Proyecto para que bares y restaurantes indiquen el nivel de azúcar de sus productos
Este en la comisión de Servicios, Tránsito y Transporte que preside Cristina Painefil, se trató el proyecto del concejal Carlos Sánchez y Puente por el cual, restaurantes, bares, casas de comida y otros, cuenten con comunicación a los clientes del nivel de azúcar utilizado y facilitar la fiscalización. Con esta norma, en caso de aprobarse, se podría sancionar la reincidencia de no contar con la cartelería necesaria.
El concejal Carlos Sánchez y Puentes, quien aclaró que “el proyecto que presenté surge de la preocupación de profesionales del grupo 1 de 3 del hospital ‘Dr. Ramón Carrillo’, así como del centro de salud de El Frutillar y se trata con los diferentes bloques”.
Sobre el contenido del proyecto, el concejal dijo “se trata de que todo local gastronómico y afines, cuenten con la cartelería en la que los clientes sepan el nivel de azúcar en los pedidos realizados, en caso de reincidencia de no contar con dicha advertencia, se sancionaría al local”.
En la comisión estuvieron presentes los doctores Andrés Little y Felipe De Rosas, quienes explicaron sobre las cifras de casos de sobrepeso en los diferentes barrios de nuestra ciudad.
Little indicó que “sabemos que la obesidad se instala mucho antes que el niño o niña ingrese a la escuela, en casi todo el mundo se enfatiza sobre la familia; hay que apuntar a la nueva generación porque hasta ahora no se pudo controlar el tema de la obesidad”.
“Hay que detenerlo porque de otra manera va a arrasar y tendremos una legión de jóvenes con el problema, es un tema mayúsculo y tenemos que trabajar entre todos en las escuelas”, señaló el profesional.
De Rosas por su parte dijo “estamos luchando contra un monstruo muy grande, hay que concientizar en cada espacio, cambiar la matriz alimentaria, con los empresarios para que oferten alimentos saludables”.
“Lo natural es más saludable”, sostuvo el doctor Felipe De Rosas y acotó “estuvimos con supermercadistas para que oferten góndolas con alimentos saludables, lo que también sería una ganancia para ellos”.
“La estigmatización de la persona con obesidad afecta todas las facetas de su desarrollo personal”
Así lo afirmaron los doctores Alberto Cormillot y Mónica Katz y destacaron que, entre otros, se dificultan sus relaciones y su inserción social, su progreso académico y su desarrollo profesional.
Además, insistieron en que el exceso de peso incrementa el riesgo de desarrollar en el tiempo un amplio número de enfermedades que involucran prácticamente a todos los órganos y procesos fisiológicos de nuestro cuerpo, deteriorando la calidad de vida y aumentando el riesgo de mortalidad.
Disponer de alimentos de mejor calidad nutritiva en el hogar, reducir el tamaño de las porciones, comer lento con bocados chicos y masticando mucho, no discutir durante la ingesta, tangibilizar la comida, tener en cuenta que “no es la última cena” y recordar que “elegimos ser saludables” son algunos de los consejos de los especialistas.
También objetaron enfáticamente al “intrusismo”, actividad a cargo de individuos no matriculados que dan consejos nutricionales sin aval científico, con “relatos” que a ciertos grupos de personas les resultan convincentes.
“La estigmatización de la persona con obesidad afecta todas las facetas de su desarrollo personal: dificulta sus relaciones y su inserción social, su progreso académico y profesional”. Esta afirmación fue realizada por los doctores Mónica Katz, presidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN) y Alberto Cormillot, diplomado en Enfermedades Crónicas y director de la Carrera de Nutrición de la Universidad Isalud.
“Llamativamente, las personas con exceso de peso son las que menos denuncian discriminación, a pesar de que se encuentran a la cabeza de la percepción general como uno de los grupos más discriminados”, consignó Mónica Katz. “Habitualmente son estereotipados como vagos y con poca voluntad para encarar un tratamiento de descenso de peso. El problema es que no se trata solo de saber lo que hay que hacer, sino de poder hacer lo que se sabe que hay que hacer”, completó Cormillot.
Durante un encuentro con los medios de prensa, los especialistas insistieron en que la obesidad es una enfermedad crónica, compleja, con desencadenantes genéticos, fisiológicos, metabólicos, ambientales, sociales y psicológicos, que incrementa el riesgo de desarrollar en el tiempo un amplio número de enfermedades que involucran prácticamente a todos los órganos y procesos fisiológicos de nuestro cuerpo, deteriorando la calidad de vida y aumentando la mortalidad.
Solo por citar las principales, mencionaron la resistencia a la insulina y diabetes tipo 2, alteraciones en los lípidos, hipertensión arterial, infarto y accidente cerebrovascular (ACV), problemas articulares (artrosis), hígado graso, depresión, ansiedad, enfermedades pulmonares y algunos tipos de cáncer (colon, útero, mama, riñón, ovario, páncreas, próstata, esófago, hígado y algunos tipos de linfoma).
“Contar con alimentos disponibles en el hogar de mejor calidad nutritiva, comer lento con bocados chicos y masticando mucho, no discutir durante la ingesta, hacer tangible el volumen de la comida, por ejemplo fotografiando el plato, tener en cuenta que ‘no es la última cena’ y recordar que ‘elegimos ser saludables’, son algunos de los consejos que solemos recomendar en nuestra práctica diaria, pero nunca prohibiendo un alimento en particular, ya que las prohibiciones lo único que generan son incertidumbre y mayor deseo”, graficó la doctora Mónica Katz.
“El plato de los argentinos debe contener porciones más pequeñas, mayor cantidad de legumbres, hortalizas y frutas y verduras en general, alimentos aireados (como suflés o batidos) y fundamentalmente evitar la sal, los azúcares agregados, el alcohol y las grasas saturadas. Ayuda también distribuir la ingesta en el tiempo a modo de colaciones cada 2 o 3 horas”, sostuvo el doctor Alberto Cormillot.
Ambos coincidieron en la importancia de reconocer al exceso de peso (que engloba al sobrepeso y la obesidad) como una enfermedad crónica que debe ser tratada de por vida con un seguimiento a cargo de profesionales de la salud.
Wilge Delgado