Ocho de cada diez conductores, no usan cinturón de seguridad en el centro de Bariloche
El dato lo arrojó un relevamiento realizado por este medio en intersecciones céntricas de la ciudad. En la zona de los kilómetros, la estadística se revierte. El costo de internación en terapia intensiva, promedia los $150 mil diarios.
El cinturón de seguridad cumple en agosto 61 años de vida. Hasta el momento, este invento, patentado por Nils Bohlin, ingeniero de la empresa sueca Volvo, ha salvado más un millón de vidas y su uso es obligatorio en Argentina, para todas las personas que viajan a bordo de un rodado.
En un número variable, y al mismo tiempo preocupante, cada año decenas de miles de familias quedan destrozadas por la pérdida o postración de un ser querido como consecuencia de un accidente de tránsito. Hablamos, más allá de las frías estadísticas de: familiares, amigos, vecinos, conocidos, niños, jóvenes, adultos y personas mayores.
Muchos mueren en el acto, pero otro gran número pierde la vida luego de permanecer internados en nosocomios públicos y privados. Algunos sufren graves heridas que los acompañarán por el resto de sus vidas, mientras que otros, menos afortunados, terminan postrados y hasta en estado vegetativo.
Lamentablemente las causales de los siniestros de tránsito son varias y tal como dicen los especialistas en accidentología vial: “si es un accidente, pudo evitarse”.
Si bien la lista de infracciones cometidas detrás de un volante es en verdad extensa, en este informe nos circunscribiremos solo al uso, o mejor dicho a no uso del cinturón de seguridad o correaje de seguridad, tal como lo llama la Ley Nacional de Tránsito Nº 24.449.
La lista de factores que desencadenan un accidente vial es tan extensa y diversa, como conductores hay en las calles de una ciudad. Teniendo en cuenta este cuadro de manejo, El Cordillerano realizó un relevamiento en distintas esquinas céntricas de Bariloche, como así también en la zona de los kilómetros sobre las avenidas Bustillo y De los Pioneros; y el resultado es en verdad preocupante.
Solo se registró a los conductores -no se contabilizó a pasajeros- que circulan sin usar el cinturón de seguridad, la infracción a la Ley de Tránsito más constante que, según las estadísticas, más vidas cobra en nuestro país y que más heridos graves arroja, tras un siniestro vial.
Valores y excusas
En Bariloche, y en base a información oficial aportada a este medio, la Ordenanza 3097-CM-19 (Nota N° 402-TFII-2020), norma sobre la rectificación de valores de infracciones de tránsito.
Al presente, para las consideradas faltas leves mediante pago voluntario el valor es $950, pago total $1.900; Faltas graves: pago voluntario $3.675, pago total $4.900; para faltas muy graves o gravísimas: por pago voluntario $11.925 y pago total $15.900. Pago voluntario se refiere a la no presentación de un descargo; es decir que el infractor reconoce su falta y paga sin más.
El no uso del cinturón de seguridad ingresa en la escala de faltas graves con lo cual quienes, por una razón u otra, no lo usan infringen la ley. En caso de aceptar su infracción, sin mediar descargo de la multa confeccionada, deben de abonar $3.675, en caso de negar el haber circulado sin el cinturón de seguridad colocado y formular descargo, el costo de la multa asciende a la no menos importante suma de $4.900.
En materia de excusas y alegatos por parte de los infractores, el abanico es amplísimo. Están aquellos que aseguran sentirse incómodos, otros señalan que no se lo ponen porque solo transitarán pocas cuadras, aparecen también quienes responsabilizan al olvido y entre las más curiosas, estaría la frase “me arruga la ropa”; etcétera.
Si bien los vehículos de modelos nuevos poseen alarmas que avisan al conductor que el cinturón no está colocado, muchos para evitar ese molesto sonido se toman el trabajo de encastrarlo antes de subir al vehículo y tras esto se sientan detrás del volante; artimañas de la argentinidad.
Las explicaciones son irrisorias, inauditas y otras inentendibles e inadmisibles; esto teniendo en cuenta que se habla nada más y nada menos que de proteger y salvar vidas humanas.
Frente a estos argumentos debemos tener en cuenta que la conducción de un vehículo motor no es un juego e implica una serie de responsabilidades. Como consecuencia de un siniestro, indefectiblemente, derivarán causas judiciales penales y a posterior civiles; entre otras derivaciones.
Costos millonarios de internación
En otro orden de cosas y haciendo foco en cuestiones más humanas, tras un accidente de tránsito él o los heridos son trasladados a hospitales públicos, en ambulancias de servicios coordinados de emergencias dependientes del Estado. En casi la totalidad de los casos, y dependiendo de la gravedad de las lesiones, los heridos son ingresados en salas de observación, en el mejor de los casos, o a Unidades de Terapia Intensiva (UTI) en el extremo opuesto de esa escala.
Si bien, y como todos sabemos, la vida humana no tiene precio, sí lo tiene el traslado y la asistencia, como así también la internación y, si el caso lo permite, la rehabilitación de un herido.
Los datos estadísticos indican que en promedio un herido grave en accidente de tránsito, que es ingresado en UTI, permanece allí por al menos 10 días. En esas salas se utiliza instrumental de última generación de origen y fabricación extranjera, es decir importados; como así también insumos que por esta condición cotizan en el mercado a precio dólar estadounidense.
En este sentido cabe apuntar que, si bien fue solicitado por este medio el costo de un día de internación en una UTI de los nosocomios estatales rionegrinos, el dato no llegó.
Sin embargo y en base a información oficial publicada por distintos medios de Argentina, los valores son más que importantes. Los accidentes de tránsito generan costos millonarios para el sistema de salud.
En base a estos datos y teniendo en cuenta que el precio dólar del instrumental e insumos de una terapia intensiva no varía en demasía, pero que sí lo hace la cotización de esa moneda en el país, un día de internación en UTI tiene un costo que ronda los 1.200 y 1.900 dólares; cifra que se traduce hoy (dólar blue) a entre $94.560 y $150.000. Con lo cual y teniendo en cuenta que un ingresado en UTI por accidente de tránsito permanece allí 10 días -dependiendo de la complejidad y gravedad con que llega un paciente- hablamos de un total promedio de $1.500.000 por cada herido; monto que debe de afrontar el Estado, es decir cada uno de nosotros.
Por otra parte, existen numerosos casos en que el Estado luego reclama a las obras sociales o a las empresas aseguradoras, trámite que puede tardar años hasta que ese dinero vuelva a ingresar a las arcas públicas.
Relevamiento y escasos controles
Un informe de la Subsecretaría local de Tránsito y Transporte -fechado en noviembre del 2019- afirmó que solo el 66% de los conductores utilizaba el cinturón de seguridad en esta ciudad. No obstante el relevamiento realizado por El Cordillerano, a poco menos de tres meses de aquél, demuestra que el número de infractores aumentó considerablemente.
Fue así que en las esquinas de Onelli y Moreno, Mitre y Quaglia y Elordi y Brown, por cada 10 vehículos contabilizados, solo dos conductores llevaban colocado el cinturón de seguridad.
Distinta fue la situación advertida al respecto en la zona de los kilómetros donde casi la totalidad de los conductores viajaban atados; de cada 10 rodados contabilizados, 9 circulaban tal como lo indica la ley.
De este dato se desprende aquella vieja idea que se afianzó en el inconsciente colectivo en cuanto al uso del cinturón solo en rutas, tal es el caso de las citadas avenidas de Bariloche donde se transita a mayor velocidad.
Erróneo ese análisis si tenemos en cuenta que ante un choque a 50 kilómetros por hora el vehículo se detiene de manera abrupta y los cuerpos de los ocupantes siguen moviéndose hacia adelante a la velocidad que el auto traía hasta ese momento, impulsados por la inercia. Un impacto a esa velocidad equivale a unas 40 veces el peso de cada ocupante del rodado.
Por consiguiente, si no están asegurados con el cinturón, quienes viajen en la parte delantera golpearán contra el tablero o el parabrisas; impacto que, dependiendo del modelo y marca del vehículo puede ser contenido, en parte, por los airbag. Mientras que los ocupantes de los asientos traseros serán impulsados, con esa misma fuerza, hacia la parte delantera. Golpearán a los ocupantes de adelante y la parte delantera del vehículo. Eventualmente pueden ser despedidos fuera del habitáculo, aumentando por seis la posibilidad de morir, al impactar contra el suelo o cualquier objeto rígido.
Cabe destacar que el Estado provincial invierte mucho dinero en campañas propagandísticas que apuntan a concientizar, con el objeto de alcanzar una conducción responsable de vehículos; sin embargo, la realidad señala un escaso o deficiente control, por parte de las autoridades, en materia del uso del cinturón de seguridad.
Más de un millón de vidas salvadas en 61 años
El cinturón de seguridad de tres puntos de anclaje, el que en la actualidad incorporan todos los automóviles, fue inventado en 1959 por Nils Bohlin, un ingeniero de la fabricante sueca Volvo. Desde entonces, se estima que este ingenio ha salvado ya más de un millón de vidas.
Este sistema es tan importante que todos los elementos de seguridad que existen, son un complemento al invento de la marca sueca.
Con más de medio siglo de vida, el cinturón de tres puntos sigue siendo el elemento de seguridad más importante para los ocupantes de un automóvil. Los múltiples airbags o los controles de estabilidad y de tracción solo complementan este sencillo y útil invento.
En los prolíficos años 20, cuando la posesión del automóvil comenzó a generalizarse, estos no iban equipados con cinturones de seguridad. Curiosamente, fueron los médicos los que empezaron a instalar rudimentarios cinturones asustados por la gravedad de las heridas de los que sufrían un accidente de tráfico. Varios doctores instaron a los fabricantes que se incluyera esta medida de seguridad en los automóviles, al igual que lo llevaban los aviones, pero su propuesta no tuvo mucho éxito.
Aquel diseño de tres puntos mejoraba el utilizado en la aviación y sus cuatro propiedades básicas eran: el sistema constaba de un cinturón de regazo y una diagonal. Las correas iban ancladas a ambos lados de los asientos. La geometría del cinturón mostraba una ‘V’ con la punta dirigida hacia el suelo. La banda se quedaba en la misma posición, inmóvil, al impactar el vehículo.
El primer modelo que equipó el cinturón de tres puntos fue el Volvo Amazon, concretamente el 13 de agosto de 1959. Pero todavía quedaba lo más difícil, convencer al público. De hecho, no se consiguió hasta 1967, cuando Nils Bohlin y Bertil Aldman -médico y jefe de pruebas y homologación- ofrecieron una conferencia basada en el “Informe de los 28.000 accidentes”, donde se detallaba que el uso del cinturón salvaría vidas y reduciría las lesiones entre un 50 y 60 por ciento. (Fuente: www.coches-es.com)
Textos: Julio Luzuriaga | Foto: Facundo Pardo