2019-09-08

El CFI Don Bosco inauguró dos nuevas aulas para sus alumnos de Chocolatería y Repostería

El Centro de Formación Integral Don Bosco del barrio El Frutillar dejó oficialmente inauguradas dos nuevas aulas, las que serán destinadas a los talleres de Panadería, Repostería y Chocolatería, otro gran logro de esa comunidad educativa y social, con el aporte desinteresado de las Damas Salesianas.

El CFI está ubicado a pocos metros de la intersección de las calles Charcao y Chocorí. Todos los talleres están destinados a jóvenes y adultos de esa zona.

Ricardo Arias, el director del CFI, comentó a El Cordillerano que “son cursos de dos años de formación profesional post primarios”. Es decir que todas aquellas personas que por diferentes motivos no han finalizado su secundaria, por este medio pueden acceder a un título que los capacita para un gran abanico de posibles salidas laborales, ya sea de manera independiente o para desempeñarse en comercios o empresas.

Abrió sus puertas en el año 2006, “ya llevamos muchos años educando jóvenes y transformando sus vidas” dijo muy orgulloso. Los talleres de electricidad y de chocolatería son los más antiguos, los que dieron comienzo al CFI.

Por una cuestión de gran demanda se agregaron otros. En la actualidad cuentan con ocho oficios, “el año pasado inauguraron en el espacio Newenche el taller de Peluquería y el de Mecánica de motos”, explicó.

Herrería, Mantenimiento de edificios, Reparación de electrodomésticos, Chocolatería, Panadería y Pastelería y Electricidad domiciliaria son los que se desarrollan en el edificio del Centro de Formación.

Con respecto a la posibilidad de sumar dos aulas comentó “era una necesidad contar con cocinas más profesionales y acordes a una mejor educación. Es una construcción que se hizo en el mismo predio, a la izquierda del que ya estaba en funcionamiento. En la planta baja está el Jardín de Infantes para los hijos e hijas de los jóvenes que asisten a los talleres y el aula de Electricidad”.

Las inauguradas están en la planta alta, son luminosas y están muy bien equipadas, para comodidad de los más de cuarenta alumnos que asisten a esos talleres. “Todo esto es gracias al aporte, granito a granito de la ADS y es el Estado quien aporta los sueldos para esos docentes”.

La presidenta de la Asociación de Damas Salesianas, Leticia Velázquez, muy feliz contó cómo se van haciendo realidad los sueños que se proponen: “Con el superávit del Colegio Don Bosco vamos invirtiendo acá, hemos ido muy de a poco, esta ampliación la comenzamos hace tres años”.

Primero surgió la necesidad de un espacio donde las madres y padres dejaran a sus hijos, porque tenerlos con ellos en los talleres generaba algunos conflictos, “así decidimos hacer la sala para el Jardín, ya que estábamos aprovechamos de hacer dos aulas más, entonces nos preguntamos ¿Y si hacemos una losa? y así llegamos a esta obra que va a ser de gran utilidad”. Así es como se van gestando los sueños.

Cuando las voluntades se unen nada puede detenerlas, ahora sigue otro proyecto. “A una cuadra de aquí tenemos un terreno donde queremos construir un lugar más terapéutico, porque en esta escuela tenemos algunos alumnos que no están en condiciones de venir, problemas de adicciones a las drogas y alcoholismo y ese espacio sería un paso previo a su ingreso en este CFI”.

Es de resaltar que no dejan a nadie afuera, sin la posibilidad de asistencia, “a esa casa terapéutica podrán ir los que están más comprometidos a hacer labor terapia y después sí pasarse a la escuela”. Se va a llamar Espacio Educativo Julián.

El acto

El acto inaugural se dividió en dos etapas, la primera fue en el salón del CFI y luego los concurrentes se trasladaron al primer piso del edificio contiguo, donde se realizó el corte de cinta y el ágape con toda la comunidad educativa y alumnos de ambos talleres.

El primero en tomar la palabra fue el director, quien resaltó que todo el trabajo realizado, sin la presencia de los alumnos no tendría sentido. “Ustedes son el motor para seguir construyendo nuestros sueños, como lo fue el de don Bosco”.

Luego Pancho Ferrer, quien está desde los inicios, dijo, “recuerdo claramente cuando visité el barrio invitado por las damas para inaugurar el SUM allá por el 2004, un lugar que ahora es laboratorio, sala de música, biblioteca, aula y a partir del 2006 logramos comenzar con la parte educativa”.

Una casita chiquita con dos aulas y una cocina, “albergaba y daba la posibilidad de empezar a educar, creando un espacio a los jóvenes, ahora vemos todo lo que ha crecido no solo en lo edilicio, sino también la parte humana, más estudiantes, docentes y colaboradores, una hermosa comunidad barrial”.

“Una parte de la sociedad muchas veces postergada, con historias de vida que no imaginábamos, pero con muchos talentos y capacidades con la posibilidad de mostrarlos, fui testigo también del compromiso y del apoyo de las Damas Salesianas creyendo en la providencia y en la gente”.

Agregó “creemos en una educación codo a codo, comprometida, apasionada que hace que los países crezcan y se enriquezcan al igual que las personas, y esto es el CFI”.

Velázquez habló en nombre de la Asociación, “los chicos están muy contentos con el nuevo lugar, el que van a disfrutar el resto del año”.

Cuando llegó el turno de los alumnos, Dieguito, del taller de Panadería y Repostería, expresó “quiero contarles que este no es un espacio más, es una estructura que promete grandes cosas y que nos impone grandes desafíos”.

“Además de ser compañeros somos una gran familia, nos acompañamos, divertimos y ayudamos entre todos, cuando uno cae todos lo levantamos para que pueda seguir y avanzar hasta la meta final”.

Trinidad, del segundo año de Chocolatería agradeció a todos y en especial al director “gracias a él estoy hoy acá, siempre está apostando a la juventud, queriéndonos ayudar y salir adelante, motivándonos a que sigamos estudiando”.

Luego del corte de cinta, se accedió a una de las aulas recién inauguradas, donde se compartió un exquisito ágape elaborado por los alumnos del CFI para agasajar a los visitantes.

El padre Miguel Haag, de la parroquia San Cayetano del barrio El Frutillar, al hablar a los presentes hizo llegar el saludo del obispo de la Diócesis de San Carlos de Bariloche, quien no pudo asistir por encontrarse de viaje en la Línea Sur. “Siempre detrás de los sueños está lo más lindo de la humanidad, no importa de qué religión uno sea y le pedimos a Dios que siga siendo así”.

“Que aquellos que no la estén pasando tan bien sientan que a través nuestro y lo que nosotros hacemos, podemos darle una mano”, completó.

Para finalizar se realizó un brindis cargado de emociones, y así quedaron oficialmente inauguradas las dos aulas donde los jóvenes además de elaborar chocolate, panificados y repostería casera, amasarán sus sueños para salir adelante.

Susana Alegría / Fotos: Tonny Romano

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