BUSCAN CONSOLIDARSE
Cerveceros artesanales: entre el boom del producto y los costos dolarizados
Desde hace unos cuantos años que Bariloche es reconocida ya no solo por su fabricación chocolatera, sino también por su característica cerveza artesanal. Desde el sector productivo apuntan a consolidarse para que no sea solo una moda y pelean los costos a la devaluación.
“Todos los insumos están dolarizados, el lúpulo y la malta que es un cereal, son commodities, están regidos por los precios internacionales. Si el lupulero no puede vender al precio de oferta y demanda internacional, lo único que tiene que hacer es exportarlo. Tiene un mercado para eso. Lo mismo con el maltero. Esa es la realidad del mercado hoy”, planteó Guido Ferrari, presidente de la Asociación de Cerveceros Artesanales de Bariloche (ACAB).
Así está hoy “la cocina” de la cerveza artesanal en la región, que está atravesando desde hace un tiempo un excelente momento en materia comercial, pero la devaluación del peso afectó de gran manera los costos y por ende, las ganancias ya no son tan generosas como antes.
“Otros insumos como las etiquetas y el vidrio no se ven afectados tan directamente, pero tienen un comportamiento similar, con un valor internacional”, plantea Ferrari, quien además es uno de los referentes de Berlina.
Los cerveceros tienen ante este escenario, una duda casi existencial. No pueden manejar los costos porque varían a diario, tampoco pretenden encarecer el producto y mientras tanto, se les dificulta aquello que más los seduce: la búsqueda de nuevos sabores, la mixtura de productos y el hallazgo de un producto de alta calidad.
“Los costos subieron mucho y se achicaron los márgenes de ganancia porque los precios tampoco pueden acompañar la suba de los costos. Una pinta en Sudamérica vale 5 o 6 dólares y en Argentina ronda los 2 o 2,5 dólares. Eso se comió el margen de los cerveceros e hizo más difícil ser competitivo como empresa”, ilustró Ferrari.
De todos modos, confían en que la situación se estabilice. “Son ciclos, a la larga se va a recuperar el precio en el sector, cuando repunte la economía y afloje la recesión. Las empresas habremos optimizado costos y avanzado en la eficientización de nuestras estructuras. Hoy es un momento complicado”, evaluó.
Al mismo tiempo, la producción de lúpulo nacional no abastece la demanda que hay en el país a raíz de la enorme solicitud y elaboración de cerveza. Entonces, hay mucho lúpulo que se importa, que entra a la Argentina por el puerto de Buenos Aires, en un contenedor refrigerado.
“Este es un momento difícil donde tenemos los márgenes muy finos, hay que hacer bien las cuentas y estar despiertos para no perder. Pero el estado general del rubro a nivel regional es auspicioso. Mientras el consumo de cerveza en el mundo está estancado y decrece, el consumo de cerveza artesanal no para de crecer”, dijo Ferrari entusiasmado.
Y ese crecimiento se evidencia en la región, donde han surgido decenas de cervecerías artesanales, que aprovechan la denominación de origen, por una calidad real que está avalada en premios y competencias, o por el reconocimiento de algunas marcas.
“Nos favorece que el turista reconozca a la ciudad como un polo cervecero, viene mucha gente buscando cerveza artesanal y eso es un desafío para nosotros y nos va a favorecer a todos, tanto a los privados, como a la comunidad en general”, sostuvo el empresario.
Este posicionamiento del producto, es comparable con el chocolate, símbolo barilochense desde hace décadas. “Nosotros creemos que la cerveza se ha emparejado al chocolate. Pero el nuestro es un producto relativamente nuevo. Los chocolateros tienen 30 años de historia más que nosotros y además, somos dos sectores totalmente diferentes”, consideró.
La primera cerveza artesanal de la ciudad apareció en 1989, en medio de la hiperinflación, y la nueva ola de empresarios jóvenes de esta industria comenzó después del ocaso del 2001.
Sin embargo, los elaboradores de cerveza saben que su producto todavía es una novedad y buscan que no sea algo pasajero.
“Estamos obligados a consolidarlo lo antes posible y que no sea una moda. Que la gente venga a aprender de cerveza también, que las universidades empiecen a dictar cursos en Bariloche, que la generación de materia prima sea cada vez mejor, que el sector científico apoye a los cerveceros brindando servicios para mejorar la calidad y que se fabriquen equipamientos. Todo eso hará que el sector se consolide más allá de lo que puede ser percibido como una tendencia”, concluyó Ferrari.
Diego Llorente