Es preocupante la situación económica del Centro de Día Esperanza
El Centro de Día Esperanza quiere hacer saber a la comunidad la grave situación económica por la que están atravesando y al mismo tiempo pide colaboración para las ferias que realizan los fines de semana para solventar gastos ineludibles con respecto a sus alumnos.
Es una asociación civil sin fines de lucro que continúa como Hospital de Día porque la Provincia de Río Negro no tiene legislación para habilitarlo como Centro de Día, lo que realmente es, por la asistencia y el servicio que brindan.
Abrió sus puertas hace más de 20 años para recibir a personas que presentan necesidades especiales con diagnósticos de trastorno generalizado del desarrollo, del espectro autista, psicosis y retraso mental.
Está ubicado en Beschtedt 1878 y es administrado por una asociación de padres y madres, pertenecían a una institución estatal que, al cerrar sus puertas, los impulsó a hacerse cargo de este proyecto.
Por la mañana concurren jóvenes y adultos y por la tarde, los menores de 15 años, algunos de ellos con discapacidades mentales moderadas o severas y otros con problemas de movilidad física.
Todos los gastos los solventan con el dinero que les abonan las obras sociales y medicina prepaga de sus pacientes, pero ya no es suficiente, por lo que la situación económica que están atravesando es grave.
Lejos de quedarse con las manos cruzadas, continúan con la campaña de búsqueda de socios benefactores y están realizando ferias americanas los fines de semana, para cubrir el transporte a la pileta. Algunos pacientes son trasladados por el municipio, pero llevar al resto les cuesta 26 mil pesos mensuales de hacerlo en remís, por lo que de continuar así, deberán suspender una actividad que es de gran importancia para mejorar la calidad de vida.
Otra de las alternativas que han ideado es la de armar un invernadero-vivero, para vender plantines.
El dinero que ingresa lo destinan a sueldos, transporte, actividades con los pacientes e impuestos, pero no pueden darse el lujo de bajar los brazos. El equipo de trabajo está compuesto por una directora médica fisiatra, una coordinadora psicóloga, acompañadas por un plantel de psicólogos, psicopedagoga, fonoaudióloga, kinesiólogo, profesores de Educación Física, musicoterapeuta, terapistas ocupacionales, psicomotricista, asistente social y auxiliares.
Susana Alegría