2020-01-02

Jóvenes lasallanos hicieron tareas sociales y comunitarias

Un grupo de jóvenes lasallanos estuvo por unos días en nuestra ciudad, realizando tareas sociales y comunitarias de manera solidaria en el 29 de Septiembre.

Alejandro Bruni es oriundo de San Martín, provincia de Buenos Aires, y explicó que pertenece a la congregación de San Juan Bautista La Salle, cuyo padre de la misión educativa que se extendió por todo el mundo, llegó a ser reconocido como el patrono de los educadores.

“En la congregación estoy desde el año 2001 y cuando era adolescente, desde mi colegio veníamos a misionar en la Línea Sur”. Así conoció lugares como Mencué, Canteras Comallo, Laguna Blanca. “En esa época el período escolar era diferente al nuestro entonces nuestras vacaciones eran para hacer tareas solidarias”, recordó.

Dormían en esos establecimientos educativos y como pertenecían a una escuela técnica hacían arreglos generales y mantenimiento, “siempre le sumábamos colonias de recreación y visitas a las familias, eso durante dos semanas y después veníamos a Bariloche”.

Esos hermosos viajes pensados en función de las necesidades de los demás se fueron cortando y en enero del año pasado un grupo retomó esa experiencia en el barrio 29 de Septiembre. “Por seguridad y tranquilidad decidimos no ir a la zona de El Bolsón porque las noticias del hanta no eran muy buenas, entonces por medio del padre Miguel de la parroquia San Cayetano, nos contactamos con este barrio”, detalló.

Como vieron que había mucho por hacer decidieron regresar con un grupo de jóvenes recién egresados, cuyas edades van desde los 18 a los 20 años. “Ya no con un tinte vocacional religioso sino con la sola intención de serle útil a la sociedad”.

Son varias las metas que persiguen, descubrirse en lo humano y en los vínculos, alentar la esperanza, dar una mano a quien lo necesita, potenciar la solidaridad y la justicia social. “Solo somos un grupo más que ayuda, que intenta transformar la sociedad y acompañar por medio de la educación también fuera de las aulas, en lo cotidiano y la práctica”.

En el 29 de Septiembre

Llegaron siete jóvenes acompañados por Bruni, los que se hospedaron en diferentes casas de familias de ese sector de la ciudad durante seis días. “Visitamos a la gente, les damos cajas con obsequios que tienen una poesía, una estampita, un mantel, un pequeño pesebre, pero lo más importante, es el conocernos y compartir”, dijo. Algunos de Córdoba, otros de Capital y el resto de Provincia de Buenos Aires.

Por experiencia Bruni sabe que las fiestas de Fin de Año y Navidad para la gente más vulnerable son tiempos complejos, “muchas veces las cuestiones laborales afectan de manera negativa, un ser querido que ya no está, un regalito para los hijos que no se pueden dar, problemas de salud, por eso les dejamos un poco de esperanza, de compañía y de escucharlos”. Asimismo acompañaron al merendero del barrio, con cosas ricas y compartiendo entretenimientos.

Les pidieron algunas cosas que para ellos tuvieron un significado menor pero que también fue importante, embellecer varias garitas. “Ambientamos el salón para los chicos que tomaban su primera comunión y colaboramos en todo lo que pudimos”.

Aseguró “lo que dimos es muy poco en comparación con lo que nos llevamos en el corazón, el que te abran la puerta de sus hogares, que te inviten un mate, que te cuenten sus cosas es un acto de apertura que agradecemos enormemente”.

Habló de la manera de llevar adelante la educación dentro de su congregación “no es que la escuela reproduce en sí misma, eso solo sucede si uno lo permite, por eso empezamos a formar a docentes, directivos, hacer innovación pedagógica”. Aclaró que esto lleva a que dentro del aula se den análisis y debates con fundamento de manera constante “por eso modificamos los contenidos y la manera de verlos, por ejemplo en economía se ve cómo es la distribución de la riqueza”.

Los lasallanos tienen escuelas en sectores muy vulnerados o en otros de clase media y alta “pero en todos se enseña de la misma manera, porque la posibilidad de salir adelante y progresar y la manera de ver las cosas a nivel humano, son similares” comentó.

“La excelencia educativa no debe excluir ni ser individualista apuntando solo a quienes pueden pagarla, sino que es calidad porque somos profundos en lo que se brinda, para ayudar a transforma la realidad hay que estudiar mucho y estar preparado”, explicó.

Este concepto lleva a que tengan una gran participación activa en organizaciones barriales y comunitarias, “tratamos de incidir en políticas públicas y tenemos una línea de desarrollo de foros y observatorios de los derechos de los niños, niñas y adolescentes”.

Bruni es maestro de grado, licenciado en Letras y profesor de Lengua y Literatura. “Como somos de una congregación educacionista potenciamos desde las humanidades, desde las ciencias sagradas, el crecimiento individual”, remarcó.

Cuentan con educación superior no universitaria: “magisterio, profesorados y en barrios populares tecnicaturas de enfermería por ejemplo, brindando una salida laboral directa y de empoderamiento muy grande”.

Juan Bautista La Salle

Para aquellas personas que nunca escucharon hablar de Juan Bautista La Salle, Bruni describió su obra a grandes rasgos. “Era un sacerdote francés de mediados de siglo XVII, fue simultáneo a Luis XIV, hablamos de tiempos del desarrollo de la modernidad” comenzó diciendo.

“Era de una familia bastante acomodada, le llegó la posibilidad de acompañar algunas experiencias educativas, le propusieron abrir una escuela entonces vio la calidad de los docentes, que los alumnos no aprendían mucho, entonces decidió invitar a los maestros a su hogar para instruirlos”.

“En gran mérito de Lasalle no era fundar escuelas sino potenciar a la comunidad que toma como propia la tarea de educar y acompañar a quienes asumen el rol de educadores.”

“Antes se enseñaba en latín, Lasalle dijo de qué le sirve a los hijos de los artesanos y los humildes aprenderlo cuando lo que tienen que saber es aritmética, lengua, buena caligrafía, saber leer y cuestiones de modales, dicción y posturas”. Fue entonces que desarrolló una educación en francés, “los docentes se reunían en su totalidad una vez al año para compartir las experiencias y analizar así los aciertos y los errores en el sistema aplicado”.

Detalló “se empezó a pensar en todo, qué ubicación debían tener las ventanas en las aulas, cómo se sancionaría, qué es educativo y qué no, darles protagonismo a los estudiantes más avanzados para que colaboren con los que recién ingresaban”.

Esta clase de pensamientos no pasó desapercibida, “el primer conflicto grande fue que los clérigos criticaban que en la congregación vivieran todos juntos, no tuvieran familia y dedicaran su tiempo a lo educativo cuando lo que necesitaba la iglesia era que se hicieran sacerdotes para cubrir los espacios en cada parroquia”.

“La respuesta de Lasalle fue simple, para nosotros lo nuestro es la educación, de las cuestiones sacramentales se ocupan los clérigos”. Incluso la vestimenta que utilizaban era atípica.

“Con otros que tuvieron conflicto fue con los gremios porque la educación hasta ese momento era solo para quienes pudieran pagarla y en sus propios hogares, Lasalle planteó una escuela gratuita”, detalló.

“Podían acceder en un principio a este servicio aquellos que tuvieran un certificado de pobreza pero como vieron que era un sistema que daba muy buenos resultados, aquellos que podían pagar también quisieron acceder.”

“Esto fue quitando dinero a los que cobraban por la educación y así comenzaron a hacerle juicio desde los diferentes gremios por competencia desleal, la mayoría los perdió”. Si la educación pública y gratuita era de mejor nivel esto quitaba asistentes a las privadas.

“Lasalle fundaba escuelas y las mantenía en el tiempo, por ejemplo cuando querían abrir una nueva pedía que solo cubran el sueldo de dos docentes y ellos se ocupaban de crear una comunidad que la gestionara.”

“Había capillas o parroquias rurales donde pedían a un solo hermano pero eso no lo aceptaba porque ellos se movían en grupo entonces se ofrecían para preparar a gente del lugar para que pueda enseñar, naciendo así lo que luego fue el profesorado”. Formaban docentes durante un año, que después regresaban a su lugar de origen para gestionar sus propias escuelas y preparar a más personas en la docencia.

Susana Alegría

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