POSCORONAVIRUS
Zúñiga: “cuando todo esto pase, tenemos que vender un Bariloche saludable”
El histórico líder gastronómico analizó en El Expreso Periodístico, programa que conduce Antonio Zidar, en El Cordillerano Radio (93.7), la situación actual en Bariloche, cuestionó el accionar del intendente frente a la pandemia y expresó que se debe pensar en cómo salir, poniendo como horizonte el primer día del mes de julio.
El dirigente gastronómico y ex diputado nacional, Ovidio Zúñiga, dijo que “Bariloche ha pasado por etapas complejas. Cuando fue el brote de hantavirus en los 90 fue muy difícil pero logramos que ese problema no nos perjudicara la temporada, incluso vino el presidente Carlos Menem y se comió una frutilla para demostrar que acá ya había pasado la crisis. En 2001 superamos la caída del país y más adelante la gripe A, donde los trabajadores ofrecimos postergar los aumentos salariales, siendo los únicos de todo el país”.
“En 2011 fue la crisis por la erupción del volcán Puyehue. Allí hubo una reunión, donde los trabajadores pusimos más de lo que se podía. Recuerdo que estábamos los mismos de siempre en un encuentro y les dije que nada hemos hecho para tener un fondo compensador para soportar las diferentes crisis, sino siempre paga el de abajo. Y para los empresarios siempre hay soluciones, ellos pueden dejar de ganar. Pero no pasan hambre, frío, ni necesidades, como pasan los trabajadores”, prosiguió.
Recordó que cuando quebró la empresa estudiantil Río de la Plata, planteó que la cuota cero quede en Bariloche y sea administrada como un fondo de crisis, pero no en Buenos Aires, al tiempo que pidió cambios en el Emprotur. Pero nada de eso ocurrió.
“Considero que había más incertidumbre en 2011 con la crisis de la ceniza que ahora. Porque el ser humano no podía hacer más. Según informes, la última erupción del volcán había sido en 1920 y con un año entero tirando cenizas. Nadie podía prever cuanto tiempo íbamos a estar así, y estando sin respuestas. Sin embargo, Hoy toda la ciencia está buscando soluciones. Y la solución es aislarse. Esta es una guerra y en la guerra si exponés el cuerpo, te meten un tiro. Hay que guardarse”, aconsejó.
Al mismo tiempo, cuestionó el rol que tuvo el intendente frente a esta pandemia. “Nosotros propusimos cuarentena turística para Bariloche desde el 13 de marzo hasta el 30 de abril, cerrando los ingresos de la ciudad. No pudimos hablar con el intendente y se lo propusimos públicamente. Pero Gennuso se rodea de un sector demasiado empresarial, le falta el debate social y el acuerdo social que siempre le pedimos”.
“Pero si escuchás solo al empresario, obviamente iban a querer trabajar el fin de semana largo de marzo y el de Semana Santa. Ellos piensan así, pero no es culpa del empresario pensar como empresario. Sino del intendente, que su responsabilidad es escuchar las dos campanas y sacar conclusiones. Pero él no tomó las decisiones pertinentes y tuvo 8 mil turistas en la ciudad por seguir dejando ingresar gente no residente”, consideró Zuñiga.
“Por todo esto, es que nos pasó lo que nos pasó y eso se traduce en que hoy estamos punteros cómodos en la estadística de casos confirmados en la Patagonia. A Gennuso le faltó estrategia de cómo queremos salir, siempre dijimos que hay que pensar en el primero de julio. Tenemos que vender un Bariloche saludable, porque cuando descienda la curva, después de todo este encierro, la gente se va a subir a sus autos en Córdoba, Buenos Aires o donde sea, y va a buscar relajarse y pasear en familia”, opinó el dirigente gastronómico.
Finalmente, cuestionó el accionar social de la Comuna: “De golpe en Bariloche, la miseria está instalada. A los cuatro o cinco días de decretada la cuarentena estábamos desparramando bolsas de comida por todos lados”.
“No hay que olvidarse que los últimos cinco años tuvimos buenos años y buenos momentos del turismo. Ese es el acuerdo social que le reclamamos al intendente. Para saber dónde está parado Bariloche. También tuvimos excelentes temporadas y fines de semana largos. Pero vemos que desde que arrancó la cuarentena, hay una desesperación por juntar comida”, concluyó.