A PURO PULMÓN
La “Olla ambulante” lleva el almuerzo a tres barrios y pide colaboración
Una cocina a garrafa en el Frutillar, el auto de una vecina, donaciones de comida y a veces hasta de nafta son los condimentos que sostienen semanalmente la Olla ambulante.
Sandra Galván y un grupo, fundamentalmente integrado por mujeres, se ocupa de cocinar tres veces a la semana y de acercar la comida a diferentes puntos de la ciudad. “Los lunes estamos yendo a Malvinas, los miércoles le toca al 29 de Septiembre y, desde hace poco, los almuerzos de los viernes son en el Vertedero”, detalló a El Cordillerano la vecina que encabeza la iniciativa.
“En realidad, esto de empezar a llevar la comida surgió sencillamente porque vimos la necesidad que hay en todos lados y no quisimos mirar para otro lado”, explicó Sandra. El grupo de trabajo comenzó a funcionar aproximadamente en marzo y desde entonces fueron conociendo diversos barrios.
“Al principio dábamos casi 1.500 porciones de comida semanalmente. Intentamos que fuera diario en cada barrio, pero no pudimos, no llegamos con los insumos y actualmente estamos sosteniendo 150 porciones que se reparten entre los tres lugares a los que vamos”, reconstruyó la vecina.
La “Olla ambulante” se cocina en la casa de una de las integrantes del grupo que vive en el barrio Frutillar y una vez a la semana en las instalaciones de una rotisería de Onelli que abre sus puertas para colaborar y “achicar” los gastos del gas.
“Lo que hacemos es cargar la olla con la comida ya hecha en el auto de Noe y su marido y la llevamos a estos barrios. Allí las familias se acercan con su recipiente y se llevan los alimentos a su casa. Siempre hablamos previamente y pedimos permiso a la gente”, contó Sandra.
Es el segundo viernes que el grupo va al Vertedero. Ante la consulta sobre cuál es la realidad que pueden percibir en el lugar, Galván aseguró que “hay mucha gente buscando cosas para vender y para comer. Calculamos unas 50 personas, entre las cuales hay algunos chicos también. Ni el lugar ni la falta de cubiertos son un límite cuando hay necesidad”.
Actualmente, los almuerzos se preparan con donaciones que llegan mediante el contacto por Facebook. Durante estos meses, las mujeres fueron construyendo una red de vecinos que tratan de aportar regularmente con insumos fijos para que las mujeres puedan organizarse. “La Red Solidaria nos dona el pan, Carlos las papas y zanahoria, una pollería carcazas y alitas y otras dos vecinas packs de fideos y arroz”, repasó de memoria Sandra.
Los aportes son brindados, fundamentalmente por vecinos. “Lo hacemos a pulmón. La gente que menos tiene es la más solidaria. Yo lo he visto”, aseguró Sandra. La impulsora de la iniciativa llegó a Bariloche hace 9 años y es oriunda de Buenos Aires. “Hace meses estoy buscando trabajo y no consigo. Mi hijo mayor me ayuda muchísimo. No me sobra nada, pero hay gente que la está pasando mucho peor”, expresó.
“Hay que aclarar una cosa, nosotras queremos que la gente pueda tener comida en su casa, que pueda comer. Lamentablemente no es lo que pasa hoy. Por eso nos gustaría ser una Asociación Civil, poder recibir más aportes y tener todos los días una olla con comida”, aseguró la mujer. “También hay que decir que queremos poder dar una buena comida a la gente que lo está necesitando. Es vital eso”, añadió.
La Olla Ambulante recibe los aportes de cualquier vecino, local o entidad interesada en colaborar. Las vías de contacto son la página en Facebook (Olla ambulante) y el siguiente número telefónico: 11 3641 9588
Florencia Montenegro