2019-12-10

VUELVE UNA DUPLA CONVINCENTE

Marcela Ojeda y Hernán Lugano invocan “Tangos de patio”

Será el viernes (13 de diciembre) en Don Federico (Melipal). Hacía seis años que la cantante y el pianista no compartían escenario. Repertorio con clásicos y no tan clásicos.

La propuesta lleva como título “Malvón y Luna – Tangos de patio”. Volverá a reunir sobre el escenario a Marcela Ojeda (voz) y Hernán Lugano (piano), dupla que ya supo andar en compañía pero hacía seis años que aventuraba otros rumbos individuales. El reencuentro se pactó el viernes (13 de diciembre) a las 21 en Don Federico, enclave cultural que se alza en Pioneros y Boock (Melipal). Quizá sea recomendable reservar a través del 154- 642887.

Las últimas veces que El Cordillerano había conversado con la cantante, las temáticas fueron otras. “Exacto, fue desde otros lugares de la música. Tuve una actividad muy fuerte con el tango hasta tres o cuatro años atrás, ahí me puse a estudiar más música académica: Barroco y otros períodos de la música clásica”, concedió. “Y viste cómo es, sobre todo cuando tu actividad principal en la vida es otra y la música se hace en los ratos que se puede. Y  todo no se puede, entonces el tango quedó un tanto relegado porque lo otro me llevó mucha energía y tiempo”.

Pero antes de su incursión en el Barroco y la música antigua, Ojeda trajinó bastante con la ciudadana. “Yo había tocado con Hernán en los años 11, 12 y hasta 2013, después toqué con Juan Fulgueiras en guitarra y ahí vino la pausa”. Ahora, “lo que pasó fue que me encontré con Hernán, empezamos a charlar y dijimos: ¡che! ¡Hagamos una fecha!” Así de espontánea la génesis del inminente show. “Es un placer trabajar con él, es un musicazo impresionante, teníamos el repertorio inicial y agregamos unos tangos que nunca habíamos hecho juntos, comenzamos a ensayar y elegimos la fecha del viernes”.

Si hablamos de repertorio, “cuando un cantante trabaja con un instrumentista en formación de dos, clásicamente es el cantante el que propone los temas. Eso no significa que el instrumentista no haga sus sugerencias o aportes y que además, toque cosas instrumentales que elige solo. En este caso, a la mayoría de los tangos los fui proponiendo yo y por qué los elijo: primero me tienen que gustar la melodía, el acompañamiento y la parte musical. Me entran por ahí y si la letra acompaña, fantástico, está elegido. Hay otro punto: me tienen que quedar bien a mí… Lo escucho, me gusta, me enamoro y después, me lo pruebo. Si me queda bien, está seleccionado, si no sigue su camino y lo sigo disfrutando en las versiones de otras gentes”, explicó la cantante.

Lista intensa

Así las cosas, en el encuentro del viernes “vamos a hacer tangos medianamente conocidos y otros, menos. Por ahí, a los clásicos del gusto turístico, uno los trata de evitar porque ya están muy escuchados, no porque no sean hermosas piezas… Así que hacemos tangos de Gardel y Lepera, como Soledad o Arrabal amargo; también hacemos títulos como Mariposita, Niebla del Riachuelo o valsecitos como Romance de barrio. Vamos a estrenar Absurdo, que es un vals precioso, de los hermanos Expósito, una dupla que no puede faltar. Y por supuesto, Naranjo en flor, porque si no está la gente te lo pide, entonces hay que hacerlo igual”, señaló Ojeda.

Hoy le toca trabajar con un pianista y ayer hizo otro tanto con un guitarrista. ¿Diferencias? ¿Elementos a favor y en contra? “Te puedo contar mi percepción, que es la de una cantante acompañada por esos instrumentos pero a lo mejor, esto que digo lo toma un músico y dice que técnicamente es incorrecto. Pero lo que yo percibo es que los arreglos de guitarra, que es mi instrumento favorito y que nadie se ofenda, los siento más inamovibles. Están preparados, están todas las notas decididas, está el arreglo y una canta con ese arreglo. En cambio, con el piano, siento que (el pianista) tiene más libertad. Por lo tanto, cada vez que ensayamos un tango también hay cosas que son de base pero hay un montón de adornos que en este caso, pone Hernán, pero he trabajado con otros y otras pianistas y siempre pueden variar, siempre te pueden sorprender con algo”, explicó.

En esa línea, “tanto para mí, que estoy cantando y escuchando atentamente a mi acompañante, como para el público atento, siempre es sorprenderte porque es como escuchar una segunda voz que hace dibujos atrás de la mía. En eso consiste la ornamentación, si hacemos un cruce de vocabulario con la música antigua”, enseñó Ojeda. “Hernán es un excelente ornamentador y lo que se puede subrayar es que tiene muy buen gusto, tiene talento. Hay que insistir en lo del gusto porque hay otros instrumentistas que son virtuosos porque meten 400 notas en el acorde y todas van bien pero te llegan menos. Por eso hablo del gusto, a mí realmente me encanta lo que hace Hernán y cómo lo hace. Para mí es un doble placer ser acompañada por él porque canto y a la vez me deleito y sé que la gente lo aprecia”, subrayó. “Tangos de patio” entonces, pero al amparo de los cielos patagónicos.

Tres andariveles

Más allá de la presentación que se avecina, Marcela Ojeda tiene planes para los próximos meses. “Hay circunstancias que son limitantes pero en cuanto a llevar adelante proyectos musicales, la limitación la decide uno. Si continúo o no, va a depender de la energía que yo ponga porque en la ciudad hay excelentes músicos, de hecho estamos viendo hacer con Hernán otra fecha en enero”, adelantó.

Mientras tanto, “el Barroco sigue en paralelo. Como responde a vicisitudes geográficas y de movilidad de músicos e instrumentistas alrededor del cantante, que vengo a ser yo, este año estuvo un poco trabado mi trabajo personal con el Barroco, porque le puse más energía a otros proyectos. Las cosas cuestan mucho tiempo en la música antigua porque no hay muchos músicos que se dediquen al Barroco, entonces nos juntamos con gente de Neuquén, de San Martín de los Andes, de El Bolsón o de Buenos Aires, porque suelo organizar cursos de formación en el verano en Bariloche y he conocido gente de Buenos Aires que viaja para tocar acá. Los proyectos pueden ir en paralelo, por ejemplo, estamos armando un concierto para el 1ro de febrero pero eso queda para otra nota (risas)”.

En forma simultánea, “estoy participando como cantante de tango en una orquesta, acá en Bariloche. Tiene un crecimiento incipiente porque no hace mucho que está formada pero es una orquesta típica de 10 integrantes, con todas sus limitaciones horarias para ensayar y qué sé yo. Entonces, se toma sus tiempos para estudiar los arreglos que son exclusivos para la cantante. Así que en algún momento me vas a ver anunciada por ahí como parte de una presentación con Parabadum, así se llama la orquesta”, alertó Ojeda. Que sea pronto.

Adrián Moyano

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