“Disección”, risas que parten de la negrura
El trabajo del grupo Mezclum está en cartel hace casi tres años. El rodaje se aprecia en el desempeño de Andrea Canavino, Julieta Contissa y Esteban Sorocinschi, bajo la dirección de Jorgelina Paravano.
Tres personajes en escena y cada uno lleva su respectivo diario. La anatomista (Andrea Canavino) es la hija de la casa, vivienda que se redujo a un pequeño sótano cuando se produjo la invasión alemana a Polonia en la Segunda Guerra Mundial. Por sus anotaciones sabemos que además, comparten el espacio su madre (Julieta Contissa) y el cadáver de un soldado (Esteban Sorocinschi) que curiosamente, revivió al practicarle la especialista una intervención. Pero éste, lejos de inspirar espanto o repulsión, es un ser más bien simpático y juguetón, que hace muy buenas migas con la jefa familiar. El conflicto no reside tanto en la ocupación extranjera o en la convivencia forzada con un muerto viviente de la Wehrmacht, sino más bien en la siniestra relación que llevan adelante madre e hija, designio de la primera.
Con cerca de tres años en cartel, “Disección” participó en el 4to Jolgorio – Semana Internacional de Teatro de Humor, que finalizó en la noche del domingo. Se trata de la obra que marcó la irrupción en escena del grupo Mezclum, que tiene como directora a Jorgelina Paravano. El texto es del dramaturgo tucumano Martín Giner y si bien en ocasiones, es inevitable esbozar sonrisas o directamente, irrumpir en carcajadas, se trata del subgénero absurdo o bien, “comedia negra”, como caratuló la producción del acontecimiento teatral. Ninguna ligereza.
Cada uno lleva su diario y las perspectivas son bien diferentes, inclusive desopilantemente opuestas. La sorpresa académica de la hija anatomista al revivir el cuerpo del invasor no tiene mayor relevancia para su progenitora, que rápidamente confraterniza con el cadáver, a quien somete a juegos tan hilarantes como macabros, con el beneplácito y complicidad de éste. Por su parte, el soldado encuentra divertidas todas las alternativas que surgen y las enfrenta con una sonrisa entrañable, a pesar de su rostro demacrado y su apariencia precisamente, mortuoria.
La propuesta supera su contexto histórico cuando en sus diatribas y cruces verbales, la madre expresa el desprecio que profesa hacia su hija, desea su fracaso aunque éste conduzca a la muerte de las dos, espera la concreción del error para disparar el tan consabido como odioso “yo te dije” y otras maniobras igualmente deleznables, que constituyen el eje profundo de la obra, más allá de los datos que emerjan en la superficie.
Complicidad indignante
No hay referencia alguna sobre la ciudad en que se desarrolla la acción ni tampoco menciones al hipotético judaísmo de las mujeres. Pero al planificar una huida desesperada del sótano y volver al exterior, brota un insospechado patriotismo en la madre cuya indignación no conoce límites, al advertir que sus compatriotas y vecinos, no solo ya no combaten contra el ocupante, además se pasean orondos con brazaletes que llevan la cruz esvástica. En definitiva, no disimulan complicidad.
Un disparo del soldado - cadáver que se incrustará contra una medalla de la madre, salvará a las mujeres de caer en manos de sus camaradas, al provocar en aquélla un momentáneo desvanecimiento. Después, retornarán las cavilaciones y las dudas, al salir el terceto del perímetro de la ciudad y buscar la libertad a través de unos bosques, que debería conducir a territorio neutral. Los agravios hacia su hija ni siquiera aflojan ante la proximidad de la hora suprema. La suerte estaba echada y el desenlace no es gracioso. Un par de bravos saludaron el final.
Quienes conozcan fuera del ámbito teatral a Contissa, Canavino y Sorocinschi, advertirán que las tres caracterizaciones son impresionantes. Pero además, el manejo de la gesticulación y la expresividad de los rostros, se torna impagable en el marco de una obra que no deja de ser de cámara. El Cordillerano asistió a la función de MOMA, donde la proximidad con el espacio escénico fue otro atractivo considerable. Si todavía no vio “Disección”, aproveche la próxima ocasión para subsanar ese déficit.
El humor acompañará
Media hora después de la hora fijada para que comenzara “Disección” en MOMA, debía arrancar “A punto caramelo” en el SUM de Dina Huapi, las dos funciones en el marco del 4to Jolgorio – Semana Internacional de Teatro de Humor en Bariloche. La sucesión de funciones y otras actividades, evidencia el despliegue organizativo que debió aceitar Pirconi Producciones, que tiene como rostro más visible a Silvia Pérez Sisay.
La organizadora se hizo presente al finalizar el trabajo de Mezclum, no solo para agradecer la reciente performance de actrices, actor y directora, sino también para poner en común algunos fundamentos de su iniciativa, entre ellos, la convicción de que el arte es factor de transformación social y que dentro de ese concepto, el humor juego un rol fundamental. Como siempre, hubo dificultades que se pudieron subsanar, como un cambio de sala a último momento, pero todo indica que habrá una quinto Jolgorio en 2021.
Adrián Moyano