Oncólogo Andrés Antón: “El diagnóstico de cáncer cambió mucho y los pacientes pueden tener muchísimos más años de vida”
Se conoce que, en general, una de cada tres personas tiene la posibilidad de desarrollar algún tipo de cáncer a lo largo de su vida. Según indican los especialistas, las principales causas de esta enfermedad radican en hábitos de vida poco saludables, en los que se conjugan múltiples factores, y, en menor medida, en la predisposición genética. Este 4 de febrero se conmemoró el Día Mundial contra el Cáncer, fecha en la cual se busca concientizar a la sociedad con el fin de efectivizar la prevención y los controles en forma temprana.
El doctor Andrés Antón es jefe de Oncología de Fundación INTECNUS, el Instituto de Tecnologías Nucleares para la Salud que se encuentra en esta ciudad, en el que funcionan un centro integral de radioterapia, diagnóstico por imágenes, medicina nuclear y consultorios médicos. En el marco del Día Mundial contra el Cáncer, el doctor Antón dialogó con Marcela Cabral en el programa radial Mano y Contramano, a través de la 93.7, radio El Cordillerano.
En esta ocasión, el doctor resaltó la importancia de cambiar la mirada ante los diagnósticos oncológicos, no solo por parte de pacientes y familiares, sino desde la sociedad en general: “una de las cosas principales en cuanto a concientizar, creo que tiene que ver con quitarle el peso y la oscuridad, o cosa tenebrosa, que rodea a la palabra, el diagnóstico y la enfermedad. Muchas veces, charlando con pacientes, decimos que la gente no suele espantarse cuando escuchamos que alguien tuvo un infarto, o un ACV, y son patologías que tienen gran impacto en la mortalidad, sobre todo lo cardiovascular, mucho más alto que el cáncer. Hoy en día el cáncer se convirtió en una enfermedad que, además de ser prevenible y detectable precozmente, cambió mucho y los pacientes pueden tener muchísimos más años de vida y con excelente calidad de vida”.
De esta manera, Antón indicó que, de ser detectada a tiempo, existen todas las posibilidades de sostener una vida plena: “es una enfermedad muy común, inherente a todos los seres vivos, en particular a los seres humanos. Está estimado que uno de cada dos o tres individuos van a tener algún tipo de diagnóstico oncológico a lo largo de su vida. Uno tiene que tratar de adoptar las medidas de prevención, hacerse los controles, que está demostrado que sirven para mejorar el pronóstico de la enfermedad. Y después, cuando uno tiene un diagnóstico de cáncer, o un familiar, es necesario ir trabajando culturalmente, para quitarle este peso y esta sensación de final, cataclismo, catástrofe absoluta, porque no tiene nada de eso. Hoy en día cambió muchísimo la situación”.
Según señala el doctor, la conformación de la Fundación INTECNUS en Bariloche trajo tratamientos de avanzada y muchas más posibilidades a los pacientes, quienes ya no deben viajar hacia otras ciudades para acceder a distintas terapias: “en cuanto a INTECNUS, lo que trajo a la región es, por un lado tecnología, que era una necesidad para todos los vecinos de la zona, fundamentalmente la radioterapia, que es una de las patas fundamentales en el tratamiento de las enfermedades oncológicas. Hasta que INTECNUS llegara, los pacientes tenían que movilizarse un mínimo de 400 kilómetros hasta Neuquén para poder recibir los tratamientos. Los pacientes realmente sufrían un enorme desarraigo. Cuando el tratamiento era curativo, se pensaba que bueno, que solo era un ratito, pero en muchos casos la indicación de los tratamientos de radioterapia tienen que ver con el alivio de un síntoma específico en el contexto de un paciente que tiene sus expectativas acotadas. Entonces todo ese desarraigo sí que era una catástrofe para el paciente”.
En INTECNUS, no solo trabajan con pacientes ya declarados, sino que cuentan con todo un equipo para realizar diagnósticos precisos y confiables: “también trajimos una tecnología nueva para diagnósticos, que se llaman imágenes metabólicas, fundamentalmente la tomografía por emisión de positrones conocida como TEP, resonancia y tomografía, que aumentan significativamente la precisión diagnóstica, la planificación de los tratamientos y el posterior seguimiento de los pacientes. La exactitud y la certeza con la que después podemos tomar las decisiones más adecuadas para los pacientes”.
Con todo esto, Antón destacó la importancia que tiene para el desarrollo de la ciudad, la posibilidad de trabajar en equipos de profesionales que se retroalimentan en distintas áreas de la medicina: “todos los profesionales que trabajamos juntos hace años, imagenólogos, cirujanos, especialistas y oncólogos, fuimos colocados bajo el mismo techo a convivir y empezamos a trabajar en Comités de Evaluación Interdisciplinaria de Pacientes Oncológicos, en los cuales nos juntamos formalmente, semana por medio, a discutir los casos de los pacientes. Interactuamos un montón de especialidades: nutrición, imágenes, radioterapia, oncología, cirugía, gastroenterología, para que cada uno aporte para poder tomar la mejor decisión para el paciente. Somos un grupo que estudiamos el tema, intercambiando opiniones”.
Hábitos que nos acerquen a la salud y no a la enfermedad
Según recientes estudios, la mayor parte de los casos de pacientes de cáncer responden a hábitos de vida poco saludables: consumo de alimentos procesados o ultra procesados, sedentarismo, exceso de consumo de alcohol o tabaquismo. Los casos de predisposición genética solo ascienden al diez por ciento de los diagnósticos, en tanto que es fundamental desarrollar hábitos saludables para prevenir este tipo de enfermedad, dentro de los cuales no solo cuentan los alimenticios o de actividad física. La salud mental es tan importante como los demás factores.
“El hacer ejercicios es un hábito pro salud, en particular en cáncer. El servicio de salud del Reino Unido hizo un estudio epidemiológico en el que demostró que hacer treinta minutos de ejercicio diario disminuye el riesgo de cáncer un cuatro por ciento por año. Además, disminuye el riesgo cardiovascular, cerebrovascular, la demencia, depresión, etcétera. Entonces, una manera de prevenir es mantener un estilo de vida activo. El sedentarismo es una situación pro cáncer, por ejemplo. No quiero que la gente entre en pánico, pero yo siempre prescribo la actividad física como un remedio más”, indicó Antón.
“Otro factor es el tabaquismo, que es la industria causante de gran parte de las enfermedades de occidente: cáncer, enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares, EPOC, enfisema, bronquitis crónica, etcétera. También el consumo excesivo de alcohol, se demostró que es cancerígeno, en las mujeres cuadriplica el riesgo de tener cáncer de mama. Esto no significa que tengamos que ser abstemios, sino que hay que beber en forma moderada”, continuó.
Asimismo, el doctor hizo referencia al consumo de determinados alimentos que dañan nuestra salud, por ejemplo: “la OMS (Organización Mundial de la Salud) declaró a las carnes rojas procesadas como cancerígenas. Se sabe que comer una dosis de más de 125 gramos diarios de lo que uno llamaría un Paty, salvando las circunstancias sociales, de a qué alimentos podemos acceder, etcétera, es un factor de riesgo. Uno debería comer alimentos frescos”.
En este sentido, reiteró que todos los factores anteriormente mencionados son las principales causas que nos acercan a un diagnóstico oncológico y que, en menor medida, entran en juego las predisposiciones genéticas: “ahora, desde el punto de vista de cada individuo, todos deberían tener un médico de cabecera que eventualmente detecte la predisposición familiar. Más o menos el diez por ciento de los diagnósticos oncológicos están asociados a una historia familiar, sugestiva de algún síndrome genético de predisposición al cáncer, por ejemplo el caso de Angelina Jolie, la mutación BRCA, cáncer de ovario y de mama”.
Controles tempranos: la clave para el diagnóstico
Hay distintos estudios a los que todas las personas podemos acceder, en distintos puntos de nuestras vidas, para asegurar la detección temprana de cáncer. Una de las posibilidades, a temprana edad, es: “la vacuna HPV, previo a la iniciación de la actividad sexual en niños y niñas. Esto logra erradicar lo que son los cánceres asociados al virus del papiloma humano, que no solo es cáncer de cuello uterino sino también genital, etcétera”.
En esta línea, los controles ginecológicos como el papanicolaou, o las mamografías a partir de la edad indicada, son cruciales, y también otros estudios como la colonoscopia a partir de los 45 años. “Es fundamental tener un buen médico de cabecera clínico, que conozca al paciente y que pueda ir acompañándolo a vivir con hábitos que nos acerquen más a la salud que a la enfermedad”, indicó Antón.
Por último, y no por ello menos importante, el doctor hizo referencia a algo que no se ve pero se siente: “uno de los puntos principales a cuidar es la salud mental y emocional del paciente. Enfocarse en la aceptación, los aspectos positivos, los logros personales, en lo que cada persona y la familia logran a lo largo del tratamiento, tiene mucho que ver. Nosotros en nuestro equipo tenemos un plantel de psico oncología y cuidados paliativos, que estos últimos no solo hay que entenderlos como los cuidados del final de la vida de la persona, sino que son médicos muy especializados que nos ayudan a cuidar mejor al paciente”.
Martina González