2019-08-22

Este jueves se conmemoró el Día Mundial del Folclore

La Unesco declaró el 22 de agosto como el Día Mundial del Folclore, fecha elegida en recuerdo de aquella fecha de 1846, cuando el arqueólogo británico William G. Thorns publicó en la revista londinense “Atheneum” una carta en la que utilizó por primera vez el término “folclore”.

Para recordar el Día Mundial del Folclore, El Cordillerano dialogó con dos intérpretes, Carla Burgos, una joven que está aprendiendo a tocar el violín y el reconocido hace años, “Topo” Guajardo.

En su casa y rodeado de sus instrumentos, el conocido “Topo” Guajardo dialogó con el programa GPS que conduce Daniel Pardo en El Cordillerano Radio. “En este día qué mejor que estar guitarreando porque es un día especial para saludar a todos los músicos” expresó.

El “Topo” tomó su “verdulera” para tocar Kilómetro 11. Ramiro Reyes, alumno suyo, no se animó a acompañarlo aunque confesó: “me gusta el folclore desde chiquito”.

El músico señaló: “soy fanático de Tarragó Ros y en el 95 tuve la suerte de tocar con él en Bariloche”.

Foto del “Topo” joven con su hija.

“En ese entonces ‘Chiche’ Costa era la intendenta y sabía de mi fanatismo para con Tarragó, me llamó y fue enorme mi sorpresa cuando me dijo: ‘vení a almorzar con Tarragó’, que había llegado con toda su banda y fue emocionante, era como para alguien que le gusta el fútbol, jugar con Messi o Maradona”, sostuvo.

En esa línea contó: “tenía entonces 30 años, en ese tiempo se plantaban arbolitos, Tarragó había compuesto una obra llamada ‘Naturaleza’ y él plantaba arbolitos y tocaba un chamamé, estuve con él como perrito faldero”, dijo sonriendo.

Luego recordó que “no volví a verlo, pero el año que los municipales hacíamos una huelga de hambre, Tarragó me envió un fax saludándome a través de ‘Chiche’”.
También contó que “ahora me dedico a enseñar, dejé de tocar afuera, incluso, mi hermano que tiene el local ‘El Jarro’, me dice siempre ‘cuánto quieres por tocar’, pero no salgo, solo enseño y tengo varios alumnos”.

Enseguida recordó que “a los 9 años ya tocaba la guitarra, era evangélico y no hay evangélico que no sepa tocar la guitarra”.

“Toco cualquier género de música, sigo estudiando para aprender más, aunque no salgo, soy solitario; tengo una hija de 18 años que toca el piano y es un orgullo para mí”, afirmó en el final.

Rodeado de sus instrumentos.

Carla Burgos, una joven aprendiz

Caminando la calle Beschtedt, iba este jueves por la mañana Carla Burgos con su violín al hombro. Sonriendo, la joven confesó que no sabía que era el Día Mundial del folclore.

La joven de 27 años le detalló a El Cordillerano que “estoy empezando a tocar este instrumento en Melody, el violín me atrajo desde muy pequeña; mi papá suele tocar varios instrumentos de oído y el año pasado me regaló este violín”.

Sobre qué significa para ella el folclore respondió “además de ser una tradición, creo que es pasión por la música, si bien me gusta la rama del rock, el folclore es muy lindo, lo siento como muy argentino”.

Agregó luego que “a veces es como parte del campo, pero el folclore es algo que nos abraza a todos”, y enseguida ejemplificó, “mi hija aprende danzas folclóricas con el profesor Rubén Pinchulef en La Llave”.

La futura violinista recordó que “la música es universal, y los diversos estilos se relacionan entre sí de una u otra manera”.

Carla con su violín a cuestas.

Wilge Delgado

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