2020-02-29

VIVIÓ DURANTE AÑOS EN BARILOCHE Y AHORA ES CACIQUE MAPUCHE EN COLÁN CONHUÉ

Sabino Morales: “Hola vieja. ¿A que no sabés desde adónde te estoy llamando?”

Este expolicía de la rionegrina, que se ganó el corazón de la Argentina con aquel mítico comercial de Telefónica, tiene hoy 72 años y vivió en Bariloche, donde reside gran parte de su familia.

Hubo contratiempos luego del comercial y ahora volvió a ser cacique de la comunidad mapuche Mariano Solo, de Colán Conhué, donde reside junto a su “vieja”, Sabina Huentelaf de 92 años de edad.

El pasado 13 de febrero, El Cordillerano publicó una nota realizada al vicepresidente de la Sociedad Rural local, Edgar Contín. Entre otras cosas, el ruralista habló de la migración de jóvenes, del campo a los centros poblados, ante la falta de conectividad a internet y las escasas redes de comunicaciones en la región.

Ese fue el disparador que, sin pensarlo, trajo a la memoria de este cronista aquella vieja publicidad -que cuenta 27 años- sobre un hombre de campo que llamaba a su madre por un teléfono público, desde un lugar remoto de la Argentina. Se refería a la llegada del primer teléfono a la localidad rionegrina de Clemente Onelli.

Para mi sorpresa, a poco de publicada la nota, me enteré que Sabino Morales -el protagonista- vivió muchos años aquí en Bariloche y que en la actualidad tiene una casa a tan solo cuatro cuadras de mi lugar de residencia, en el barrio San Francisco. Por ello comencé a rastrearlo y gracias a su hija menor pude contactarlo.

Paradójicamente, la entrevista que da paso a esta nota la realizamos a través de whatsapp, una grata parodia del destino; él desde Ingeniero Jacobacci y yo, desde la redacción de El Cordillerano. Aquella nota sobre los jóvenes del campo e internet, comenzó con el recuerdo de ese aviso comercial televisivo.

Corría el año 1993 cuando en medio del plan de privatizaciones de empresas del Estado, la firma que se hizo cargo de la hasta ese entonces ENTel (Empresa Nacional de Telecomunicaciones), rodó uno de los comerciales más famosos de la historia de la televisión argentina, que quedó grabado a fuego en la memoria de grandes y chicos de aquella época; fui uno de ellos.

El comercial en cuestión, fue realizado por Telefónica de Argentina. La dirección y realización estuvo a cargo de Carlos Sorín y lo protagonizó un residente del pueblo que, en ese momento, cumplía funciones en la Policía provincial.

Sabino Morales vivió muchos años en el barrio Lomas de Monteverde (Bariloche) donde actualmente reside gran parte de su familia. Hoy sus días transcurren en Colán Conhué, ubicada 400 kilómetros al suroeste de Bariloche.

Dueño de un carisma particular, abierto al diálogo, con su decir bien campero, un espíritu solidario; un hombre de buena madera que no puede ni mucho menos quiere ocultar, aceptó rememorar aquel evento que cambió su vida, lo hizo famoso y conocido en cada rincón de la Argentina.

Como cada historia real, no todas fueron buenas y los problemas aparecieron en la vida de Sabino, luego de aquel inolvidable: “Hola vieja. ¿A que no sabés de adónde te estoy llamando?”.

 

¡Luz, cámara: acción!

“Le gané al actor que trajeron de Buenos Aires, porque a él no le salía”, fue lo primero que recordó Sabino al iniciar el relato.

Ese hombre de bigote, sombre, pañuelo al cuello y una pequeña en brazos, que en solo días logró ingresar en cada hogar de la Argentina, a través de la televisión, estaba a cargo del destacamento policial de Clemente Onelli.

Hasta allí llegó la productora de Carlos Sorín, contratada por Telefónica de Argentina. El trabajo les llevó más de dos días a los publicistas.

El actor, traído desde Buenos Aires, debía lograr una expresión de alegría que el profesional no encontró, al menos como la exigía el director del comercial. “Y a mí me salió perfecto”, dijo Sabino, “y le gané al actor”, recordó. Ese gaucho nunca se había parado frente a una cámara filmadora y mucho menos había actuado.

“Soy una persona que me adapto rápido a las cosas”, confesó. Además, trabajó como productor del comercial teniendo en cuenta que fue quien acompañó a los publicistas y reunió a los pobladores de Onelli para el corto publicitario.

“Todo ocurrió casi al final de la visita de esta gente de Buenos Aires. Fue ahí que me propusieron que lo hiciera yo. En un principio dije que no, pero la gente que estaba en el salón me hizo hinchada; lo hice y me salió espontaneo y alegre”, recordó.

“Después de que salió la publicidad fue algo impresionante”, aseguró. “La gente me reconocía adonde fuera. Viajé por primera vez en avión a Buenos Aires, donde me entrevistaron en casi todos los canales de televisión; fueron muchos viajes”.

“Me invitaron a pasear a Mar del Plata con mi familia. Mis compañeros de trabajo me felicitaban, al igual que toda la gente que me conocía”, dijo.

“¿Cuándo va a llamar a la vieja de nuevo?, me dicen actualmente los que me conocen”, aseguró.

De la interminable lista de entrevistas que le realizaron en Buenos Aires, recuerda con mucho cariño “al loco Tinelli. Muy respetuoso, al igual que Mauro Viale y Susana Giménez, pero me gustó mucho la persona de Marcelo Tinelli. Lo que él vende en la televisión no me gusta consumirlo, pero personalmente me trató muy bien”, destacó.

Entre otras cosas que le dieron la fama, Sabino posó junto a las estrellas de la televisión argentina y al presidente Carlos Saúl Menem, para la foto de la revista Gente con los “Personajes del año ‘93”.

Sabino Morales fue tapa de la revista Gente en 1993 como uno de los personajes del año.

El sumario

Todo fue alegría desde el rodaje del comercial, excepto con la plana mayor de la Policía de Río Negro de aquellos años, que decidió investigarlo luego de su protagónico.

“No cobré nada por la publicidad. Soy un gaucho de la Patagonia. Estoy muy orgulloso de haber hecho conocer la Línea Sur y a Clemente Onelli. Soy honesto, pero no me callo las cosas que pienso y si por ahí uno toca intereses, eso molesta”, analizó.

“Fue una gauchada el hecho de haber hecho la publicidad. El problema con la plana mayor vino porque se estaba contaminando muy mal. Con los que hablaban les decían: Sabino tiene que haber cobrado mucha plata por ese comercial. Y hubo muchos que me decían que le hiciera juicio a Telefónica. Soy pobre y quizá así muera, pero tengo que honrar a mis padres y a mi familia”, dijo con la voz quebrada.

“Me hicieron un sumario administrativo. A los diez días de haber pedido el retiro voluntario, salió el sobreseimiento. Me sentí muy mal. Trabajé 20 años como policía, sin una mancha y cuando pasó eso dije: acá no puedo seguir”, sentenció.

“Hace unos cinco años que no voy a Clemente Onelli. Me han invitado miles de veces”, contó. “Estuve un año prestando servicio ahí, pero hice tantas amistades y recuerdos que parece mucho más. Llegué desde Bariloche donde las cosas ya estaban bravas y en Onelli me sentí muy bien, muy querido”, dijo.

El edificio donde se realizó la famosa publicidad. (Foto gentileza)

Su madre

La otra protagonista del comercial, tácita, dado que se encontraba al otro lado de la línea y no se la vio, es su madre, doña Sabina Huentelaf. “Mi madre vive en Colán Conhué y tiene una salud envidiable. No usa anteojos, teje y limpia su casa”, comentó enternecido.

La esposa de Sabino vive en Bariloche y ambos tienen cinco hijos. La mayor reside en Comodoro Rivadavia. “El que sigue es policía en Bariloche, otra es enfermera y vive en San Martín de los Andes; y otro hijo y la más chica de la familia están en Bariloche. Todos trabajan gracias a Dios y estoy muy orgulloso de ellos”, aseguró.

De policía a lonco mapuche

Al retirarse de la Policía en 1994, se abocó a estudiar en Bariloche para hacer la secundaria. En Colán Conhué había llegado a tercer grado de la primaria; ya en la Policía terminó. Se inscribió en el CEM 57 y en 1999, egresó con el título de Perito Mercantil.

Conoció en ese lugar a un profesor de Cívica, de apellido Pallalef (de Paso de los Molles) con quien se relacionó. Un día lo invitó a asistir a las reuniones del Centro Mapuche en esta ciudad.

De ahí nació la idea de formar la comunidad Mariano Solo, en Colán Conhué, con la ayuda del abogado Darío Rodríguez Duch (recientemente fallecido). Así fue que se conformó y al momento de nombrar autoridades, lo eligieron a Sabino.

Sabino en la actualidad. 

“No quería ser lonco (cacique, jefe o cabeza de la comunidad) porque no sé hablar la lengua mapudungu -lengua de la tierra- o mapudungun. Pero el abogado me insistió porque sabía redactar notas, hacer un reclamo, sabía qué puertas golpear”, apuntó. Así fue que asumió por dos años y estuvo ocho al frente de esa comunidad.

“Di un paso al costado y estuve cinco años afuera y ahora estoy de nuevo como lonco, acompañando a la gente. Siento esa responsabilidad de acompañar a los que no saben leer, escribir o expresarse, y lo voy a hacer con todo mi corazón. Tal vez algún día, cuando mi hijo se retire de la Policía vaya a cubrir el puesto que le va a dejar este viejo”, dijo en el final de la charla.

El teléfono histórico y sus dos versiones modernas que lo “vigilan”.

 

Julio Luzuriaga

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