EXITOSA PRUEBA DEL PROTOTIPO QUE BAJARÁ EL RIESGO DE CONTAGIO DEL PERSONAL DE SALUD
Diseñan en Bariloche trajes de presión positiva para terapistas
En una primera etapa confeccionarán dieciséis equipos para donarlos al Hospital Zonal y el Sanatorio San Carlos. Sus tres diseñadores son vecinos de esta ciudad. Este martes realizaron con éxito dos pruebas en las unidades de Terapia Intensiva de esos nosocomios. Arrancaron el proyecto costeando los gastos desde sus propios bolsillos y recibieron ayuda de comercios locales y de particulares.
El Cordillerano dialogó con Pablo Dormisch (48) quien brindó detalles de este traje especial que diseñó y confeccionó junto a sus colegas Alejandro Acuña (48) y Gonzalo Luna (37). Pablo se dedica al diseño y la fabricación de reel de aluminio para pesca con mosca.
“Dejamos todo de lado para arrancar con este proyecto que comenzó con el inicio de la cuarentena. Nos dificultó el trabajo el hecho de no poder salir y la manera de conseguir los materiales”, comentó.
Al hablar de cómo surgió la idea, dijo que fue al analizar la necesidad de minimizar el alto riesgo de contagio del coronavirus, por exposición, en los centros de atención médica. “El neumonólogo del Hospital Zonal, Sergio Benítez, se comunicó con nosotros para pedirnos una solución a este problema del riesgo de contagio del personal de Salud. Nos dio algunos datos y características y empezamos a trabajar en la idea”, apuntó.
La labor fue, en principio, analizar los materiales necesarios y buscar la forma de reemplazarlos con lo que se pudiera conseguir a nivel estándar o comercial, evitando la fabricación de piezas complejas. “Tratamos de hacerlo con lo que hay disponible actualmente”.
Con la idea clara, se pusieron manos a la obra y realizaron un modelo en tres dimensiones. Hicieron algunos cálculos mínimos, “pero el tiempo nos corría. Así que nos pusimos a trabajar en este proyecto que nos demandó diez días”, confió Pablo.
Las características
“Es una idea muy simple”, dijo. “Es tratar de generar un ambiente de presión positiva para el terapista, inyectándole aire filtrado al traje para lograr de esa manera que haya más presión en el traje que en el ambiente. De esa manera evitamos que desde el ambiente ingrese algún elemento de contagio hacia el interior del traje, protegiendo al terapista”, explicó uno de sus creadores.
Los filtros utilizados son comerciales, homologados, “de la marca 3M, que nos fueron sugeridos. El traje en sí, es de una tela comercial (impermeable), llamada tyvek, que fue aprobada por los terapistas ya que ellos la usan”, dijo Pablo.
“No hay que confeccionar nada, sino que, solamente, hacemos unas mínimas intervenciones; un agujero y un broche, y está listo para montarle el equipo”, relató.
Las partes
El traje consta del mameluco de tela tyvek, una mascarilla con regulación en la cabeza. “Desde la nuca del terapista sale una manguera que se conecta a una caja donde están montadas la turbina, la parte electrónica, batería y filtros. Eso se sujeta a la cintura con una especie de riñonera”, contabilizó.
La caja posee un encendido y apagado, y un potenciómetro para regular la velocidad de la turbina. Cuando la batería llega a un rango bajo de carga, suena una alarma que avisa que el usuario cuenta con una determinada cantidad de minutos para hacer el recambio del equipo.
“La idea es que el terapista tenga otro para sustituirlo en caso de ser necesario para continuar con su tarea”, subrayó.
La banca
Sus propios diseñadores costearon los materiales para confeccionar el prototipo. Cuando necesitaron ayuda la recibieron de casas comerciales como Pizzuti, “que nos dijo que llevásemos lo que necesitemos. Lo mismo, Bobinajes Secondo y Mecánica 14. Además, hubo particulares que nos entregaron motores, electrónica, su trabajo y nos asistieron telefónicamente a toda hora. El grado de solidaridad y trabajo de la gente, es asombroso”, calificó Pablo Dormisch.
La prueba
El traje y el equipo permiten sanitización; es decir que puede ser usado por más de una persona y reutilizarse.
“Después de que lo usa una persona se desinfecta y lo pueden volver a usar. Tiene una vida útil extensa”, apuntó Pablo.
Este martes realizaron dos pruebas con el prototipo, una en Sanatorio San Carlos, con un grupo de médicos, donde fue aprobado. Luego hicieron lo mismo en el Hospital Zonal. Tras una reunión con médicos, “realizamos un simulacro con un muñeco. Los terapistas se pusieron el traje y evaluaron cómo se comportaba. Las pruebas fueron de comodidad, la emisión de ruidos, si se enganchaba con el instrumental, y nos dieron el ok. Ahora debemos tramitar los permisos”, dijo el diseñador.
Los trabajos de confección se distribuyeron en tres talleres, donde cada uno de los ideólogos del traje trabajó en una parte del diseño.
Los tiempos
El tiempo de trabajo efectivo de fabricación, mecanizado y electrónica rondaría los 15 días, como máximo. Es decir, antes del pico esperado de crecimiento en el número de casos de COVID-19, ya estarían en los nosocomios estos trajes made in Bariloche. “Dependerá mucho de la llegada de los materiales que necesitamos”, agregó el diseñador.
Agradecimientos
Los diseñadores agradecen la colaboración de Sebastián Pometti; Carlos Ocare; Sebastián Taylor; Svend Brerton; Darío Mainini; Hugo Olivera; Martín Ferreira; Rogelio Schefer; Julián Pizzuti; Bobinajes Secondo; Alejandro Madeo y Pedro Pinolla.
Julio Luzuriaga