LA PRACTICA SE REALIZA EN BARILOCHE
La importancia de transfundir plasma de pacientes convalecientes a pacientes críticos
Los protocolos para comenzar a trabajar sobre los pacientes de coronavirus con plasma convaleciente ya arribaron a la Argentina y están en poder del Ministerio de Salud. Hay un protocolo autorizado para la mencionada práctica en convalecientes y transfundir plasma a un paciente crítico. La tarea médica se puede llevar a cabo en el Sanatorio San Carlos (SSC) y en Hospital Privado Regional (HPR).
El doctor Marcelo Furque (MN 54991 RN 1441) jefe del Servicio de Hematología y Hemoterapia del SSC, del HPR y del Servicio de Hospital Zonal Bariloche indicó al respecto que “la utilización del plasma de pacientes convalecientes con infecciones virales ya ha sido estudiado y practicado en el siglo pasado, en la década del 60/70 y aplicado por el doctor Maistegui en la infección de la fiebre hemorrágica argentina, utilizando el plasma de pacientes que habían estado infectados y logrando una disminución de la mortalidad de un 30% a un 3%”.
El facultativo además señaló que “actualmente se está planteando la misma posibilidad de utilizar el plasma de pacientes convalecientes de COVID-19 para utilizarlo en aquellos pacientes críticos y ha sido utilizado con buenos resultados” y agregó: “cada vez que los pacientes se infectan con algún virus el organismo genera anticuerpos, esos anticuerpo quedan circulando y son los que se utilizan al extraerle el plasma al paciente convaleciente para contarrestar, pasándoselo al paciente que está en estado crítico”.
Furque también explicó que “la FDA (Admistración de Alimentos y Medicamentos de EEUU) aprobó ya un trabajo para el estudio y la práctica de este sistema. Nosotros a través del Ministerio de Salud también aprobamos trabajo y tenemos uno que es el de CEMIC (Buenos Aires), en donde todos dicen que a los pacientes hay que hacerle transfusiones de plasma obtenida por plasmaféresis a partir del día 28 de la convalecencia, que estén en remisión de la enfermedad, que no tengan síntomas, con carga viral negativa, es decir que no tenga presencia del virus en sangre periférica en los análisis y en los hisopados que se hagan y si con la presencia de anticuerpos circulando”.
Asimismo el profesional sostuvo que “además los dadores deben ser estudiados para todas las enfermedades infecto-contagiosas como cualquier dador de sangre, HIV, P24. Hepatitis C y D, antígeno australiano, sífilis, brucelosis, chagas, todas las probables enfermedades infecciosas que sean fáciles de trasfundirlas en un acto transfucional”.
Con respecto al procedimiento a seguir indicó que “es sencillo, el dador se recuesta en un sillón, se le hace un procedimiento que habitualmente se puede hacer y que lo hacemos con periodicidad y que se llama plasmaféresis y es retirarle solamente el plasma al dador,en este caso al paciente convaleciente, el plasma se guarda y se lo infunde. La cantidad de plasma a pasarle está en 800 y 1000 mililitros y que se aplica al paciente en estado crítico”.
Dentro de la práctica “no sirve hacer esto con dadores de sangre, como se hace normalmente, si no que hay que conectar a los pacientes a máquinas, es un procedimiento que lleva alrededor una hora y media a dos horas y prácticamente no tiene ningún efecto colateral”, explicó Furque.
El médico mencionó que “esto lo hacemos en el Sanatorio San Carlos y en el Hospital privado Regional, está a disposición de los pacientes cuando sea necesario hacero, además los trabajos también están a disposición de quien lo requiera” y concluyó: “los riesgos de infección por el COVID-19 son profundos, se preve que el plasma de los pacientes recuperados sea una terapia segura y potencialmente efectiva para el tratamiento y profilaxis posterior, evidencias de estos efectos positivos ya han sido observados en otros trabajos y esta bueno que lo podamos realizar en Bariloche”.
A nivel nacional
Desde el orden nacional se informó que a nivel mundial se conformó un equipo a fin de trabajar con un sistema de código abierto colaborativo para elaborar un protocolo de emergencia para la utilización del plasma de pacientes convalecientes.
El plasma es una parte de la sangre que queda cuando, al extraerla, decantan los glóbulos rojos y blancos. La parte líquida, sin células, que suele ser de tono amarillo, es el plasma. “Cuando una persona se infecta con un virus, patógeno o microorganismo que lo enferma la primera respuesta parte del sistema inmune. Este produce anticuerpos con las células de los glóbulos blancos.
Se trata de moléculas que van a defender al cuerpo de aquello que lo enferma. Esos anticuerpos específicos van a atacar directamente al virus. Si bien el cuerpo humano tiene anticuerpos para defenderse de otros padecimientos producto de las vacunas, se necesita que el sistema inmune prepare y tenga listos para usar anticuerpos contra el COVID-19. Como aún no hay vacunas y por ende, no hay anticuerpos, cuando el virus llega la persona se enferma. Cuando un sujeto se cura, más allá de la medicación que haya recibido, desarrolló esos anticuerpos que lo ayudaron a curarse.
Juan Carlos Montiel