LA CUARENTENA FRENÓ LA LLEGADA DE INSUMOS ESENCIALES
Último paso para la entrega de trajes autónomos que protegerán a terapistas
En momentos en que los casos de COVID-19 comienzan su escalada en la ciudad, un grupo de diseñadores locales está a un paso de concluir la confección de dieciséis trajes autónomos de carga positiva. Serán una importante barrera a la hora de proteger a los terapistas frente a potenciales contagios. La llegada de insumos, retrasó el trabajo de estos profesionales que vienen realizando esta tarea a pulmón, con la ayuda de comercios y vecinos de Bariloche.
Luego de haber superado las pruebas realizadas en las Unidades de Terapia Intensiva (UTI) de dos nosocomios de la ciudad, el equipo de profesionales que diseñó y confeccionó estos trajes, integrado por Pablo Dormisch, Alejandro Acuña y Gonzalo Luna, comentó que se encuentran en la etapa final de las tareas.
Pablo, que se dedica al diseño y la fabricación de reel de aluminio para pesca con mosca, dialogó con El Cordillerano y brindó detalles de los trabajos que están realizando en la última etapa de fabricación y montaje de los trajes autónomos de presión positiva.
En medio de la cuarentena fue difícil conseguir los componentes. “Tenemos una semana de retraso debido a que esperamos insumos provenientes Mendoza, Córdoba y Buenos Aires”, dijo Pablo. “Jugó un papel muy importante la seguidilla de feriados que nos frenó el proyecto, más que nada por el transporte de los insumos”.
Sin embargo, no pararon y fueron armando, montando y testeando los componentes electrónicos de las cajas. “Estamos ensamblando y haciendo soldaduras. Podemos decir que las partes de los trajes que dependen de manera directa de nuestro trabajo, ya están listas”, agregó el diseñador.
Por otra parte, informó que, si bien el prototipo fue sometido a diversas pruebas en las UTI locales, por estos días aguardan la entrega de prendas de una tela de mejor calidad que la tyvek probada en su momento. “Esperamos que nos hagan esa entrega desde el hospital local, ensamblaríamos las partes mecánicas y podremos así entregar los trajes, tal como lo prometimos”, señaló.
Si bien, sumado el prototipo, son dieciséis los trajes autónomos proyectados, en los talleres de los tres diseñadores cuentan con material sobrante que quedará a disposición para hacer los mantenimientos y recambios de piezas que necesiten.
“Podríamos construir algunos más de los dieciséis prometidos, pero esperamos ver su desempeño y el mantenimiento que necesitarán”, destacó.
Transparentes
En cuanto a los aportes recibidos, Pablo Dormisch contó que han sido todos privados. “Destacamos la colaboración de los comercios que se involucraron y de los vecinos que se comunicaron con nosotros y realizaron sus aportes a esta causa”, dijo. A fin de que la tarea solidaria sea además transparente, los diseñadores sumaron al equipo al contador Jorge Rojas, quien está al frente de los números y el manejo de las donaciones.
Cabe recordar que este equipo de diseñadores arrancó el proyecto costeando los gastos desde sus propios bolsillos y más tarde recibieron ayuda de comercios locales (Julián Pizzuti, Bobinajes Secondo y Mecánica 14) y luego se fue sumando el aporte de particulares.
Barrera al contagio
Este proyecto comenzó con el inicio de la cuarentena. La idea surgió al analizar la necesidad de minimizar el alto riesgo de contagio del coronavirus, por exposición, en los centros de atención médica. Fue así que el neumonólogo del Hospital Zonal, Sergio Benítez, se comunicó con ellos para solicitarles una solución a este problema del riesgo de contagio del personal de Salud. Con algunos datos y características en mano empezaron a trabajar.
Luego de analizar los materiales necesarios y buscar la forma de reemplazarlos con lo que se pudiera conseguir a nivel estándar o comercial, para de esa manera evitar la fabricación de piezas complejas, llegaron a confeccionar un prototipo que superó las pruebas a las que lo sometieron.
En diez días obtuvieron el primer traje autónomo, tras haberlo diseñado en soporte informático de tres dimensiones.
Idea “muy simple”
Según señaló Pablo la idea es “muy simple”. Se trata de generar un ambiente de presión positiva para el terapista, inyectándole aire filtrado al traje para lograr de esa manera que haya más presión dentro de él, que en el ambiente. De esa manera se evita que desde el ambiente ingrese algún elemento de contagio hacia el interior, protegiendo al terapista.
Está compuesto por un mameluco de tela especial, una mascarilla con regulación en la cabeza, una manguera que se inserta al traje a la altura de la nuca del usuario; ésta se conecta a una caja donde están montadas la turbina, la parte electrónica, batería y filtros, que se sujeta a la cintura del terapista con una especie de riñonera.
La caja mecánica posee un encendido y apagado, y un potenciómetro para regular la velocidad de la turbina que inyecta el aire dentro del traje.
Cuando la batería llega a un rango bajo de carga, suena una alarma que avisa que el usuario cuenta con una determinada cantidad de minutos para hacer el recambio del equipo. Permite sanitización; es decir que puede ser usado por más de una persona y reutilizarse. Después de ser usado por una persona se desinfecta y lo pueden volver a usar.
Julio Luzuriaga