2019-11-24

Tratan de fortalecer la prevención ante posibles casos de hantavirus

Frente al aumento de roedores en zonas adyacentes a Villa La Angostura producto de la floración de la caña colihue, profesionales de la salud nacionales y provinciales realizaron una teleconferencia para fortalecer la prevención de enfermedades, especialmente en las regiones afectadas por dicho fenómeno.

El hantavirus es una enfermedad viral aguda grave, causada por el virus Hanta. Los ratones silvestres (principalmente los colilargos) lo transmiten a las personas, eliminando el virus en la saliva, las heces y la orina. Un nuevo brote detectado en los lagos de algunas zonas del Parque Nacional Nahuel Huapi podría instalar una nueva atención en la sociedad y por lo tanto es importante conocer las formas de prevenirlo.

A raíz de la experiencia recogida en el brote ocurrido en la localidad de Epuyén, provincia de Chubut, durante el verano pasado, la Secretaría de Gobierno de Salud de la Nación intensificó las acciones de coordinación y prevención de la enfermedad por virus Hanta.

En el transcurso de la semana anterior hubo una teleconferencia donde participaron referentes de las áreas de Zoonosis y Epidemiología de las provincias norpatagónicas, además de integrantes de equipos de atención hospitalaria de las localidades de Bariloche, El Bolsón, Esquel y Villa La Angostura, entre otras.

Desde el mes de junio, la Secretaría de Gobierno viene trabajando junto al SINAGIR y Parques Nacionales sobre las medidas de cuidado que deben tener los pobladores en relación a la “ratada”, que es la manera de definir al fenómeno del aumento excesivo en el número de roedores silvestres debido a causas naturales como la floración masiva de la caña colihue -principal alimento de estos animales- que genera que, al contar con alimento en exceso, los roedores tengan hasta tres eventos reproductivos en un año.

En consecuencia, este fenómeno natural produce desplazamientos en masa de los ratones buscando territorio, agua y alimento, incluso de día, los cuales pueden ingresar a las viviendas y galpones para consumir y contaminar alimentos, forrajes y fuentes de agua. Los roedores pueden comer caños de agua, el cableado de la luz y teléfono, y vehículos, generando inconvenientes serios en la población afectada.

Esta situación de cercanía con la población y el posible contacto de las personas con la orina, saliva y excretas de los roedores aumenta la posibilidad de producir casos de hantavirus.

En ese sentido, la directora nacional de Epidemiologia y Análisis de la Situación de Salud, Patricia Angeleri, indicó que “es muy importante que frente a enfermedades como el hantavirus podamos acordar protocolos de acción, sobre todo frente a la posibilidad de transmisión interhumana, ya que el aislamiento respiratorio selectivo de contactos es una medida imprescindible para disminuir el impacto de la eventual transmisión interhumana del virus”, como la que quedó registrada en el brote de Epuyén.

Para Angeleri, “las acciones como las llevadas adelante por las provincias del Neuquén y Chubut, son para destacar y replicar por parte de las provincias involucradas”.

Actualmente Argentina presenta hasta la semana epidemiológica 40 un total de 92 casos confirmados de hantavirus. Aunque se registran casos tanto en la región centro como en el noroeste argentino (NOA), la principal atención está puesta en la región sur, por el antecedente de transmisión interhumana y el fenómeno de ratada que está afectando la geografía aledaña al Parque Nahuel Huapi.

La vía de contagio más frecuente es por inhalación y ocurre cuando el ser humano respira en lugares abiertos o cerrados (galpones, huertas, pastizales), donde las heces o la orina de los roedores infectados desprendieron el virus contaminando el ambiente.

Otras formas de contraer la enfermedad son por contacto directo, es decir, al tocar roedores vivos o muertos infectados, o las heces o la orina de estos roedores; por la mordedura de un roedor infectado; y por vía interhumana cuando hay contacto estrecho con una persona infectada durante los primeros días de síntomas, mediante la vía aérea.

En la oportunidad de la teleconferencia se destacó que los síntomas del hantavirus se parecen a un estado gripal: fiebre, dolores musculares, escalofríos, cefaleas (dolores de cabeza), náuseas, vómitos, dolor abdominal y diarrea. Después de algunos días puede aparecer la dificultad respiratoria, agravándose hasta producir lo que se conoce como “síndrome cardiopulmonar por hantavirus”, que puede llevar a la muerte si la persona no es internada a tiempo.

Si bien no existe un tratamiento específico, aquellos pacientes que sean diagnosticados con síndrome cardiopulmonar por hantavirus deben ser asistidos en establecimientos hospitalarios, de preferencia con unidades de terapia intensiva que cuenten con asistencia respiratoria mecánica.

En nuestro país, se han identificado cuatro regiones endémicas: Norte (Salta, Jujuy), Centro (Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos), Noreste (Misiones) y Sur (Neuquén, Río Negro y Chubut).

Medidas preventivas

Evitar la convivencia con roedores y el contacto con sus secreciones. Evitar que los roedores entren o hagan nidos en las viviendas. Tapar orificios en puertas, paredes y cañerías. Realizar la limpieza (pisos, paredes, puertas, mesas, cajones y alacenas) con una parte de lavandina cada nueve de agua (dejar 30 minutos y luego enjuagar). Humedecer el piso antes de barrer para no levantar polvo. Colocar huertas y leña a más de 30 metros de las viviendas, cortar pastos y malezas hasta un radio de 30 metros alrededor del domicilio. Ventilar por lo menos 30 minutos antes de entrar a lugares que hayan estado cerrados (viviendas, galpones). Cubrirse la boca y la nariz con un barbijo N95 antes de ingresar. Al acampar hacerlo lejos de maleza y basurales, no dormir directamente sobre el suelo y consumir agua potable. Si se encuentra un roedor vivo: no tocarlo y consultar en el municipio. Si se encuentra un roedor muerto: rociarlo con lavandina junto con todo lo que haya podido estar en contacto y esperar un mínimo de 30 minutos. Luego recogerlo usando guantes y enterrarlo a más de 30 cm. de profundidad o quemarlo.

jcmontiel@elcordillerano.com.ar

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