2020-01-30

El merendero Alun Ruca se quedó sin espacio y necesita de la comunidad para construir un lugar propio

Alun Ruca abrió sus puertas durante las vacaciones de invierno del año pasado, brindando de lunes a viernes una merienda a los nenes del barrio. Se han quedado sin espacio físico y comenzaron con una campaña para poder construir un lugar propio y más amplio.

Cintia Castiglione es una de las jóvenes que junto a seis compañeros y compañeras, llevan adelante este proyecto solidario. Comentó a El Cordillerano “nos prestaban una iglesia en la calle Quito entre calle 4 y 6, pero por remodelaciones tuvimos que irnos”. Los albañiles ya están trabajando, entonces allí ya no pueden reunirse.

“Después de esas vacaciones vimos que muchos chicos quedaban a la deriva así que les sumamos una serie de actividades como folklore, zumba, tango, inglés, reciclado, plástica y flauta”, poco a poco fueron incluyendo a los más grandes.

Cintia vive en la esquina de la iglesia y en su predio cuenta con una obra en construcción sin terminar, pero solo es de tres metros por seis, entonces la idea es, en primer lugar, hacer una platea para continuar la ya existente hasta llevarla a seis por diez.

“De manera permanente tenemos 70 chicos y chicas y en una más chiquita no entrarían”, detalló. Asimismo a la obra que ya tienen hay que rehacerle el techo porque está muy deteriorado.

“A este lugar propio queremos convertirlo en un centro cultural, y continuar con brindarles la comida pero seguir sumando talleres y cursos”, dijo.

Necesitan de todo

Además de las meriendas las personas que asisten al Alun Ruca tienen la cena dos veces por semana. Una sola vez recibieron donaciones de parte del Estado y desde entonces ellos salen en busca de mercadería o piden por las redes sociales.

Es por ello que quienes deseen colaborar pueden hacerlo con frutas y verduras frescas, carne, leche, pollo, condimentos, jugos o harina. El menú de cada día depende de lo que la gente les hace llegar.

Es de resaltar el enorme esfuerzo de estas siete personas por mantener al merendero, puesto que una sola de ellas cuenta con movilidad, entonces el retirar en comercios o domicilios significa una logística importante, sin contar el costo del combustible.

Para la cena entregan entre 60 y 70 porciones, lo que significa aproximadamente 13 paquetes de fideos u 8 kilos de arroz por comida. “Cuando no recibimos muchas donaciones, tenemos que poner de nuestros bolsillos porque no podemos decirles a los chicos que ese día no van a comer”, afirmó.

Otra de las cosas que la comunidad no dona generalmente, son artículos de limpieza, indispensable para higienizar los utensilios y el lugar que utilizan.

Toda la ropa que reciben la van entregando por medio de un ropero comunitario y lo que sobra lo envían a algún paraje de la Línea Sur para continuar con la rueda de la solidaridad.

Materiales de construcción

Son muchos los materiales de construcción que están necesitando pero para lograrlo, deberán ir paso a paso. En primer lugar hace falta el ripio, cemento y mallas para ampliar la platea esos 7 metros que tienen pensado.

Cuentan con los artefactos para el baño pero deberán construirlo por lo que ladrillos y bloques serán una buena opción. Chapas y tirantería para reacondicionar el techo ya existente y hacer la parte que falta.

Quieren materializar el gran sueño que se han propuesto antes que termine marzo porque saben que con la llegada del mal tiempo, ya no podrán estar al aire libre y esa merienda caliente es necesaria.

Susana Alegría

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