2020-04-19

CUATRO DE CADA DIEZ HOGARES ARGENTINOS NO TIENE CONEXIÓN FIJA A LA RED

La falta de acceso a internet limita, en lo cotidiano, a una parte de la población

La conexión a internet suma, en estas épocas de pandemia y cuarentena, otra diferencia a nivel socioeconómico. Un alto porcentaje de niños, niñas y adolescentes, quedan limitados en su llegada a la educación, ante la falta de conexión a la red por escasez de dinero. El de los adultos mayores es otro universo que flota en las aguas de la tecnología, sin hallar un rumbo que los lleve a puerto seguro, si no cuentan con guías en ese ciber planeta, desconocido para la mayoría de ellos.

La cuarentena, además de exasperar los ánimos, genera un sinnúmero de interrogantes. No son pocos los que arriesgan que “el mundo no será el mismo tras el paso del coronavirus”, sin embargo, las desventajas de muchos, dentro del sistema, existen y lamentablemente lo seguirán haciendo.

Entre el amplísimo abanico de ejemplos, se puede hablar del acceso a cuestiones cotidianas que desde distintos ámbitos se da por “sentado”, cuando, claramente, la realidad marca todo lo contrario; entre otros, hablaremos de la conexión a internet.

Si bien hace unos años el uso de la red era para algunos pocos y más que nada para aquellos que gustaban de la “ciber navegación”, con el correr de la última década ese hábitat virtual se convirtió en moneda corriente; pero no para todos, claramente.

En la actualidad desde los distintos organismos del Estado, las empresas, los comercios, etcétera, incentivan el uso de la red para pagar cuentas, adquirir bienes y realizar trámites de manera remota.

Sin necesidad de bucear muy profundo, sabido es que no todos están inmersos en ese mar de posibilidades; algunos, por su enemistad con la tecnología, otros por desinterés y un gran sector de la sociedad por la imposibilidad económica de acceder a este servicio ya sea fijo o móvil.

Según datos publicados por la Cámara Argentina de Internet (CABASE), el 43,9% de los hogares argentinos no contaba con acceso fijo a la red; al tercer trimestre de 2019. El número no varió en demasía, según el último relevamiento oficial dado a conocer por el ya extinto Ministerio de Modernización. Ese estudio marcó que en el 70% por ciento del territorio argentino (donde vive casi un tercio de la población) no hay accesibilidad directa a internet.

En tiempos de pandemia, esta herramienta se presenta como una puerta abierta para aquellos que tienen la posibilidad económica de acceder a ella, ya sea para afrontar obligaciones o para el simple esparcimiento.

Más allá de la oportunidad de realizar trámites, pagos, pedidos y otras acciones, por medio de la red, la cuarentena obligó -por ejemplo- a los educadores a conectarse con los alumnos, de los distintos niveles, a través de internet; pero, muchas son las personas que quedan fuera del amplio universo de la red.

Según la CABASE en la provincia de Río Negro de cada cien hogares, solo el 63,4% tiene acceso fijo a la red.

Si bien las publicaciones especializadas señalan que en los últimos cuatro años hubo un importante incremento en las conexiones, la difícil situación por la que atravesamos, seguirá marcando diferencias entre la población.

Parias tecnológicos

Hoy por hoy, la gran mayoría de los trámites frecuentes pueden realizarse a través de los teléfonos celulares inteligentes, conectados a la red. Sin embargo, la situación socioeconómica señala que no son pocas las personas que, a raíz de esto, se convierten en parias tecnológicos.

En este sentido podemos traer a colación, como ejemplo, a los mayores a quienes se les abre la posibilidad de realizar trámites usando internet. Esto es posible para aquellos que, además de contar con conexión, tienen a familiares que pueden tenderles una mano, debido a que una gran parte de ese universo no entiende o no le interesa ingresar en este mundo, para ellos desconocido.

Otro de los ejemplos es el referido a los alumnos cuyas familias no pueden acceder de manera constante a la red, debido a cuestiones económicas. Esos niños, niñas y adolescentes, quedan marginados ante esta desigual realidad.

En la mayoría de los hogares de bajos recursos, actualmente se debaten, entre otros temas, en cargar crédito en los teléfonos celulares o comprar la comida de hoy; con lo cual claro está, desde la lógica, quién gana esa pulseada.

De esta manera, muchos de esos niños, niñas y adolescentes, quedan a mitad de camino en la realización de las tareas que envían los docentes, y en otros casos ni siquiera largan la carrera.

El informe de la CABASE, señala que cuatro de cada diez hogares argentinos, no tiene acceso fijo a internet. Lejos quedó aquella promesa de “Wi Fi gratis en todo el territorio argentino”, que escuchamos hace poco menos de diez años y que los memoriosos recordarán.

Lo cierto es que, en tiempos de aislamiento social obligatorio, internet se yergue como un faro en el tormentoso panorama diario de los hogares argentinos.

Uso responsable

Volviendo al informe mencionado, entre los distintos tipos de conectividad, la Cámara Argentina de Internet destaca que el 52,4% de los hogares lo hace a través del cable-modem, mientras que la conexión vía ADSL (es decir, a través del cableado telefónico) es del 35%. Solo un 3,5 por ciento se conecta a través de la fibra óptica.

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires hay un acceso fijo a internet del 111,7% por cada 100 hogares. Es decir, que la mayoría de las familias cuentan hasta con dos redes, como puede ser la conexión del modem-cable fijo y de fibra óptica.

En el interior de país las provincias que más se acercan a este número son: Tierra del Fuego con 96 hogares conectados cada 100 y San Luis, con el 85,2%.

La gran mayoría del territorio nacional se ubica en casi el 70% de los hogares conectados. Mientras que en el otro extremo están Formosa y Catamarca, con solo tres de cada diez familias con internet. Chaco, el 35,3%, Santa Cruz, 35,6% y San Juan 37,1%, se convierten en las regiones con menos accesibilidad.

Luego del decreto presidencial que ordenó el aislamiento social, preventivo y obligatorio, el Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) recomendó el “uso responsable de internet” durante la cuarentena.

Para ello utilizó una animación difundida en las redes sociales, en la que, entre otros consejos, sugirió priorizar “las herramientas de trabajo y los portales educativos”; mensaje al que solo pudo acceder un sector de la población.

Julio Luzuriaga

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