TERCERA PARTE
Luis Montoya, vecino que creó la primera junta vecinal del barrio 10 de Diciembre
Luis Montoya, quien ahora está jubilado, fue el vecino que creó la primera junta vecinal en el barrio 10 de Diciembre en plena dictadura militar (76 al 83). Hace años dejó el barrio al lograr contar con su vivienda.
Luis, en diálogo con El Cordillerano, se ofreció a recordar los años vividos en el barrio 10 de Diciembre. En primer lugar afirmó: “fue una época histórica, el lugar se lo conocía porque estuvo ubicado el supermercado Lausen, fue una lucha dura, era el año 82, en pleno proceso militar”.
Detalló: “Llegamos al lugar con mis padres en el 62, en el lugar no había más de diez casillas, esas manzanas se utilizaban como cortada en diagonal. Con el tiempo, llegaron más familias al lugar en el 73, producto del golpe militar en Chile contra Salvador Allende, y muchas familias chilenas poblaron el lugar, en ese entonces en Bariloche estaba al frente del gobierno Osmar Héctor Barberis, quien junto a un coronel militar, nos dijeron que iban a pasar las máquinas por el barrio para desalojarnos”.
En esa línea sostuvo “dejarnos sin un destino… yo era joven y me dije ‘esto no puede ser’ y hablé con los vecinos, con razón tenían miedo, porque la gente no se podía reunir, igual seguí hablando con los más conocidos como Enrique Wodicka, el finado Pedro Calfuquir, la señora Spot, Cristina y otros que ahora no llego a recordar”.
“Éramos gente sin haber llegado a la universidad, laburantes que necesitábamos un espacio, así logré tener el aval para hacer la presentación con firmas, a pesar de la prohibición de armar una junta vecinal, igual lo presentamos en Desarrollo Social y logré armar la primera junta vecinal del barrio”, indicó.
“El entonces intendente Barberis nos amenazó, que nos iba a sacar del lugar, logré que nos recibiera en una reunión, cuando llegamos al Palacio Municipal las mujeres no se animaron a subir porque Barberis había dispuesto colocar en cada escalón, a un uniformado con su FAL en la mano, así que ingresamos, yo, Pedro Calfuquir, Enrique Wodicka y dos vecinos, ingresamos y vimos a Barberis con tres militares en sus espaldas y le dije ‘señor Barberis, le pedimos una audiencia, no venimos a tomar ni quemar la Municipalidad, somos vecinos que queremos tener participación en la sociedad y nos dé la oportunidad de tener algo’”, dijo Luis.
Prosiguió con el relato indicando, “nos dijo que enviaría gente para hacer un censo y le dije ‘señor, ya hicimos el censo’, nos dijo que nos avisaría por Desarrollo Social y no lo hizo, en cambio, nos mandó a un coronel con un pequeño hospital militar en John O’Connor y Fagnano, tuvimos que ir todos para una revisión”.
“Entonces había en el barrio 104 familias en dos manzanas, prácticamente no había espacio, contábamos con pasillos angostos, en caso de urgencia, la ambulancia o bomberos, no podían ingresar el interior del barrio, eran 104 familias con un mínimo de tres hijos y más.”
En el recorrido de la memoria, Luis recordó a Tradición Beovide, ya que “nos dio una gran mano, tenía un negocio en Frey y Fagnano”.
Llegó el momento de las elecciones en agosto del 83, contó Luis y recordó “en Bariloche gana el radicalismo con Atilio Feudal, entonces era distinto el trato y, pudimos trabajar en el barrio e incluso presentamos un proyecto para que podamos hacer nuestras viviendas por esfuerzo propio, nos negaron porque dijeron que el lugar era el espacio para que sea el Centro Cívico y, nos ofrecieron un lugar donde ahora es el barrio 28 de Abril”.
“Allí construyeron viviendas, algunas familias se trasladaron, pero, apenas se iban, llegaban otras familias al 10 de Diciembre, mi último acto en la junta vecinal fue en el 89. Dejamos armado el club infantil, grupo de madres que hacía trabajos organizados para venta de empanadas y otras comidas, todos laburantes, incluso algunos sin terminar la primaria”, recordó.
“No me arrepiento de lo que hice”, dijo Luis ya en el final, e indicó “era gente maravillosa, me fui del barrio el 9 de agosto del 89”.
Una de las situaciones más tristes que recordó fue “el incendio que sucedió un domingo, había ido a pescar con mi familia, en la ruta, vimos la humareda y el avión tirando agua, se quemaron diez casillas, fue muy triste, fue terrible, creo que algunos se equivocan al decir ‘a esos negros nada’, se olvidan que somos seres humanos, sin la posibilidad de haber nacido con una economía de poder estudiar, en mi exbarrio eran buenos albañiles y oficiales, ahora la situación del barrio cambió totalmente y me alegro por ello”, concluyó.
Wilge Delgado/ Foto: Facundo Pardo