GIGANTES DE DINA HUAPI
Lorena Dubois: “Todos con las antenas prendidas para ver cómo nos podemos ayudar”
Luego del cierre del año con la Fiesta del Deporte, el club Gigantes comenzó a realizar tareas de refacciones y mejoras en su sede en Dina Huapi. Una semana después de empezar las actividades en la sede renovada, decidieron cerrar por prevención frente a la situación con el coronavirus, antes de las disposiciones provinciales, y ahora todos los deportistas del club entrenan guiados por sus entrenadores y entrenadoras virtualmente.
Tienen comunicación constante, incluso, con algunos que viven la cuarentena en Europa. “Tenemos uno de nuestros jugadores de mini vóley en Andorra y le tocó estar en cuarentena allá con su familia. Así que desde el grupo de mini vóley estamos hablando constantemente”, contó Lorena Dubois, entrenadora de vóley de Gigantes.
El 14 de diciembre realizaron la primera Fiesta del Deporte en el gimnasio del club en Dina Huapi con 300 personas. El club Gigantes convocó para el evento a todo el deporte de Dina Huapi. Además participó la compañía de teatro aéreo Guapeza y hubo presentaciones de gimnasia rítmica, de folclore, y de tela y trapecio del club; y entrega de menciones y premios a dirigentes y a deportistas.
Después del festejo de cierre de año, Gigantes comenzó una serie de arreglos y mejoras, que incluyeron un baño para discapacitados y una rampa. También pintaron el piso y las paredes del gimnasio, con jornadas de trabajo intercaladas con algunas visitas.
Durante enero y febrero, por ejemplo, abrieron las puertas a la selección rionegrina de goalball -deporte adaptado para atletas con discapacidad visual-, que fue a entrenar al club de Dina Huapi antes de participar de un torneo binacional en Chile. Y tuvieron la visita de una delegación brasileña de faustball –una disciplina parecida al vóley, de origen romano, desarrollada en Alemania-, que se encontraba de gira por el país para difundir el deporte.
Entre las mejoras y refacciones, también desmontaron y trasladaron al club una palestra que donó la CNEA, con ayuda de la Municipalidad de Dina Huapi. Finalmente, después de diez días de intenso trabajo de las jugadoras de la Primera de vóley, la comisión directiva y allegados, a principios de marzo, pudieron comenzar con las actividades del club, si bien algunas clases ya se estaban dando en la confitería del club desde febrero.
“Tenemos que reinventarnos”
“Empezó vóley, boxeo y dance fitness, y veníamos viendo el tema de la pandemia con mucha atención”. Con el médico Pablo Cozzarín, presidente del club, se habían tenido conversaciones para tomar la decisión de cancelar las actividades, que finalmente fue tomada antes de la resolución de las autoridades. “Por una cuestión de conciencia y de cuidar al otro”.
“Nosotros somos un club chico que se mantiene con las cuotas y sabemos que esto va a ser terrible, pero la prioridad es la salud”, explicó. Y aunque no hay ninguna certeza sobre cómo va a seguir la situación, destacó que van a pedir ayuda porque “el proyecto está buenísimo y está funcionando. Nos parece que está re bueno para la comunidad de Dina Huapi y también de Bariloche, porque viene mucha gente de allá, cada vez más”, resaltó.
Desde el cierre del club, cada deportista recibe su entrenamiento y tiene un seguimiento por parte de su entrenador o entrenadora. “Cada profe entrega la preparación física, actividades y desafíos a sus alumnos y ellos después hacen la devolución, hacen el feedback con el profe, que los corrige. Cuesta mucho mantenerlos arriba, nos pasa a nosotros que tenemos que sacar fuerza para seguir motivando a los demás”.
“Qué va a pasar, no sabemos. Pero estamos en el rol que nos toca jugar a cada uno. Si estamos con ese rol lo tenemos que sacar adelante. Y si flaqueamos tenemos que revisar, reinventarnos y salir mejores”, resaltó.
Arcoíris de colores
Como muchos deportistas, los miembros de Gigantes se comunican en grupos de WhatsApp con los profes, con videos y fotos. “Compartimos absolutamente todo, desde el ‘buenos días, ¿cómo se levantaron hoy?’ hasta los entrenamientos. Así nos mantenemos comunicados”.
Además de los que están en su casa haciendo cuarentena en Dina Huapi o Bariloche, también hay “Gigantes” en otras partes del mundo con los que también encontraron novedosas formas de comunicarse.
“Tenemos uno de nuestros jugadores de mini vóley en Andorra y le tocó estar en cuarentena allá con su familia. Así que desde el grupo de mini vóley estamos hablando constantemente”. El pequeño les propuso algo que surgió allá para estar relacionado con vecinos. “Pintan arcoíris y los pegan en las ventanas mirando hacia afuera, para que los nenes de las otras casas peguen el suyo y puedan estar conectados a la distancia”. Sus compañeros de mini vóley abrazaron la propuesta y cada uno pegó su arcoíris en la casa.
El grupo de mindfulness tiene algunos integrantes en Italia, con los que también se mantienen en contacto. “Todos con las antenas prendidas para ver cómo nos podemos ayudar”, destacó Lorena. “El espíritu Gigantes intacto”.
Verónica Lohrmann