2020-03-05

Leonardo Saccomanno repasó casos emblemáticos de sus 35 años como médico forense en Bariloche

En el marco del inicio de un nuevo proyecto, Leonardo Saccomanno, se acercó a los estudios de Radio El Cordillerano (93.7) y dialogó extensamente con la mesa de “El Expreso Periodístico”, conducido por Antonio Zidar.

Casos que datan desde hace 30 años atrás como otros más recientes que ocuparon, inclusive, la agenda mediática nacional se pusieron sobre la mesa y las anécdotas revelaron particularidades tan poco conocidas como asombrosas de varias pericias realizadas por hechos sucedidos en la ciudad, entre ellos el asesinato del policía Lucas Muñoz el 14 de julio del 2016.

“Soy médico y la mayor parte de mi vida me dediqué a la medicina legal”, dijo Saccomanno a la hora de presentarse. “Pero originalmente me formé como médico, luego médico patólogo. Tuve la suerte de ingresar a una cátedra de medicina legal en la que precisaban un patólogo. Allí tuve un padre de la ciencia, un maestro que me entusiasmó con esto. En el 83, 84 gané un concurso y me hice barilochense”, repasó brevemente para aportar sobre su formación y su arribo a la ciudad.

Poco después de su jubilación, Saccomanno se subió a un nuevo proyecto e impulsó una Escuela para Forenses, la misma tiene fecha de inicio para los días 16, 17 y 18. “Me jubilaron”, reveló el médico. “Después de 35 años y ocho meses me intimaron a que me vaya del Poder Judicial”. Respecto a sus primeros años en Bariloche, el experto compartió: “Yo extrañaba la universidad, soy un universitario, era docente en varias cátedras en Rosario. Venir acá era, por un lado, mucho más saludable y grato que la Pampa húmeda pero extrañaba el mundo universitario. Y en eso se me acercó

Ernesto Martínez, excelente doctor en Física”. Seguidamente, Saccomanno contó cómo fue que se volvieron una histórica dupla de trabajo en la ciudad: “Poco a poco lo fui convenciendo de que lo nuestro no era descubrir el origen de la vida trabajando en la administración de Justicia, pero que tenía lo interesante de que cada caso es un caso distinto y que es un desafío permanente.

Encontrar los elementos de otras ciencias para poder acercarse a una verdad que uno no conoce porque uno no estuvo en el lugar ni momento es un lindo desafío para el científico. Y se entusiasmó”.

Ambos expertos en sus disciplinas, abordaron pericias y reconstrucciones de lugares de hechos que resultaron de avanzada para la región y el país, además de convertirse en aportes fundamentales, en las causas. Entre ellas, Saccomanno recordó: “Tuvimos el desgraciado hecho de la Tres de Mayo. Eso fue a fin de año, fue una cacería. (Haciendo referencia a la causa que investigó a cinco agentes por la matanza de cuatro ladrones que asaltaron y dispararon a un sargento en la empresa Tres de Mayo, en 1992). Yo estaba de vacaciones y había asumido al Juzgado de Instrucción la doctora Baquero Lazcano y ella nos convocó. Ahí fue la primera vez que trabajamos juntos. Había cosas dudosas en el expediente. Descubrimos que había toda una mentira en la autopsia. Entonces Martínez propuso que reconstruyamos el lugar del hecho. Con un artefacto que había inventado él ubicamos a las víctimas en sus lugares y podíamos ver que había gente que había sido rematada en el piso. Casi un año después hicimos un trabajo tipo arqueológico, recuperamos los proyectiles en la barda del Ñireco. Qué distinta la justicia real a la del sistema judicial porque ese caso quedó sin sentencia pese a todo este trabajo. Se hizo una sentencia que se sabía que iba a ser nula, el Tribunal Superior de Justicia ordenó un nuevo juicio que nunca se hizo. La única vez que yo sentí que me amenazaron un rato fue en este caso. En los demás siempre me trataron con respeto”, relató con mucha precisión y memoria pese a los años de aquellos eventos.

“Fue una cacería. Porque cuando revelamos el rollo fotográfico encontramos que el grupo policial se sacó una foto con un cadáver, sonriendo, como en una cacería, literalmente. Por otra parte, lo más triste, es que el sargento Guillermo Osés (que había sido baleado por los ladrones) no había llegado en muy grave estado al hospital. Él tenía una herida en una arteria y había que reconstruirla o cortarle la pierna. Para una persona joven es una decisión difícil. La cirugía se prolongó y ahí falleció”, agregó sobre el caso.
Ante la consulta sobre la existencia de presiones sufridas durante su desempeño profesional, el médico respondió. “Nunca me sentí presionado, siempre me sentí respetado y creo que cuando vos hacés las cosas bien, las partes te respetan. Había un muy buen forense en Neuquén, Carlos Losada, y cuando asesinan a Teresa Rodríguez él nos convocó. Era un caso difícil y un contexto social complejo. Fue una herida que había entrado en el cuello, la señora murió en el traslado a Neuquén, capital. Ahí empezaron los piquetes y los reclamos, pero nunca se reclamó por la autopsia que se había hecho”, señaló respecto a la rigurosidad del desempeño.

Sobre la violencia de género, señaló: “Yo creo que todo se podría haber hecho mejor pero estoy conforme porque creo que se ha avanzado mucho. Cuando Monzón mató a Alicia Muñiz no había ningún tipo de condena pro violencia familiar y uno lo veía. Mantuvimos un equipo por este tema y cuando asumió Chiche Costa de intendenta nos dio una casa, fue la primera Casa Refugio pública del país”, valorizó Saccomanno a la hora de repasar los aportes durante su trabajo en la ciudad.

Otro de los casos que emergieron en la conversación fue el de Rafael Nahuel y su participación en las pericias. “Hoy por hoy siento que me ha ido bien. Todos estuvieron de acuerdo con que nosotros hagamos la autopsia, aunque era un caso federal. Después pasaron las idas y vueltas y las desestimaciones. En otras oportunidades yo me he puesto muy mal, me he enfermado, he envejecido, porque me ponía otra mochila porque uno reconstruye todo y resulta que después el juez hace otra cosa. Pero eso es un problema de un juez, a mí me llevó muchos años aceptarlo”.
Saccomanno también opinó sobre la modalidad de los juicios por jurados.

“Este un sistema copiado a Estados Unidos y ese país no tiene la mejor Justicia. Es el país con más inocentes presos y más culpables sueltos. Hay muchos artículos muy bien escritos de filósofos del Derecho donde los tribunales por jurados no les gustan. Esto está anclado en la época del linchamiento. Sospechaban que te habías robado un caballo y te ahorcaban o te linchaban. Encima lo hacemos con poca plata, lo copiamos con menos recursos”, sostuvo el médico legal.

“Hay un caso en España, reciente. Un matrimonio jovencito llama a la línea de emergencia alertando que se estaban muriendo. Se corta, el operador se demora, no pregunta. Pasan 20 minutos hasta que se activa la alarma. Va la ambulancia hasta el domicilio, nadie atiende la puerta y los agentes se van. Llega la familia de la pareja y los encuentran muertos por intoxicación con monóxido. El jurado popular encontró culpable a la médica porque no rompió la puerta. Pero al operador que no activó el operativo lo absolvieron y lo hicieron porque no se ponían de acuerdo y no lograban la mayoría, pasaron dos días, se cansaron y pusieron el voto. Son cosas que pasan en estos juicios”, añadió para ejemplificar su postura.

Sobre el asesinato de Diego Bonefoi y los otros dos consecuentes sucedidos el 17 de junio del 2010 en el Alto de la ciudad, Saccomanno contó: “Estuve en esa autopsia y después trabajamos un año para reconstruir los hechos. Con eso nunca hubo dudas, el policía fue condenado rápidamente”.
Luego hizo alusión a los asesinatos de Nicolás Carrasco y Sergio Cárdenas: “Después, el hecho real fue que hubo 32 chicos adolescentes haciendo lío y no se puede entender cómo eso terminó en dos muertos más y muchos heridos. Entonces está claro que algo se manejó realmente mal, muy mal. Se habla de una poblada pero no fue una movilización como la de Chile, había otras formas para disipar esto”.

Hablando del profesionalismo de las Fuerzas, rescató: “cuando vos ves las imágenes del BORA, esos muchachos no hieren a nadie y dispersan profesionalmente. Pero después ves el caso de Nahuel y un grupo de policías que asesina a chicos con gomeras. Van contra un grupo de 10, 12 personas. Qué más necesitás con eso”, sostuvo en cuanto las características de las Fuerzas de Seguridad estatales intervinientes en cada ocasión.

Luego comenzó uno de los relatos de médico con mayores detalles sobre su participación: “Hay sentencias antojadizas pero también hay informes técnicos antojadizos. Con el caso de Lucas Muñoz por ejemplo, hay un informe pericial de Gendarmería Nacional, que vaya a saber por qué -seguramente pro la presión en el medio- plantearon que el cadáver había sido plantado en el lugar donde fue encontrado y no fusilado allí, cuando no había elementos para tener esa certeza. Después esa pericia pasa a la otra élite, a la Corte Suprema de la Nación y se hace otra. Ahí se expuso que la herida que tenía Muñoz en la pierna tenía 25 días más que la herida que tenía en la cabeza. Yo ayudé en la pericia y me ofrecí, pero dijeron que no. Después cuando la leí me daba cuenta que no podía ser como estaba planteado. Entonces hicimos lo mismo que con Martínez, fuimos ocho meses después y conseguimos unos ayudantes de la PSA que intervienen en la instrucción también. Hicimos una cuadrícula, repasamos donde estaba el cadáver, escarbamos y efectivamente ahí estaba el proyectil. Y es el mismo grupo de gente que hizo la autopsia de Nisman, por una lado los de la autopsia primera que son los de la Corte y después los muchachos de Gendarmería”, relató.

“Son esos casos en los que quienes practican una ciencia quieren ser las estrellas. Quieren ser más importantes que el muerto, precisiones del horario de muerte y demás, son todas mentiras. Al final las dos heridas eran del mismo momento y en ese sitio. No se pueden sacar conjeturas con elementos dudosos. Eso tiene que ver lamentablemente con las vanidades, que están en todas las disciplinas, y entre los forenses también”, señaló sobre su profesión.

Entre las características de la Justicia en Bariloche, Saccomanno reflexionó: “Nuestra ciudad es así. Yo cuando vine aquí habían matado a dos chicas en el lago. Se dijeron mil cosas y nunca se pudo llegar a algo más, son cosas que quedan en el inconsciente colectivo”.

Finalmente, el médico también habló sobre otros casos relevantes a nivel nacional y las características de los procedimientos técnicos en cada uno: “El cuerpo habla pero no tanto. Habla lo que puede. Pero después están los jueces con sus ideologías, lo mismo que los jurados populares. Yo nunca había visto condenas por lesiones producidas adentro de la casa. Hoy es la norma, tuvo que cambiar la mentalidad de los juzgadores”.

“¿Nisman se suicidó?, no sé. Vos desde la ciencia podés decir que tiene un tiro en la cabeza y que murió. Pero no podés decir que lo mataron, eso lo tiene que decir un juez. Uno tiene que aportar elementos que ayuden. Lo mismo pasa con el caso de Santiago Maldonado, que hay un excelente trabajo hecho, lo que pueden decir los forenses es que murió ahogado, pero decir si el chico se tropieza, si un gendarme le puso un pie arriba, no lo podés plantear con los elementos que hay”, detalló.

 

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