En tiempos de crisis, el Hospital Zonal sigue recibiendo numerosas donaciones
Muchas son de dinero en efectivo, pero también hay organizaciones o vecinos que ayudan como pueden, confeccionando barbijos, camisolines o máscaras protectoras. Al tiempo que surgen campañas de todo tipo. El beneplácito del director del nosocomio y el valor de los insumos.
En los momentos de adversidad, en Bariloche se ven los ejemplos solidarios, tanto de personas particulares como de empresas, juntas vecinales, asociaciones o entidades diversas.
“En este momento de crisis, todo lo que venga de colaboración aliviana las necesidades del hospital, porque los recursos siempre son finitos. Por más que el Ministerio de Salud compre, hay una escasez de recursos en el mundo y esto que hace la gente de donar elementos en forma particular, hasta las empresas que aportan dinero o aparatos, siempre nos sirve”, señaló Leonardo Gil, director del Hospital “Dr. Ramón Carrillo” a El Cordillerano.
En ese sentido, señaló que han recibido desde camisolines de gente que se ha puesto a coser, hasta grandes sumas de dinero que han sido destinadas para comprar reactivos e insumos para el laboratorio, muy necesarios en el marco de la pandemia.
“Nuevamente la gente vuelve a darle un sentido de pertenencia al hospital por el hecho de colaborar y aportar para que todo esté bien”, consideró Gil.
Uno de los aportes fue un instrumental para maniobras de intubaciones endotraqueales.
Solo por mencionar algunos casos, El Cordillerano recopiló donaciones que ha recibido el nosocomio local: la Biblioteca Néstor Kirchner aportó barbijos, la iglesia evangélica “Hay vida en Jesús” colaboró con camisolines y barbijos, y la empresa Quetrihue, que controla los supermercados Todo y la distribuidora Puelche, aportó un millón de pesos.
Roberto Gilio, titular de Quetrihue, informó: “Cuando esta pandemia empezó, no quisimos darle trascendencia, pero me había interesado en cuál era la problemática sanitaria que se podía enfrentar en la ciudad y la respuesta fue que se podían necesitar respiradores mecánicos. Al final, se aportó el dinero, porque los aparatos los había adquirido el gobierno”.
“Me parece que desde el sector privado, quien pueda, debe colaborar con esta situación y poner de su parte, ya sea con insumos o lo que esté al alcance. Además, Leonardo Gil está haciendo un muy buen trabajo, con mucho compromiso y eso genera convicción”, agregó el empresario en diálogo con este diario.
Por otra parte, la Fundación Bunge y Born hizo llegar 30 mil dólares, el gremio de Luz y Fuerza puso a disposición su hotel sindical para aislamientos, el Grupo 3D solidario, elaboró máscaras protectoras faciales y el grupo Alliance, propietario de las discotecas bailables de Bariloche, pagó un costoso instrumental de entrenamiento para maniobras de intubaciones endotraqueales, el cual ya está siendo utilizado por los facultativos del centro médico.
Al respecto, el titular de la firma, Ricardo Rimoldi, sostuvo que “atravesamos un momento particular, en el que es necesario colaborar entre todos para poder atravesarlo de la mejor manera posible”.
Asimismo, Jorge Guzmán, presidente de la junta vecinal de Colonia Suiza, dijo “es una forma de devolver un poco a la comunidad, todo lo que nos da”, luego de que esa organización vecinal destinara 200 mil pesos al nosocomio local.
La Asociación Empresaria Hotelero Gastronómica, puso a disposición un hotel de la ciudad en caso de necesitar aislar a personas con coronavirus, al tiempo que entregó 200 juegos de sábanas, 35 máscaras protectoras por 250 mil pesos y 120 mil pesos en productos de higiene. “Es una necesidad de la comunidad y todos debemos tener al alcance la mejor salud posible. La salud pública es muy importante y más en estos tiempos”, dijo Claudio Rocatagliatta, presidente de la asociación, a El Cordillerano.
Asimismo, esa entidad lleva adelante la campaña “Un regalo para mi ciudad”, que este año será desdoblada en “’Un regalo para mi hospital’, y ‘Un regalo para mi vecino’”, por lo que se podrán hacer aportes en dinero para la compra de insumos de protección e higiene al hospital y alimentos para la gente que lo necesite dejando productos en los carritos destinados para tal fin en los Supermercados Todo.
Por su parte, la empresa de aberturas Tecmabi se encargó de hacer los boxes de aislamiento dentro del Ramón Carrillo y hubo otras colaboraciones como el del Colegio de Magistrados de Río Negro, que destinó 450 mil pesos a la Productora Farmacéutica Rionegrina (PROFARSE), o iniciativas como la de Cámara de Comercio e Industria de Bariloche, que emprendió la campaña solidaria denominada “Uno para todos y todos para uno”, donde todos los comercios locales aportan sumas de dinero para la compra de kits de limpieza, los cuales son donados a las familias que no pueden acceder a ellos.
Desde el sector político, los funcionarios que integran el partido Juntos Somos Río Negro, destinaron el 30% de sus salarios a los nosocomios rionegrinos de acuerdo al índice de la coparticipación.
Mientras que la senadora nacional Silvina García Larraburu, donó el 50% de sus haberes durante “la etapa más crítica de la pandemia” y lo consideró como “un granito de arena que se suma al esfuerzo de toda la ciudadanía”.
“Hoy necesitamos estar más unidos que nunca, es muy grande el esfuerzo que está haciendo la sociedad en su conjunto. Nuestro querido hospital de Bariloche es el lugar que elegí y con el que estoy en contacto permanente para realizar diferentes gestiones. Allí es donde valientes profesionales de la salud y colaboradores, están escribiendo los acontecimientos decisivos de nuestra historia”, señaló la parlamentaria.
Leonardo Gil se mostró agradecido con todos los que han colaborado y lo siguen haciendo, y contó que parte del dinero recaudado, se ha utilizado para comprar insumos ante esta contingencia, como “camisolines, telas, termómetros para los controles de los pacientes, estetoscopios, antiparras”, entre algunos de los muchos elementos.
En ese sentido, el titular del hospital opinó que “en Salud se manejan unos valores que la gente ni se imagina, de lo que vale por ejemplo una compra de insulina, unas tiritas reactivas, es algo que no entra en la cabeza. Estamos hablando de millones y millones”.
Agregó que en condiciones normales los valores “son terribles” y desde que empezó la pandemia, “todo se triplicó” y puso como caso testigo el de los barbijos, “que antes valían 10 pesos y ahora cuestan 85”.
Diego Llorente