ENTRE EL 12 Y EL 14 DE MARZO
Debatieron en jornadas científicas sobre detección, prevención y cura del cáncer
Entre el 12 y 14 de marzo se llevaron a cabo en Bariloche interesantes jornadas científicas de actualización en cáncer, bajo la organización de la Asociación Argentina de Oncología Clínica (AAOC), con el auspicio de Fundación Intecnus, la participación de la Fundación Sara María Furman entre otros adherentes a las distintas reuniones.
El viernes último en horas de la tarde hubo una charla abierta y gratuita para la comunidad sobre “Hábitos saludables y prevención del cáncer”, en la sede del Club Los Pehuenes. Participaron los doctores Martín Ángel, integrante de Comisión Directiva de AAOC y médico del Instituto Fleming (Bueno Aires); Andrés Antón, miembro de la AAOC y jefe de Oncología de Fundación Intecnus; Pablo Cozzarin, especialista en Medicina del Deporte de la institución barilochense, Marisa Parola, cardióloga de Intecnus y Paula Collado (Intecnus).
El doctor Ángel disertó sobre “Factores de riesgo y prevención del cáncer”. Brindó explicaciones entendibles para afrontar la enfermedad y señaló -principalmente- que “el cáncer se cura con un diagnóstico temprano”, tratamiento adecuado y que “no es la primera causa de muerte”. Las células son las protagonistas primordiales en la carcinogénesis.
No fumar, la no ingesta de grasas, actividad deportiva y alimentarse mayoritariamente en base a fibras son prácticas aconsejables para ayudar a no contraer cáncer en distintos órganos del cuerpo humano. Pulmón, mamas, colón, próstata, piel, útero, son los más comunes de contraer por parte de hombres y mujeres. Las consultas y análisis periódicos son fundamentales para salvar vidas.
El tabaco es la causa principal de cáncer y de muerte por cáncer. Las personas que fuman tienen un mayor riesgo de cáncer porque los productos del tabaco y el humo de segunda mano tienen muchos compuestos químicos que dañan el ADN. El uso de tabaco causa muchos tipos de cáncer, incluso cáncer de pulmón, de laringe, de boca, esófago, garganta, vejiga, riñón, hígado, estómago, páncreas, colon y recto, y cérvix o cuello uterino, así como leucemia mieloide aguda. Las personas que usan tabaco sin humo (rapé o tabaco de mascar) tienen riesgos mayores de cánceres de boca, de esófago y de páncreas.
El doctor Ángel explicó que hay “una mayor detección y una mayor expectativa de vida de la población. Siempre decimos que una de cada dos personas pueden contraer cáncer a lo largo de su vida y el riesgo aumenta con la edad, pero también las posibilidades de cura han aumentado”.
Asimismo argumentó sobre la importancia de aplicarse la vacuna del HPV para el cáncer de cuello uterino, entre otros y los cuidados ante el cáncer de piel, crecimiento de manchas y lunares, que pueden producir los rayos UV (al tomar sol) “en toda época del año es necesario usar protectores”.
En las mujeres se producen cáncer de mama y en el cuello uterino. Allí el facultativo nuevamente se explayó sobre la importancia de una detección temprana a través de una mamografía y/o un Papanicolaou.
“Uno de cada 6 varones -dijo- adquiere cáncer de próstata, a partir de los 50 años es necesario concurrir al médico y realizarse un análisis, cada 5 años y como una práctica preventiva”.
La Asociación Argentina de Oncología Clínica organizó en Bariloche las jornadas de actualización posterior al Congreso Gastrointestinal y Genitourinario que se llevó a cabo en Estados Unidos durante el mes de febrero 2020, contando con la Fundación Intecnus como anfitriona del encuentro.
La actividad científica, denominada “Post San Francisco GI.GU.”, se realizó entre el 12 al 14 de marzo, en los salones del Centro Atómico Bariloche.
En la agenda científica se anunció que durante las tres jornadas que se hicieron en Bariloche participaron más de 150 profesionales de Argentina especializados en oncología, urología, ginecología y gastroenterología, entre otras, y se trataron aspectos relacionados con tumores del sistema genitourinario, próstata, vejiga, riñón; y tumores del aparato digestivo, como colon, estómago, vía biliar y páncreas, entre otros.
Datos a tener en cuenta para evitar la enfermedad
Al menos un tercio de todos los casos de cáncer pueden prevenirse. La prevención constituye la estrategia a largo plazo más costo-eficaz para el control del cáncer.
El tabaquismo es el factor de riesgo evitable que por sí solo causa más muertes por cáncer en todo el mundo, ya que provoca aproximadamente el 22% de las muertes anuales por esa causa.
El humo de tabaco provoca muchos tipos de cáncer distintos, como los de pulmón, esófago, laringe (cuerdas vocales), boca, garganta, riñón, vejiga, páncreas, estómago y cuello del útero. Alrededor del 70% de la carga de cáncer de pulmón puede achacarse al tabaquismo como única causa. Se ha demostrado que el humo ajeno, también llamado “humo ambiental”, causa cáncer de pulmón en adultos no fumadores. El tabaco sin humo (en forma de productos de tabaco orales, tabaco de mascar o en polvo) provoca cáncer de boca, esófago y páncreas.
Factores
La falta de actividad física, costumbres alimentarias, obesidad y sobrepeso. Otro modo importante de afrontar la lucha contra el cáncer consiste en modificar la alimentación. Existe un nexo entre el sobrepeso y la obesidad, por un lado, y muchos tipos de cáncer, como el de esófago, colon y recto, mama, endometrio y riñón, por el otro. Las dietas ricas en frutas y hortalizas pueden tener un efecto de protección contra muchos tipos de cáncer.
Por el contrario, el consumo excesivo de carnes rojas y alimentos en conserva puede estar asociado a un mayor riesgo de contraer cáncer colorrectal. Además, unos hábitos alimentarios saludables que previenen el desarrollo de tipos de cáncer asociados al régimen alimentario contribuyen también a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Una actividad física regular y el mantenimiento de un peso corporal saludable, junto a una dieta sana, reducirán considerablemente el riesgo de contraer cáncer. Deberían ponerse en práctica políticas y programas nacionales para promover una mayor conciencia y reducir la exposición a los factores de riesgo, y para asegurarse de que las personas reciban la información y el apoyo que necesitan para adoptar estilos de vida saludables.
Alcohol
El consumo de alcohol es un factor de riesgo para muchos tipos de cáncer, como los de boca, faringe, laringe, esófago, hígado, colon y recto, y mama. El riesgo de cáncer aumenta con la cantidad de alcohol consumida. El riesgo que supone beber en exceso para varios tipos de cáncer (como los de la cavidad bucal, faringe, laringe y esófago) aumenta notablemente si el bebedor también es un fumador empedernido.
La fracción atribuible al alcohol en el caso de determinados tipos de cáncer relacionados con su consumo varía según se trate de hombres o mujeres, sobre todo por las diferencias en el nivel medio de consumo. Por ejemplo, el 22% de los casos de cáncer de boca y orofaringe en los hombres son atribuibles al alcohol, mientras que en las mujeres la carga de morbilidad atribuible a esa causa se reduce al 9%. En el cáncer de esófago e hígado se registra una diferencia parecida basada en el sexo (Rehm et al., 2004).
Infecciones
Los agentes infecciosos son la causa de casi el 22% de las muertes por cáncer en los países en desarrollo y el 6% en los países industrializados. Las hepatitis virales B y C provocan cáncer de hígado y la infección por el virus del papiloma humano, cáncer del cuello del útero; la bacteria Helicobacter pylori aumenta el riesgo de cáncer de estómago.
En algunos países, la esquistosomiasis parasitaria aumenta el riesgo de contraer cáncer de vejiga; en otros, el trematodo del hígado aumenta el riesgo de colangiocarcinoma de las vías biliares. Entre las medidas preventivas destacan la vacunación y la prevención de infecciones e infestaciones.
Contaminación ambiental
La contaminación ambiental del aire, el agua y el suelo por productos químicos carcinógenos causa entre el 1% y el 4% de todos los casos de cáncer (CIIC/OMS, 2003). La exposición a productos químicos carcinógenos presentes en el ambiente puede producirse a través del consumo de agua o de la contaminación ambiental y en espacios cerrados. En Bangladesh, entre el 5% y el 10% de las muertes por cáncer en una región contaminada por arsénico fueron atribuibles a la exposición a esa sustancia (Smith, Lingas y Rahman, 2000).
La exposición a agentes carcinógenos también puede producirse a través de alimentos contaminados por sustancias químicas, como las aflatoxinas o las dioxinas. La contaminación del aire de interiores causada por fuegos de carbón duplica el riesgo de cáncer de pulmón, especialmente entre las mujeres no fumadoras (Smith, Mehta y Feuz, 2004). En todo el mundo, la contaminación del aire de interiores por fuegos de carbón domésticos causa aproximadamente el 1,5% de todas las muertes por cáncer. El uso del carbón en los hogares está especialmente extendido en Asia.
Carcinógenos ocupacionales
Más de 40 agentes, mezclas y circunstancias de exposición en el ambiente laboral son cancerígenos para el hombre y están clasificados como carcinógenos ocupacionales (Siemiatycki et al., 2004). La relación causal entre los carcinógenos ocupacionales y el cáncer de pulmón, vejiga, laringe y piel, la leucemia y el cáncer nasofaríngeo está bien documentada. El mesotelioma (cáncer del revestimiento exterior del pulmón o de la cavidad torácica) está determinado en gran medida por la exposición al amianto por razones laborales.
Los cánceres de origen laboral se concentran en determinados grupos de la población activa, para los que el riesgo de desarrollar una forma particular de cáncer puede ser mucho mayor que para el resto de la población.
Aproximadamente entre el 20% y el 30% de los hombres y entre el 5% y el 20% de las mujeres en edad de trabajar (es decir, de 15 a 64 años) pueden haber estado expuestos a carcinógenos pulmonares durante su vida laboral, lo que representa alrededor del 10% de los casos de cáncer de pulmón en todo el mundo. En torno al 2% de los casos de leucemia en todo el mundo pueden atribuirse a la exposición en el lugar de trabajo.
Radiaciones
Las radiaciones ionizantes son carcinogénicas para el ser humano. Los conocimientos disponibles sobre los riesgos que comportan las radiaciones proceden principalmente de estudios epidemiológicos sobre los sobrevivientes japoneses a la bomba atómica, así como de estudios de cohortes expuestas a radiaciones médicas y en el ambiente de trabajo. Las radiaciones ionizantes pueden provocar leucemia y varios tumores sólidos, y los riesgos son mayores cuanto más joven es la persona expuesta.
Se calcula que la exposición residencial al gas radón que emana del suelo y de los materiales de construcción causa entre el 3% y el 14% de todos los casos de cáncer de pulmón, lo que la convierte en la segunda causa más importante de ese tipo de cáncer después del humo del tabaco. Los niveles de radón en el hogar pueden reducirse mejorando la ventilación y sellando los pisos y paredes. Las radiaciones ionizantes son un instrumento indispensable de diagnóstico y terapia. Para garantizar que los efectos benéficos de las radiaciones superen los posibles riesgos, los procedimientos radiológicos médicos deben prescribirse en los casos oportunos y realizarse correctamente, para reducir dosis de radiación innecesarias, especialmente en los niños.
Radiaciones ultravioletas
Las radiaciones ultravioleta, y en particular las solares, son carcinógenas para el ser humano y provocan todos los principales tipos de cáncer de piel, como el carcinoma basocelular, el carcinoma espinocelular y el melanoma. En 2000 se diagnosticaron en el mundo más de 200.000 casos de melanoma y se produjeron 65.000 muertes asociadas a este tipo de cáncer. Evitar la exposición excesiva y utilizar filtro solar y ropa de protección son medidas preventivas eficaces. Actualmente los aparatos de bronceado que emiten rayos ultravioleta están clasificados como carcinógenos para el ser humano por su asociación con los cánceres oculares y de piel melanocíticos. (Fuente: Organización Mundial de la Salud).
Juan Carlos Montiel/ Fotos: Facundo Pardo