PROPUESTAS EN CRISIS
“El Ingreso Ciudadano Universal le da libertad real a la gente y erradica la pobreza”
Sergio Bechara Arcuri es periodista e integra la organización Eclosionar que promueve la campaña por un Ingreso Ciudadano Universal en Argentina. Contó las múltiples experiencias que se vivieron en el mundo. Consideró perverso esperar que haya pobres para que existan subsidios. “Toda persona tiene que tener la existencia material garantizada para no depender de otro para sobrevivir”, destacó.
En tiempos en los que circula como descontrolado torbellino una hilera de mensajes de todo tipo a través del infinito tubo de WhatsApp, en las últimas horas circuló una consigna que, inevitablemente despierta atención. “Necesitamos tu apoyo”, comienza y la consigna es una campaña por un
Ingreso Ciudadano Universal. En un breve texto explica que, si el gobierno aplicara de inmediato este concepto, generaría un shock económico capaz de frenar la crisis, terminar con la pobreza y enfrentar el desempleo tecnológico y la informalidad.
¿En qué consiste este Ingreso Ciudadano Universal? “Es una asignación monetaria estatal pagada como derecho de ciudadanía, por el simple hecho de ser ciudadano”, explica el periodista y miembro de la organización Eclosionar, Sergio Bechara Arcuri. No se exige otra condición que ser ciudadano, o residente acreditado.
“Toda persona tiene que tener la existencia material garantizada para no depender de otro para sobrevivir, para no estar a merced de la discrecionalidad de otra persona”, señala Sergio y destaca que es una forma concreta de lograr la libertad real de las personas. Para el liberalismo somos todos iguales ante la ley, “pero si vemos la inmensa desigualdad que existe en el mundo, es evidente que la igualdad real no se cumple”.
Uno de los pilares del Ingreso Ciudadano es la universalidad. De esta forma, apunta Bechara Arcuri, se garantiza que todas las personas reciban lo necesario para no ingresar en la pobreza. “Por eso, su cuantía se debe situar por encima del umbral de pobreza”, resalta.
El Ingreso Ciudadano o Renta Básica es una idea considerada en otros países. El gobierno de España, por ejemplo, busca acelerar la creación de un ingreso mínimo vital en medio de la pandemia. La ministra española de Economía, Nadia Calviño, señaló que es un instrumento útil en esta circunstancia, y que luego “se quede ya para siempre, que sea un elemento estructural, un elemento permanente”, precisó. El monto sería de 440 euros mensuales.
El periodista y escritor Martín Caparros rescató el editorial del Financial Times para una columna en la edición en español del New York Times. El editorial plantea que “para pedir un sacrificio colectivo uno debe ofrecer un contrato social que beneficie a todos”. Y que, para eso, “será necesario poner sobre la mesa reformas radicales que reviertan la dirección principal de las políticas de las últimas cuatro décadas. Los gobiernos tendrán que aceptar un rol más activo en la economía. Deben considerar los servicios públicos como inversiones y no como pasivos. La redistribución volverá a la agenda; se cuestionarán los privilegios de los ricos. Políticas que hasta hace poco se consideraban excéntricas, como la renta básica y los impuestos a la riqueza, tendrán que entrar en la mezcla”. Caparros reflexiona -en el artículo- que nada sucederá si millones y millones de personas no lo exigen. Buen punto.
El periodista Bechara Arcuri integra el “Movimiento Argentino por el Ingreso Ciudadano – Eclosionar”. “La idea es no esperar que haya pobreza para que surjan los subsidios. Eso es perverso. El objetivo es revertir esa mirada y que el ingreso ciudadano sea preventivo, se anticipa al problema de la pobreza”, subraya.
Sobre las objeciones recurrentes, Sergio reconoce que existe un cuestionamiento a las experiencias que se vivieron en los países ricos. Por eso elige compartir la experiencia en Namibia. En una zona rural de bajos ingresos se pagó durante dos años -de 2007 a 2009- a 930 personas de forma individual un monto de 100 dólares namibios (equivalentes a 12,4 dólares estadounidenses). El proyecto fue promovido por una organización social.
“Los resultados fueron impactantes”, destacó Bechara Arcuri y contó que se pasó de un 42% de chicos y chicas con problemas de bajo peso a un 10%; y de una deserción escolar del 40% a 0. Y además se crearon microemprendimientos. Finalmente, el gobierno de Namibia se resistió a extender la experiencia a toda la población.
¿Cómo se financia el Ingreso Ciudadano?
El referente del Movimiento Eclosionar se refirió a la forma en que se podría aplicar esta herramienta si existiera voluntad política. Recordó que hace tres años el economista, político y ahora titular del Banco Nación, Claudio Lozano, señaló que se requería del 3% del PBI para poder hacer efectivo un ingreso ciudadano. “Hoy Alberto Fernández dijo que el paquete de medidas representa el 2% del PBI. Es una cuestión de decisión política”, apuntó.
“Esta política implica una necesaria reestructuración del sistema impositivo. De esta forma el Estado no gastará ingentes recursos en identificar a los sectores que necesitan el dinero, eliminará la burocracia y el clientelismo y, sobre todo, es el mecanismo para asegurar que nadie quede excluido sin ingresos para vivir dignamente”, desarrolla el texto que se comparte en las redes sociales.
Este ingreso se financia a través de un impuesto al 20% de la población con mayor riqueza económica. El periodista citó al economista Rubén Lo Vuolo. “Dice que tenemos un sistema impositivo regresivo. Lo paga tanto el rico como el pobre. Necesitamos una reforma tributaria progresiva. A medida que se escala en los tramos de mayores ingresos, se aumenta la alícuota de impuesto a cobrar”, explicó y agregó que el objetivo debería ser cobrar impuestos en los tramos superiores de ingresos y una redistribución universal.
Simón abandonó las adicciones por la jardinería
En el libro Utopía para Realistas del historiador holandés Rutger Bregman se describen distintos experimentos con la herramienta del Ingreso Ciudadano o Renta Básica Universal. Uno de ellos se llevó a cabo en Londres, en mayo de 2009. Los sujetos de estudio: trece hombres sin hogar, veteranos de la calle. Algunos llevaban casi cuarenta años durmiendo en el frío suelo de las calles de la City, el centro financiero de Europa. Entre gastos policiales, judiciales y servicios sociales, estas trece personas suponen -dice el estudio- un gasto estimado de 480.000 euros todos los años.
Broadway, una organización de ayuda tomó la decisión de que estas personas reciban un tratamiento VIP. Los hombres en situación de calle recibieron dinero, sin más. 3.000 libras para gastos y no tuvieron que hacer nada a cambio. Cómo se lo gastan fue cosa suya. No hay ningún requisito, ningún cuestionario, nada. Utilizaron el dinero para comprar cosas como un teléfono, un audífono, un diccionario. Y la mayoría fueron extremadamente ahorrativos. Al término del año habían gastado un promedio de 800 libras.
Por ejemplo, Simon que había sido adicto a la heroína tuvo un cambio radical en su vida durante la experiencia. Se recuperó de sus adicciones y empezó a tomar clases de jardinería. “Estoy empezando a cuidarme, me baño y me afeito. Incluso estoy pensando en volver a mi casa. Tengo dos hijos”, contó.
Daniel Pardo/ Fotos: Facundo Pardo