2020-03-09

TRABAJAN EN MI BUS

Las mujeres barilochenses que decidieron agarrar el volante del colectivo y cambiar la historia

Luciana Fernández y Cyntia Bórquez contaron cómo fue ingresar a un ámbito laboral protagonizado por hombres. Reconocieron que hoy resulta gratificante hacerlo porque los pasajeros felicitan la decisión de que haya mujeres en los colectivos. Anécdotas de una experiencia que provoca una transformación en la sociedad.

Luciana Fernández y Cyntia Bórquez ingresaron a un espacio laboral en el que se naturalizó a través del tiempo que pertenecía sólo los hombres. Ellas pasan buena parte del día conduciendo los colectivos de la empresa Mi Bus. Ambas hacen el recorrido que une el centro de la ciudad con el Aeropuerto Internacional Teniente Luis Candelaria. Ayer contaron su experiencia en el programa Mano y Contramano que conduce Marcela Cabral en el Cordillerano Radio (93.7). 

Luciana y Cyntia son concientes que la decisión de incorporarse a un espacio con predominio de hombres es valiosa para otras mujeres. “Es una oportunidad para que salgan a trabajar, eso es muy digno. Y que lo disfruten, es gratificante”, señaló Luciana, y Cyntia agregó que el trato que reciben es siempre muy bueno. Y cuenta que en repetidas ocasiones reciben elogios. “Eso te da mucho ánimo”, reconoció. Incluso recordaron el caso de una mujer que abandonó su convenido viaje en taxi porque el servicio contaba solo con hombres “y se subió al colectivo”, remató Cyntia entre risas.

Ambas coinciden que el trato con sus compañeros de trabajo es muy bueno y respetuoso. Aunque, al principio no todo fue color de rosa. “Les costó”, dijeron y aclararon que rápidamente se acostumbraron y hoy valoran la presencia de la mujer. Luciana y Cyntia nunca se sintieron mal con sus compañeros, repiten.

Con respecto al vínculo con los pasajeros, Cyntia comentó que es muy gratificante. Aunque, esporádicamente suceden episodios indeseados. “Era un auto que estaba mal estacionado y le toco bocina. Me siguió y me gritó que vaya a lavar los platos, cuando era él quien estaba mal estacionado”, recordaron sonrientes.

Sobre los momentos más incómodos, coinciden en indicar que son aquellos protagonizados por gente en estado de ebriedad. “Se viven momentos desagradables. O porque no quieren pagar, o se duermen. Y es difícil ir a despertar a alguien que está en ese estado porque no sabes como va a reaccionar”, apuntó Luciana.

“Es una cuestión de animarse, de costumbre. Y después ya estás más canchera”, dijo Luciana sobre las recomendaciones que elegiría para inspirar a otras mujeres. Contaron que es normal que el miedo se apodere en el primer instante, pero después la confianza protagoniza el viaje.

El chino los corrió a todos

Cyntia y Luciana recordaron una de las anécdotas más graciosas construida sobre el colectivo. Durante uno de los viajes al Aeropuerto, se encontraron con que, en uno de ellos, la cantidad de gente con dos o tres valijas era considerable. De a poco se fueron achicando los espacios libres hasta prácticamente desaparecer. No había más lugar. Cyntia contó que pedía de forma insistente a los pasajeros que, por favor, se corran al fondo del colectivo. Pero no reaccionaban, seguían inmóviles. “De pronto, apareció un chino con barbijo y la clara intención de subir rápido al colectivo. Inmediatamente, los pasajeros distraídos, prestaron atención y se movieron al fondo del colectivo a una velocidad notable”, una escena que podría haber inspirado al mismísimo Charles Chaplin.

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