2019-11-04

Se trabaja en Bariloche para elevar la eficiencia energética

El concepto de eficiencia energética consiste en lograr un menor consumo de energía frente a una misma prestación lo cual redunda, a su vez, en un monto menor a abonar en la factura de electricidad. Cuanta mayor eficiencia energética tenga un producto mayor también será el ahorro en el consumo de energía para cada usuario. Se dieron precisiones para edificios públicos, privados y viviendas.

En el marco del Proyecto de Cooperación entre la Argentina y la Unión Europea “Eficiencia Energética en la Argentina”, el Instituto de Energía y Desarrollo Sustentable de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), se desarrolló este lunes (4/11) en el Instituto Balseiro una interesante charla donde se volcaron experiencias sobre la eficiencia energética. 

Daniel Pasquevich, director del Instituto de Energía y Desarrollo Sustentable de la CNEA, expuso acerca del contexto nacional e internacional en materia de política ambiental que propicia la necesidad de concebir a la vivienda y a los espacios públicos desde una perspectiva sustentable e interiorizó a los asistentes sobre cómo podría identificarse la eficiencia energética de un inmueble y cómo implementar buenas prácticas vinculadas al uso racional y responsable de los recursos.

Es de resaltar que Bariloche es la segunda ciudad del país en formar parte del proyecto de Certificación Energética de Viviendas que impulsa el Ministerio de Energía de la Nación en conjunto con instituciones del sector público como CNEA, INTI e IRAM. Esta iniciativa propone clasificar los inmuebles según su eficiencia en el consumo energético, a través del uso de una etiqueta similar a la que se utiliza con los electrodomésticos.

En la apertura de la jornada en el salón principal del Instituto Balseiro, el licenciado Daniel Pasquevich expuso sobre el avance del estudio, compuesto por un relevamiento a edificios públicos municipales y a 200 viviendas (con la finalidad de bajar costos para las familias) de distinta tipología constructiva a fin de estimar la energía primaria que demandaría en relación al uso de la calefacción, refrigeración, agua caliente sanitaria e iluminación.

Dicho trabajo se desarrolló en Bariloche y se espera obtener resultados que permitan establecer rangos en una escala de eficiencia energética para la zona bioclimática VI y su posterior etiquetado energético de viviendas.

La implementación de programas de eficiencia energética destinados al sector residencial, el sector público y otras edificaciones en general, tienen el objetivo general de promover el uso racional y eficiente de los recursos energéticos, y de esa manera contribuir al desarrollo socioeconómico de la región y del país en su conjunto, como así también a mitigar el cambio climático.

La etiqueta

Pasquevich explicó que en nuestro país desde el año 1999 la ex Secretaría de Industria, Comercio y Minería estableció por medio de la resolución Nº 319/99 la obligatoriedad de la etiqueta de eficiencia energética (EEE) en artefactos eléctricos de uso doméstico: heladeras, lavarropas eléctricos, aires acondicionados y artefactos de iluminación y se espera a futuro que edificios y viviendas también sean etiquetados en virtud de su eficiencia energética.

Por el momento los productos mencionados, no los inmuebles, deben ir acompañados por una ficha informativa que amplíe los puntos de la etiqueta. Asimismo, la ex Secretaría de Energía ha resuelto que los productos deben ofrecer un valor mínimo de eficiencia energética. Por debajo de esos niveles, está prohibida su comercialización.

Ya en su momento la ex Secretaría de Energía informó que para los aires acondicionados la clase mínima para refrigeración es de tipo A y para calefacción de tipo C. En tanto, para lavarropas eléctricos la clase de eficiencia más baja puede ser de tipo B. Aquellos que obtengan una clasificación tipo C no podrán circular en el mercado. En el caso de refrigeradores y freezers es necesario que los productos tengan una clase de eficiencia energética “B” o superior.

Por su parte la Subsecretaria de Ahorro y Eficiencia Energética recordó la importancia de implementar medidas de eficiencia energética desde cualquier mirada: “Desde nuestras casas, comercios, industrias y servicios, todos podemos y debemos implementar medidas de eficiencia para mejorar nuestra calidad de vida y optimizar el uso de los recursos, tanto energéticos como monetarios”, quien también recalcó que la eficiencia en el uso de los recursos permite crecer social y económicamente tal como lo vienen haciendo los países desarrollados.

Bariloche en el estudio energético

San Carlos de Bariloche se sumó, hace unos meses, a esta iniciativa que tiene por objetivo clasificar y catalogar los inmuebles en función a su requerimiento energético, del mismo modo que se realiza con los electrodomésticos y gasodomésticos, que ya se está llevando a cabo en las provincias de Santa Fe y de Mendoza, con el fin de desarrollarla en todo el país.

A partir de la implementación de la prueba piloto, se obtuvo una línea de referencia para la determinación de una “escala de eficiencia energética” para la zona bioclimática VI y generar capacidades técnicas locales para el posterior desarrollo de políticas públicas a nivel municipio y provincia, a partir de los resultados obtenidos.

Una vez en circulación, esta etiqueta resultará una valiosa herramienta ciudadana que los usuarios podrán utilizar para la toma de decisiones claves vinculadas a la compra, venta, alquiler o construcción de un inmueble destinado a vivienda.

Por su parte, la CNEA ha participado, a través de profesionales e investigadores del IEDS, del desarrollo técnico del Índice de Prestación Energética (IPE) que será utilizado a la hora de etiquetar las diferentes viviendas según su grado de eficiencia. A su vez, el IEDS será el encargado de desarrollar las capacitaciones para los primeros certificadores energéticos en el marco de la experiencia piloto llevada a cabo en Bariloche.

jcmontiel@elcordillerano.com.ar

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