2020-03-07

En su día, mujeres que se la juegan por el deporte barilochense

Cientos son las historias, fin de semana a fin de semana, de mujeres que disfrutan de sus pasiones deportivas en los diferentes escenarios barilochenses, con amigas, con sus familias, con sus parejas, con sus hijos, o solas. Por salud, por pasión, algunas inclusive como salida laboral. El Cordillerano logró reunir a cinco de ellas intentando homenajear a todas las que buscan un lugar en sus disciplinas.

Sábados y domingos es habitual ver en Bariloche todos los espacios deportivos colmados. Cientos son las mujeres que practican alguna disciplina deportiva. Los fines de semana, donde la labor de este diario en el área deportiva se activa más de lo normal, lo antes dicho se ratifica con el gran movimiento que hay en todas las canchas de la ciudad y muchas son las mujeres que son pilares fundamentales en el deporte lacustre.
El Cordillerano reunió a cinco de ellas, representando a las tantas que pisan todos los sábados y domingos los predios deportivos, donde nos contaron cómo fueron sus inicios, qué les gusta, el respaldo que tuvieron en sus comienzos y cómo es ingresar en un mundo deportivo siendo mujer, contra qué lucharon y, por supuesto, cuáles son sus sueños.

Anahí Soto: “Me insultaron en mi primer partido”

Con tan solo 28 años, es una de las mujeres en el arbitraje del fútbol local. Ya ha dirigido finales y es una de las mejores en la tabla de mérito de la lista de árbitros, por ello los fines de semana es muy común verla en partidos de Infantiles, Juveniles o Primera División.

En pareja desde hace varios años con Nadia y nacida en Cipolletti el 23 de agosto de 1991, cursó sus estudios primarios en la Escuela 33 de Cipolletti, el secundario parte en el Colegio Belgrano y en el CEM 12, ambos de esa ciudad del Alto Valle de Río Negro. Una vez culminados sus estudios, decidió venirse a Bariloche con un sueño a cuestas. Estudiar Profesorado de Educación Física en la Universidad Nacional del Comahue. Hoy culminó sus estudios, y no abandona el arbitraje.

La joven árbitra le dijo a El Cordillerano que “creo que comencé en esto del arbitraje, un poco porque no había mujeres y otro poco porque era una ayuda económica para poder estudiar y terminar mi carrera. Recuerdo que cuando empecé, todos me apoyaron, al menos mi entorno, igual no me voy a enterar a quienes les disgustaba porque se guardaban los comentarios, o no me dijeron nada. Mis padres pensaron que era un hobby, pero luego me apoyaron. Me vieron arbitrando por primera vez en la final del año pasado de reserva entre Estrella y Torino”.

Sobre su ingreso a un mundo de hombres y el respaldo que recibió en ese momento, Soto dijo que “me sentí muy respaldada, algunos me daban consejos, hice muchas amistadas dentro del arbitraje. Tengo un sueño dentro del arbitraje, dirigir la Superliga femenina o un partido de la primera división del fútbol femenino.”

A la mujer que imparte justicia en el fútbol local no le tembló la voz al opinar sobre la situación del mismo, al decir que “creo que falta mucha inversión en las canchas para poder ver buen fútbol, hay mucho trabajo de los dirigentes de los clubes, sé que es difícil, pero va encaminada”.

Anahí Soto manifestó que “recuerdo el primer partido que me tocó arbitrar, fue el promocional, donde están los más chicos del fútbol federado local. Me insultaron mucho, no los jugadores porque son chicos, fueron las madres que estaban en las tribunas, son gajes del oficio. Ahora no puedo los fines de semana porque siempre estoy arbitrando, pero antes veía mucho fútbol, la Champions por el Barcelona, hoy veo todos los resúmenes que puedo. Mi mejor referente es la francesa que arbitró la final de la Supercopa Europa, Stéphanie Frappart”.

Soto recordó que “practiqué muchos deportes, recuerdo que mis hermanos, Osvaldo el mayor y Tomás el menor, jugaban al fútbol con sus amigos y cuando faltaba uno me llamaban. Jugué en el Club San Martín de Cipolletti y en Bariloche en El Team y en el CAB 16”.

Sobre el final reflexionó que “creo que no hay una mujer especial a la cual le desearía un gran día, se lo deseo a todas, pero este domingo es un día de lucha, hay muchos femicidios y cada una de nosotras desde nuestro lugar tenemos que luchar porque todos visibilicen esta gran problemática que tiene la Argentina”.

 La joven árbitra Anahí Soto.

Vanesa Velázquez: “Mis amigas me decían que ni locas hacían este deporte de contacto”

Con 37 años, Vanesa Velázquez es una mujer ruda, trabajadora y una gran madre. Comenzó practicando karate, pasó por el MMA y desembarcó en el boxeo. Tiene peleas ganadas y su único hijo ya transita el amateurismo en el deporte de los puños.

Nacida en Bariloche el 26 de agosto de 1982, Vanesa Velázquez cursó sus estudios primarios en la querida escuela primaria Juan Ramón Jiménez y los secundarios los culminó en el CEM 33. Con 37 años, y luego de haber incursionado desde muy joven en el karate, y haber pasado por el MMA, practica boxeo amateur desde hace algunos años.

En pareja con Matías González, tiene un hijo, Malaquías, que sigue los pasos de su mamá y ya está incursionando el boxeo amateur.

Velázquez dice que “creo que en el deporte una disciplina me llevó a la otra. Comencé con el karate cuando tenía 18 años, y después de varios años me gustó el MMA donde hice varias peleas, mi entrenador era Fernando Barconte. Fue él que me llegó con Roberto Toro en la Escuela Los Angelitos y me gustó porque me sentía más cómoda combatiendo con las manos que con los pies. Cuando llegué al deporte de los puños ya tenía algunos combates de MMA”.

Velázquez cuenta que “cuando comencé, mi entorno, sobre todo mis amigas me decían que ni locas practicarían el boxeo porque era un deporte de contacto. Eso me causaba gracia, igual ellas siempre me preguntan cosas, siempre quieren saber cómo es todo. Mi debut en los escenarios lo hice en Kick Boxing en el 2015 contra Sol Barrilín, fue muy bueno para mí porque fue debut y victoria. En cuanto a mis papás, recuerdo que de chica quería practicar fútbol, pero mi mamá no estaba muy de acuerdo y lo del karate tampoco, pero a los 18 dejó que lo practicara. Cuando pasé al MMA mi mamá tampoco estaba muy de acuerdo y cuando le conté que iba a practicar boxeo no le gustó mucho”. Su madre, Zunilda Sánchez falleció hace varios meses y Velázquez recuerda que “no le gustaban los deportes que yo elegía, pero no me los prohibía”.

Más adelante la pugilista comentó que “cuando comencé en este deporte me sentí muy respaldada, mi papá, Sergio Velázquez y mis dos hermanas siempre me apoyaron en todo y lo siguen haciendo. Dentro del deporte mismo, también tuve mucho respaldo, es un deporte muy machista, por ejemplo el año pasado hubo torneos provinciales y nacionales, solo para hombres. A veces hay veladas donde solo hay peleas para hombres y muchas no incluyen el boxeo femenino. Hoy estoy entrenando con Jorge González del Team Bariloche y la verdad es que siempre me tiene en cuenta”.

Sobre el final la deportista barilochense dijo que “me gustaría hacer un par de peleas este año y luego tener mi escuelita de boxeo femenino. Creo que hoy somos pocas las chicas que lo practicamos, falta promover más. Soy consciente que como todo deporte hay una edad”. Dueña de una fuerte personalidad, Velázquez tiene dos ídolas dentro del deporte, la campeona del mundo Victoria Bustos y la tres veces campeona Daniela Bermúdez”.

Velázquez se despidió diciendo “en este día tan especial, desde donde me esté mirando, este día es para mi mamá”.

Vanesa Velázquez busca un lugar en el boxeo femenino.

Laura Rodrigo: “Mi padre fue mi principal motivador”

Hace un tiempo que junto a su esposo y dos hijos, plantó raíces en esta ciudad, donde sigue practicando el deporte que juega desde hace 28 años. Es integrante del maxi básquet de la Escuela Municipal.

El básquet femenino se concentra desde hace muchos años en la Escuela Municipal de Básquet y es donde las amantes de este deporte se refugian, para poder continuar practicando esta pasión. En primera y maxi básquet se encuentra Laura Rodrigo, una mujer de 37 años que comenzó a jugar en su ciudad natal, Lamadrid, provincia de Buenos Aires,

Desde hace años ya, se encuentra en pareja con Carlos Deseo con quien tuvieron dos hijos, Francesco e Isabella. Nacida el 13 de octubre de 1982 le dijo a El Cordillerano que “arranqué a jugar al básquet en el CEF 66 de Lamadrid a los 9 años, donde existían las disciplinas básquet, vóley y gimnasia. Seguí con básquet porque me encantó. Jugué siempre de manera recreativa. Cuando llegué en abril de 2008 a Bariloche, comencé en la escuela del cruce con Cacho Gauna, ese año se formó un grupo de chicas, todas veníamos de Buenos Aires y se conformó un lindo grupo. Tuve la suerte de tener un padre, Horacio Rodrigo, profesor de Educación Física y me llevaba a todos lados, fue mi principal motivador. Eso me motivó y siempre estuvo atrás mío para que haga cualquier deporte, creo que si hubiese existido el fútbol femenino en esa época, lo hubiese hecho. En general en la familia siempre fuimos muy deportistas y mi mamá Miriam Abot, siempre insistieron en que hagamos deportes. De hecho lo hicieron con mis hermanos Mercedes y Diego”.

Más adelante indicó que “la verdad es que cuando comencé en esa época había diferencias. Por ejemplo existían más horarios de masculino que de femenino. En lo deportivo, al menos en la parte femenina siempre fue todo recreativo. Ahora con el básquet estoy a punto de cumplir mi sueño, es que el 19 de marzo me voy a jugar el Panamericano con dos compañeras de Bariloche, Soledad Ponce y Mónica Ance, en la categoría maxi básquet que se va a realizar en Paraná”.

Laura Rodrigo continuó diciendo que “hoy admiro mucho a la base argentina Melisa Gretter que tuve la suerte de verla jugar. Creo que todo el equipo de Las Gigantes es excelente y son dignas de admirar. Hoy veo mucho básquet, la Liga Nacional y la NBA”. Al contar como ve el deporte de nuestra ciudad, en su disciplina Rodrigo indicó que “cuesta mucho, sobre todo sostener a las chicas, yo porque soy una apasionada, pero hoy las chicas jóvenes dejan mucho y luego les cuesta volver”. La deportista indicó sobre el final que “quiero desearle un gran día de la mujer a mi madre, una gran mujer”.

 

Laura Rodrigo, una basquetbolista apasionada.

Danna Bravo: “Me dijeron que no podía jugar rugby porque era mujer y al otro día comencé”

Con tan solo 13 años, Danna Bravo integra el equipo de Bariloche Rugby Club. Juega desde los 7 años y es una apasionada del deporte de la guinda. “Me decían que era un deporte de hombres”.

Nacida el 17 de marzo de 2006, Danna Bravo fue una precursora en el rugby femenino local. Es que comenzó en el Club Pehuenes en la M8 jugando con varones, puesto que no había categorías femeninas (el club todavía no las tiene). Por suerte para ella, apareció Bariloche Rugby Club, que tiene rugby femenino y allí se formó un gran equipo, donde Danna desembarcó rápidamente.

Con trece años, cursó sus estudios primarios en el Colegio del Sol y en la 321. Hoy cursa la secundaria en el Colegio Don Bosco. Cuenta que “empecé porque mi hermano jugaba y a mí me llamó la atención. Ese día me acuerdo que me dijeron que no podía jugar porque era mujer, me dio mucha más fuerza y al otro día comencé. Tuve un gran apoyo de mis amigos, pero siempre me repetían que era un deporte para varones”.

Muy suelta, a pesar de su corta edad, Danna le dijo a El Cordillerano que “en el comienzo a mi mamá no le gustaba porque tenía miedo que me golpeara. Me iba a ver a los partidos, pero no tenía la mejor cara, después se fue acostumbrando. Mi papa siempre me acompañó, es un grande, en el club se involucraba mucho y hacía siempre las hamburguesas para todos, muchos padres iban, dejaban a sus chicos y se iban, ni siquiera se quedaban a mirarlos, mi papá siempre estaba”.

La deportista no dudó en señalar que “Adan fue mi mejor entrenador, el me enseñó mucho y peleó mucho por mí, es el mejor lejos. Él fue el que hizo que yo jugara al rugby. Hoy en nuestro club estamos creciendo mucho, pero sigue habiendo referentes que tienen una mentalidad muy antigua y estaría bueno que cambien, así crecemos todos como Unión. Sueño con jugar en Los Pumas y que mi hermana siga jugando y que le vaya muy bien”.

La rugbier reflexionó sobre el final diciendo que “miro bastante rugby, Agustín Pichot y María García son mis ídolos. El domingo espero un gran día para las mujeres, en especial para mi mamá, a ella no le gustaba lo que yo hacía pero siempre me apoya en todo y me banca mucho”.

Danna Bravo, quiere que haya más chicas que jueguen al rugby en Bariloche.

Cinthia Espinosa: “Cuando empecé no era bien visto el fútbol femenino, por suerte se fue naturalizando”

La talentosa mediocampista de El Team, equipo de la Liga Municipal de Fútbol Femenino, juega al fútbol desde muy corta edad. Nacida en Bariloche su familia siempre estuvo muy vinculada al fútbol libre.

Nacida el 2 de abril de 1990, Cinthia Espinosa es mediocampista en el equipo El Team, que integra la Liga Municipal de Fútbol Femenino. Tiene 30 años y un hijo, Tomás. Cursó sus estudios primarios en la Escuela Las Quintas y el secundario en el CEM 44. Es asistente jurídico y hoy su pasión es el fútbol.

La joven deportista indicó que “comencé a jugar al fútbol porque me llevaron mis papás, Sonia Muñoz y Raúl Espinosa a la cancha, ellos me anotaron en un equipo de nenas y allí comencé a jugar a la pelota. Mi padre siempre estuvo muy vinculado al fútbol libre, fue uno de los fundadores del Club Gamberro”.

Recuerda Cinthia que “cuando comencé a jugar, hace 20 años, el fútbol femenino no era tan bien visto, pero poco a poco y con el pasar de los años, esta actitud se naturalizó, hoy los hombres acompañan más a las mujeres a la cancha, aunque todavía quedan los que dicen que el fútbol solo es para hombres. Cuando los escucho me da risa porque el que lo dice quizás nunca vio jugar a una mujer, la subestima o simplemente son los que tiran pases de puntín (risas)”.

La jugadora del Team manifestó que “recuerdo que mi primer entrenador fue Juan Alcucero”. El hombre siempre estuvo vinculado al fútbol femenino, dirigió muchas veces la selección de fútbol femenino y fue técnico de Independiente de Bariloche. Cinthia Espinosa cuenta que “en Bariloche el fútbol femenino ha tenido un gran crecimiento, lo veo mucho mejor, hay tres ligas y cada vez se suman muchas mujeres”.

Dueña de una gran personalidad y un buen corazón, la deportista dice sobre el final que “mi sueño es ser feliz, que mi familia sea feliz y que se pueda vivir sin miedo. El domingo en el Día de la Mujer, mi saludo es al cielo, a mi madre, la que me acompaña en cada partido, todos mis goles son para ella, porque juego al fútbol gracias a ella”.

Cinthia Espinosa, talentosa y goleadora del fútbol femenino local.

Martín Leuful/ Fotos: Facundo Pardo

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