DECISIÓN MUNICIPAL
Debieron cerrar el Cementerio, porque iba gente sin respetar la cuarentena
Así lo informó el secretario de Servicios Públicos, Eduardo Garza, quien se mostró sorprendido por la violación a la restricción impuesta a través de un decreto emanado por el gobierno nacional. Cómo se hacen los entierros.
La cuarentena obligatoria tiene muy pocas excepciones y una de ellas no son los cementerios. En el de Bariloche se dio una situación inesperada para las autoridades municipales, que el propio Garza se encargó de relatar.
“Un día de estos últimos, había unas 70 personas adentro del Cementerio cuando la cuarentena ya estaba decretada. Si bien hay que reconocer que había un vacío legal, la cuarentena no se estaba respetando, porque la gente salía de sus casas, con el argumento de ir a visitar a algún familiar fallecido, lo cual entendemos que es totalmente innecesario en este marco”, señaló el secretario de Servicios Públicos de la Comuna.
Por esa razón, es que desde el gobierno municipal, se decidió cerrar el Cementerio para las visitas y sólo se reabre cuando se necesita, es decir, cuando llega algún féretro que debe ser enterrado o colocado en nicho.
“En esos casos hacemos la recepción en la puerta del Cementerio, donde está el coche fúnebre con el féretro. Se hace el proceso normal, se baja a la fosa y se lo tapa. Pero no estamos permitiendo que entre gente y se amontone. Realmente hay que decir que es una despedida atípica y medio triste para las familias”, consideró Garza.
De todos modos, señaló que en los últimos días, solo hubo dos sepulturas el día sábado y una el domingo, pero reconoce que es una actividad laboral que no se detendrá, por obvias razones.
Por otro lado, aclaró que desde ya no están permitidas ni las ceremonias de ninguna índole ni las procesiones. “Se acompaña a la familia al lugar designado y no pueden pasar más de cuatro o cinco personas para evitar amontonamientos”, graficó el funcionario.
Actualmente, el Cementerio barilochense registra a 22.945 personas sepultadas, tanto en tierra como en nichos y mausoleos.
Diego Llorente