EL SÁBADO TOCA EN EL MALLÍN
Kacharpaya sigue y se agranda
La formación nació con la idea de tocar una sola vez pero ya acumuló un puñado de conciertos. Se originó como trío pero para el próximo concierto alineará cuatro músicos: Héctor Torres (flautas); Alejandro Bianco Dubini (bajo y contrabajo); Santiago Varela (guitarra) y Víctor Batán (percusión). Todo sea por jugar.
Uno viene del folklore y la música popular, el otro del jazz. Entonces, Héctor Torres (flautas) repitió la pregunta del cronista en voz alta, mientras dirigía su mirada hacia Alejandro Bianco Dubini (contrabajo): “¿cómo surgió Kacharpaya?” Pero sin que mediara pausa alguna, comenzó la respuesta: “originalmente fue un trío que se iba a juntar para tocar una vez. Estaban Ale en el contrabajo, Gabriel Pirato Mazza en percusión y mis flautas. Nos juntamos esa vez pero después siguió evolucionando y se sumó Santiago Varela (guitarra). Ahora también se suma Víctor Batán (percusión) y dentro de un tiempo, Kacharpaya va a ser una multitud”, bromeó.
El grupo cada vez más numeroso honrará su próximo compromiso el sábado (14 de diciembre) en El Mallín (Bustillo 11,600) desde las 21:30. Su propósito es “jugar con la música, desde la música argentina con alguna excepción. Jugar a improvisar, al arreglo espontáneo. Está bueno pensar en la improvisación pero viste que hay un sentido común de apropiación de las palabras, ¿no? Parece que la improvisación sólo fuera una cosa del jazz pero es una macana, porque en todas las músicas se improvisa. Acá improvisamos desde un lugar criollo”, definió Torres.
Héctor Torres, a cargo de la flautas.
En los orígenes, “la convocatoria fue de Héctor y después, seguimos avanzando buscando en algunas fronteras, no tan estrictamente en la música folklórica pero sí con esa raíz”, concedió Bianco Dubini. “Con la incorporación de Santiago Varela en el concierto anterior, empezamos a trabajar incluso sobre material original aportado por él, que tiene hermosas composiciones. La verdad, es explorar lo que podemos encontrar nosotros porque otros podrían encontrar otras cosas, son nuestras ideas dentro de temas que parecen ser cosa cerrada y plasmada en bronce. Por ejemplo, un tema del Cuchi (Leguizamón)… ¿Quién se atreve a tocar de otra manera un tema del Cuchi o de Atahualpa (Yupanqui)? No somos originales en esto porque hay muchos músicos que lo vienen haciendo y hace tiempo, pero nos gusta esa veta”, proclamó.
Según su compañero, “no existe ser original. Se puede ser personal, pero original no porque siempre va a haber alguien que se le ocurrió algo parecido a lo que uno hace, antes. La originalidad no existe”, insistió. “Sumamos instrumentos eléctricos también, con lo que eso permite en cuanto a la sonoridad que no tienen los instrumentos acústicos”, completó Bianco Dubini. “Eso genera una combinación y contrapuntos sonoros muy interesantes pero además, la incorporación de nuevos amigos, suma sus propios instrumentos y miradas”.
Propuestas que van y vienen
En efecto, “Varela y Batán estuvieron juntos en un trío muy mentado, junto con Juan Sisterna, así que son compañeros de ruta musical desde hace mucho años. Tienen un aroma que conocen para ver por dónde ir navegando pero ahora se encontraron con nosotros, ven qué proponemos y qué nos proponen para ir generando nuevas posibilidades en esa búsqueda. Esa es la idea”, remarcó el contrabajista.
Kacharpaya parece seguir la máxima que consagró Reinaldo Merlo a la hora de pensar su futuro. Se pensó para un concierto puntual pero “continúa. No podemos saber, no necesariamente vamos a tocar hasta cumplir más años que los Rolling Stones”, ironizó Torres. “Los que nunca se lo propusieron son los más que perduraron”, sumó su compañero. “Cuando terminó el concierto de Espacio Arte, cuando éramos trío, en realidad quedamos como dos dúos, uno mío con Gabriel y otro mío con Alejandro. En ese momento, estábamos usando una cosa más bien acústica: el contrabajo y la flauta. Pero en el segundo ensayo, Santi se vino con la loopera (sonrisas). Inmediatamente yo fui a buscar en unos cajones un compresor y un delay para electrificar la flauta, así que no podemos saber qué va a pasar de acá en adelante. Hoy (por el sábado) vamos a presentarnos con Víctor para hacer algo parecido a lo que antes hacíamos como trío y capaz quedamos como cuarteto pero después, terminamos haciendo algo diferente”, pronosticó.
Sonoramente, “hasta ahora nos planteamos siempre tres ideas, que van combinándose. Una, absoluta improvisación… Nos repartimos la responsabilidad de la idea disparadora”, relató Bianco Dubini. “Nadie sabe lo que va a proponer el otro, uno empieza pero los demás nos sabemos qué va a proponer”, añadió Torres. “Esa es la idea: verdadera improvisación en el momento, entonces, en los ensayos no solamente trabajamos un tema puntual, un arreglo, una forma de entrar y salir o una idea musical, sino también vemos qué es lo más jugoso tiene lo que el otro me está proponiendo. Esa cosa que va sucediendo, puede ser muy orgánica o no, no lo sabemos por distintos motivos. Pero siempre tendemos a ser un poco orgánicos, nos bancamos el caos pero cuando nos vamos encontrando, vemos que funciona”.
Tal la primera idea por orden de mención. “Después están los otros temas, en los que tocamos lo que es realmente la partitura o un arreglo puntual y después, están los que son claramente reconocibles y sabemos de qué van pero les vamos haciendo modificaciones, que pueden ser rítmicas o armónicas”, describió el del contrabajo. “Es como una deconstrucción del tema: sacar los elementos constitutivos, de-construirlos y volverlos a armar. Son como tres modelos diferentes”, remarcó Torres. “Después, lo que le pase a la gente, ya es un problema de los que escuchan (sonrisas)”. La cuestión es jugar.
Lindas destrucciones
Entre los temas que aporta Santiago Varela a Kacharpaya, hay algunos que forman parte de “Leudado”, el álbum que dio a conocer en septiembre de 2018. “Estamos tocando Otoño, que está en ese disco. También está Laucha, que está en preparación pero todavía en tiempo de espera”, señaló Héctor Torres. Entre los que el público podrá reconocer relativamente fácil, “uno que a mí me gusta mucho es Pueblero de Alla Ité (Pocho Roch), se lo entiendo bastante”, prometió el flautista.
En efecto, el tema en cuestión “tiene una forma rítmica y armónica utilizada más de una vez en música litoraleña pero incluso, se puede descubrir en esas armonías el mismo tipo de desarrollo con baladas muy conocidas del jazz”, consideró Bianco Dubini. “Esas coincidencias son las más lindas de ir descubriendo. Ni hablar del tango y el jazz, son paralelismos que tienen casi de origen, pero eso da para otra charla. También está Vidala para mi sombra (Yupanqui), a la que literalmente destruimos, generando imágenes sonoras”, añadió el contrabajista. “Pero está linda”, aclaró su compañero, por las dudas.
Adrián Moyano / Fotos: Tonny Romano