CONTRIBUYE A PREVENIR EL CONTAGIO POR EXPOSICIÓN SOCIAL
El delivery, una valorable tarea en medio de la cuarentena obligatoria
Para ellos, la llegada del coronavirus y la posterior cuarentena obligatoria no hicieron variar su actividad diaria. Trabajan a destajo prestando un servicio que se convirtió en imprescindible para muchos vecinos de la ciudad. Son monotributistas y por entrega perciben cincuenta y cinco pesos.
Muchos se mueven en moto, mientras que otros lo hacen en bicicleta. El delivery es un trabajo para destacar en medio de la pandemia.
Mucho se dijo y se valoró sobre la labor realizada por las personas que forman parte de los grupos exceptuados, por su profesión, en cuarentena. Entre los más destacados están los dedicados a los servicios de Salud.
La lista de valoración es en verdad extensa si a los trabajadores de la Salud sumamos a taxistas, recolectores de residuos, expendedores de combustibles, kiosqueros, carteros, personal de las fuerzas de seguridad (provinciales y federales), empleados de supermercados, trabajadores de las despensas de barrio, choferes de taxis, remises y colectivos; entre otros tantos.
Cuando el tránsito es casi nulo, ellos recorren la ciudad.
Sin embargo, existe una profesión que se destaca, de manera silenciosa con un muy bajo perfil. Su permanencia y constancia no se vio demorada y mucho menos frenada por la cuarentena.
Hablamos del delivery, un trabajo a cargo de personas que día a día y hora tras hora, recorren las calles de esta ciudad y las zonas más alejadas del casco céntrico, para llegar a los hogares desde donde se realizan los pedidos de diversas mercaderías y servicios.
En jornadas soleadas, nubladas, bajo la lluvia, con viento o sin él, de día o de noche, el pedido debe llegar y estas personas lo saben muy bien.
En Bariloche son más de 20 los hombres y mujeres que trabajan en esta tarea. Cumple un papel importantísimo para la comunidad ante el aislamiento social preventivo y obligatorio.
Su trabajo contribuye, de manera invalorable por estos días, a disminuir la circulación social, evitando y previniendo el contagio por exposición.
“Nos arriesgamos mucho”
Camila Olguín, forma parte de este grupo de laburantes que representan a la empresa PedidosYa.
Si bien Camila trabaja como temporaria para una reconocida chocolatería de Bariloche, fuera de temporada se dedica de lleno al delivery.
“Para ingresar tenemos que ser monotributistas y contar con movilidad propia, ya sea moto o bicicleta”, relató Camila en diálogo con El Cordillerano.
Según explicó, por cada entrega la empresa les paga cincuenta y cinco pesos y en el caso de los que se trasladan en moto, si superan las 20 diarias, reciben una remuneración adicional. El depósito del pago por su labor se realiza una vez por semana por vía bancaria.
“Desde que comenzó la cuarentena no hubo un aumento en los pedidos. Puedo decir que se han mantenido dentro de lo normal”, contó Camila.
“Sabemos que nos arriesgamos mucho. Estamos expuestos, pero es nuestro trabajo. Tomamos todas las medidas de seguridad, desde que asistimos al llamado de un comercio hasta que llegamos a los domicilios”, aseguró.
Desde el comienzo de la cuarentena los rubros que más requieren de sus servicios son el gastronómico (comidas elaboradas), las farmacias y las compras en supermercados; este último lo realizan por pedido directo de vecinos o clientes frecuentes y el cobro es un monto a voluntad.
La propina ayuda mucho
El grupo que trabaja como delivery se comunica permanentemente y reparte los pedidos, teniendo en cuenta las distancias a recorrer, debido a que unos se mueven en motos y otros en bicicleta. Se debe a que la aplicación que concentra y maneja la logística de los envíos, lo hace desde Buenos Aires. En algunos casos, se da un pedido lejano a una persona que se moviliza en bicicleta y otro, a pocas cuadras, a un delivery que se mueve en moto. En esos casos se cambian los pedidos y solucionan el tema de las calles empinadas y las distancias a recorrer, para realizar la entrega.
“Extremamos nuestras medidas de seguridad al ingresar en nuestro horario de trabajo, como así también cuando llegamos a nuestra casa. Usamos barbijo y alcohol en el gel todo el tiempo”, dijo Camila.
La propina es un aporte más que importante para estos trabajadores, al punto tal que a muchos de ellos los ayuda a cargar el combustible necesario para la jornada; no obstante, no son frecuentes, ni mucho menos jugosas.
Prestan además el servicio a personas conocidas que pasan su número de teléfono, para aquellos que no cuentan con la aplicación de PedidosYa. En su mayoría se trata de compras en supermercados, entre otras cosas. Además, utilizan Facebook y otras redes sociales para sumar ingresos.
El trabajo que realizan a diario debe de ser tenido en cuenta y valorado por la sociedad, máxime en estas épocas de coronavirus.
Julio Luzuriaga