2019-10-17

UN CANTO A LA VIDA

Germán Vega: “Cuando pasa algo malo, podés transformarlo en positivo”

Germán Vega tenía 32 años cuando su vida cambió para siempre, mientras practicaba el deporte que amaba. Con fuerte convicción y espíritu de superación, logró atravesar ese difícil momento para llevar a cabo todo cuanto se propuso y convertirse en el primer instructor de esquí en silla de ruedas en el mundo, entre otros muchos logros.

En una entrañable charla en los estudios de El Cordillerano Radio, Vega contó de qué manera comenzó su carrera para convertirse en instructor, y otros aspectos de su vida, al programa GPS, conducido por Daniel Pardo, con la participación de Carla Chiarandini, a través de la 93.7.

Vega ahora se encuentra brindando charlas en distintos ámbitos en los que relata su historia de vida como ejemplo de superación. Hace poco, participó de las famosas charlas TEDx en el hotel Llao Llao, donde fue uno de los oradores: “Me llamaron en julio y los oradores estaban desde marzo, así que estuve un poco atrás en los ensayos, pero los disfrute mucho, hay un equipo increíble que te enseña muchas cosas”

La charla se tituló “Volver a sentir el viento en la cara”, en referencia a la práctica de snowboard y trató de cómo adaptarse a los cambios inesperados, su historia, cómo fueron transcurriendo las transformaciones a lo largo de su vida. “Pude disfrutarlo mucho, me apropié de mi charla, ensayé mucho y estuvo bueno porque hablaba de mí, entonces no tuve que estudiarla. La reacción y la respuesta de la gente fue muy linda, y eso me motivó también a seguir dando charlas, contar cosas de mi vida y mi intimidad. Creo que tengo una edad ya para dar estas charlas, porque en otro momento no estaba en condiciones, porque me quebraba. Hoy me pasa que cuento cosas que no las hablé ni con un psicólogo y las cuento en público, con mucha gente, estoy fuerte para poder hacerlo. Si le sirve a la gente, me sirve a mí”, señaló.

El accidente

Germán Vega tenía 32 años y estaba, como él lo describe, “en la cresta de la ola”. En ese momento, trabajaba en un local de ropa, practicaba snowboard y pasaba mucho tiempo de diversión junto a sus amigos.

“Me pasaron a buscar por el negocio donde yo trabajaba, todos los días íbamos a hacer snowboard. Fui al cerro y, en un descenso en la montaña, atravesé un obstáculo, se me fue la tabla para arriba y caí de espalda. Ahí me di cuenta de lo que me estaba pasando, porque me vino una electricidad en esa parte de mi cuerpo, explicar esta sensación es muy raro, porque fue como que se cortó la luz de la cintura para abajo. Me di cuenta enseguida, porque no movía ni sentía las piernas, no estaban donde mi cabeza decía”, relató Vega.

Resulta curioso que, antes del accidente, en el día a día de Vega el tema de la discapacidad rondaba, aunque por supuesto él no esperaba lo que sucedió. Hoy, esos hechos él los considera señales de lo ocurrido: “El día que subí a hacer snowboard era el peor, nevaba. Yo no estaba bien anímicamente. Vivía en una chacra y tenía una yegua que me tiraba todos los días para adelante, y era como que me decía, te vas a caer así. La yegua me frenaba de golpe, me tiraba para adelante y yo caía de espaldas. Dos o tres días antes, yo había comentado qué pasaba si me quedaba en silla de ruedas de tantos golpes”.

De esta manera, comentó lo difícil que fueron los primeros momentos tras el accidente: “En ese momento, mi primera reacción fue decirle a mis amigos que de esta manera no quería seguir viviendo. Por más que yo estaba relacionado con la temática de discapacidad y trabajaba con chicos con discapacidad, no me imaginaba viviéndolo. Pensaba cómo voy a hacer para manejar, para trabajar, para tener una familia, una novia, todas las cosas que a uno se le pasan por la cabeza en este tipo de situaciones”.

Sin embargo, poco a poco todo empezó a mejorar gracias a su convicción: “Tuve la suerte de volver a Bariloche después de mi rehabilitación, enamorarme, casarme y tener hijos. Poder seguir con mi trabajo y que el Municipio me contrate para trabajar con discapacidad, aprender a esquiar. La vida continuaba de otra manera para mí. Si hoy me preguntan, no cambiaría nada de mi vida, porque soy muy feliz con todo lo que hago. Obviamente que en un momento pensé por qué a mí, pero después pensé que por algo me pasó, que tenía que hacer algo con esto, hacer historia. No fue una casualidad, si yo trabajaba con personas con discapacidad, estaba preparado para esto”.

El momento en el que todo cambió

Según recuerda, cuando se subió por primera vez a la silla de ruedas, Vega comprendió que dependía de él generar el cambio en su vida: “Estaba acostado en la cama en el hospital. Abren la puerta y entran mis abuelos, mi mamá, mis hermanos y mis amigos de la infancia. Cuando entran mis amigos, les pido que me ayuden a pararme, saco el suero, lo pongo en mis piernas y avanzo, sigo avanzando, abro la puerta y salgo al pasillo. Como si estuviese feliz, le decía a la gente ‘tuve un accidente en snowboard’. Creo que ese fue el momento de aceptación más fuerte de todo lo que estaba atravesando. Me senté en la silla y avance para adelante. En la rehabilitación, me daban 10 ejercicios y hacía 20, cuando nos decían que descansemos, yo agarraba y me iba a dar vueltas por los pasillos del centro de rehabilitación. Porque quería fortalecer mis músculos para volver a Bariloche, el lugar que había elegido. Cuando volví me di cuenta que podía hacer todo, y que no era todo tan difícil ni tan trágico”.

Poco a poco, se abrieron distintas puertas y llegaron las oportunidades: “cuando me ofrecieron hacer el curso de instructor pensaba, cómo lo voy a hacer, cómo me tomarían mis clientes en un futuro, mis profesores. Era todo prueba y error, aprendiendo. A los profesores les dije que me tomen como a cualquier persona parada. Son inyecciones de autoestima. Si no me hubieran pasado todas estas cosas, no sé si tendría esta cara”.

La vida de Vega, hoy

Germán Vega hoy tiene una esposa y tres hijos: mellizos de 4 años y una niña de 8. Trabaja en relaciones institucionales de la fundación Challenge Argentina, en la que realizan actividades de invierno y de verano en la montaña para personas con discapacidad y movilidad reducida. Este año, con esta fundación, participaron del programa “Bailando por un sueño”.

Acerca de esto, indicó: “Entramos en el programa de Tinelli gracias a algunos contactos y quedamos seleccionados entre miles y miles de instituciones que se anotan para el sueño. Vino la producción del programa a Bariloche e hicieron un video promocional, que es una vidriera muy importante para Bariloche y la gente, para el turismo accesible, trekking adaptado, entonces eso sirvió para que se difunda el trabajo y haya gente que quiera colaborar”.

Al finalizar, Vega se dirigió a la audiencia, en particular a aquellos que estén atravesando una situación difícil de cualquier índole: “cuando pasa algo inesperado, uno tiene un cambio brusco o que no espera, hay que adaptarse, una vez que eso se atraviesa podés transformarlo todo en algo positivo, no hay que asustarse”.

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