega hasta Argentina. En diálogo con este medio, contó que llenó el formulario de Cancillería para ingresar al listado de personas varadas en el exterior, pero la semana pasada le informaron que su ficha se había perdido: “eso fue un bajón muy grande, la semana pasada. Ahora lo completamos devuelta, así que esperamos que haya noticias” comentó.
Son alrededor de 15 argentinos varados en Squaw Valley.
Por fortuna, Gimena y su grupo de trabajo se encuentran siendo asistidos por la empresa que los contrata, en su caso, hace siete años: “la empresa nos dejó liberado el alquiler y nos dio vales para que podamos comprar comida en el supermercado. También acá hicimos los trámites para extender la visa de trabajo, que es de 5-6 meses. Está el miedo de no poder volver, de quedar como ilegal cuando uno quiere volver cuando corresponde” señaló.
Acerca cómo se vive la pandemia en Squaw Valley, Gimena contó: “es un pueblo muy chiquito, nosotros estamos viviendo en la base del cerro, así que no tenemos mucho contacto entre nosotros. De que empezó la cuarentena habré salido un par de veces, acá está abierto todo lo esencial, supermercados, farmacias, bancos. Me imagino que en las ciudades más grandes se vive más difícil”.
Gimena permanece en un pequeño pueblo de montaña en California, EEUU.
Martina González