2019-12-19

Se presentó el libro “Las montañas de mi vida” sobre Dinko Bertoncelj

En la sede del Club Andino Bariloche se realizó la presentación del libro sobre Dinko Bertoncelj, “Las montañas de mi vida”, que contó con la presencia de gran cantidad de amigos y gente con la que compartió sus años en la montaña.

Toncek Arko es el responsable de la recopilación, noble tarea sin la cual, parte de la historia se quedaría en el olvido. De esta manera las nuevas generaciones podrán vivir a través de las 306 páginas, experiencias narradas en primera persona.

“Hace años empecé a publicar libros de personas destacadas de montaña como por ejemplo Carlos Comesaña, Otto Meiling o Sebastián de la Cruz, ahora es el momento de la vida de Dinko y espero poder escribir la vida de algunos otros pioneros”, detalló.

Aunque Toncek resta importancia a su trabajo, autodenominándose solo como un recopilador, es primordial su labor de reflejar por escrito las vivencias que no solo sirven como ejemplo sino que continúan dejando una enseñanza.

Una buena costumbre de la gente de montaña ha sido ir dejando sus relatos en diarios de expediciones, muchos de los cuales aún se pueden leer en los anuarios del Club Andino Bariloche, o en las bibliotecas Raúl Alfonsín, Sarmiento o la del Parque Nacional Nahuel Huapi.

Arko perdió la cuenta ya de la cantidad de libros que lleva en su haber, pero sabemos que son más de treinta. “Hay de cervezas, de esquí, guías de refugios y trecking y ahora tengo pensado hacer uno para cuando el CAB cumpla sus 90 años” detalló. Además ya está en proceso el de los 50 años del Campeonato Infantil Patagónico.

Se trata de un material muy dinámico y llevadero puesto que va alternando los relatos con 232 fotografías, destacándose los capítulos que relatan la participación de Bertoncelj en la expedición del CAB que subió la montaña más alta de la Patagonia, el San Valentín en 1952, y posteriormente su experiencia en el Dhaulagiri, la Antártida y los centros de esquí de Catedral y Windham (Estados Unidos). El libro es de editorial Caleuche y se lo puede adquirir en las librerías de nuestra ciudad. Dinko tiene 91 años y su trayectoria como hombre de montaña es reconocida a nivel mundial, siendo un referente digno de continuar teniéndolo presente.

La presentación

Mucho antes de la hora pautada comenzaron a llegar para saludarlo, agradecer la puesta en valor de sus historias y adquirir un ejemplar obviamente, autografiado.

Luego el licenciado Jorge Mroz, gerente del Club Andino Bariloche, dijo “la idea de esto era reunirnos porque si miramos acá tenemos gente que representa mucha historia de montaña”. Resaltó que la grandeza de un club no la hace la cantidad de socios sino la experiencia de quienes lo integran “gran parte de esos formadores están aquí presentes y eso quiero agradecerlo”.

Al tomar la palabra Vicente Ojeda mencionó, “cuando me enteré de la presentación de este libro muchas cosas han pasado por mi mente”. Recordó que en un momento el CAB recibió una gran oleada de eslovenos, “un día habíamos ido a esquiar y volvíamos a almorzar al viejo refugio y Vojko Arko me dijo que había llegado un muchacho, ahí cerca del fogón estaba sentado el jovencito Dinko”. Así se incorporó al grupo de gente de montaña para vivir miles de anécdotas juntos.

“Siempre vimos en él a un gran montañés, escalador y esquiador, supo ser campeón argentino de slalom, tengo entendido que Perón lo nacionalizó rápidamente porque tenía una expedición y debía hacerlo como argentino”, relató.

Luego Romana, esposa de Dinko, agradeció a los presentes, “amigos que nos ayudaron a subir cada pasito de esa montaña de vida, con un abrazo, un apretón de manos, una sonrisa, una mirada de buena voluntad y un buen oído para a veces, escucharnos”.

Bertoncelj dijo “el libro lo dice casi todo y si no fuese por Toncek que me insistió tanto, no habría sido posible, porque yo tenía la costumbre de escribir un diario en todas mis expediciones pero siempre lo hice en esloveno entonces, tuvo que traducirlo”.

Al referirse a su viaje a la Antártida dijo “me hizo crecer mucho como persona, estuve en Base General Belgrano, éramos 14 personas y el único que sabía esquiar y conocía de glaciares era yo, y vivíamos sobre uno que todos los años se movía cerca de 600 metros”. Dentro de la base de pronto se vio viviendo bajo un régimen militar “al poco tiempo todos dependían de mí, era guía de alta montaña y conocedor de glaciares”.

De muy joven había escuchado hablar de Bariloche, “nos escapamos de la zona de Yugoslavia pensando que volveríamos en poco tiempo pero no fue así, yo era fanático de esquí de competición así que cuando me enteré que aquí también se esquiaba quise venir”.

Francisco Jermann fue su gran compañero de vivencias “él ya tenía los papeles como para irse a Estados Unidos, lo convencí de venir conmigo a Bariloche; Argentina fue el único país en el mundo que aceptó hospedar a familias enteras”.

Recordó que el día que debían presentar la documentación Francisco estaba enfermo entonces él se hizo pasar por su amigo para no perder la oportunidad de viajar. “Ya en Buenos Aires tuvimos que trabajar porque necesitábamos dinero para venirnos hasta acá, él consiguió trabajo en la obra del aeropuerto de Ezeiza y yo en una tintorería en Morón” recordó.

Al mes se enfermó de ictericia por lo que le dieron dos meses de cama, “estaba bastante mal pero al mes vino Francisco y me dijo que se iban a Bariloche, a las dos semanas me llegó una foto de Catedral nevado, me agarró una desesperación así que al día siguiente estaba tomándome el tren, el médico y mi tutor se enojaron pero me vine”. Era el año 1949.

“Mis amigos me fueron a buscar a la estación y nos vinimos caminando por la vieja costanera, yo ni escuchaba lo que hablaban porque quedé mudo ante tanta belleza del paisaje, las montañas y el lago tan enorme”. Fueron luego a una fonda y al día siguiente emprendieron una caminata muy especial e inolvidable, fue hacia la sede del CAB para hacerse socio.

El primer libro de Bertoncelj fue publicado en 1956 y relata su participación en la primera expedición argentina al Himalaya, al monte Dhaulagiri, en 1954. Pero fue escrito en idioma esloveno, esto limitó su lectura en el mundo de habla hispana. La actual publicación resume dicho libro y relata por primera vez numerosos aspectos de la escalada al Dhaulagiri que fueron poco conocidos.

Susana Alegría/ Fotos: Tonny Romano

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