2019-07-28

EL MUNDO DE LA RADIO

La voz de los 5.000 programas, A 8 minutos del sol

 

El programa radial A 8 minutos del sol, cumplió 5.000 emisiones en el aire de Bariloche. Nació en Radio Nacional, en 1994 y pasó por distintas radios. Su creador, Julio Maroa, cuenta su inicio, los efectos terapéuticos de la música en su vida y cómo la radio sigue vigente.

Muchos capítulos pasaron ya desde que un joven de apenas 12 años comenzó a hurgar con determinación su vocación en los amplios gimnasios de Olavarría, en la provincia de Buenos Aires. Leía los avisos comerciales en peleas de box, pegado al ring, y con notable destreza corría su carpeta cuando los púgiles escupían en el balde. También leía los avisos de extravíos en la feria rural. “Me dejaban hacerlo porque mi voz se parecía a la de una señora grande. Me encantaba y yo insistía con la cartera que se había perdido hasta que me gritaban que la cortara, que ya la habían encontrado”, recuerda entre risas Julio César Maroa, conductor -y autor- del programa que cumplió 5.000 emisiones, A 8 minutos del sol.

El nombre del programa nació de un slogan que había propuesto un amigo, Javier González, para una radio en la provincia de Buenos Aires. “Me gustó mucho, se lo pedí prestado y me lo regaló”, cuenta y agrega que el nacimiento del programa fue en 1994, en Radio Nacional. Si el aire de la radio pudiera dibujarse como un inmenso mar, Julio siempre se lució por surfear con delicadeza cada ola con una potente y cálida voz en perfecta complicidad con los sonidos de la música y un gran sentido del humor. El programa pasó por distintas radios -FM Bariloche 89.1, Radio 0, KM FM 96.5 y ahora en Life 100.9- y fue incorporando contenido turístico con el paso del tiempo.

“Me da mucha vergüenza algunos apretones de manos extrañas que me reconocen, que escuchan el programa hace muchos años. Me emociona”, dice incómodo y se define enseguida como una persona muy tímida, un ermitaño que se enciende solo cuando lo envuelve el aire de la radio. Algo similar a lo que le sucedía a Alan Caldwell en la década del 60, líder del grupo inglés Rory Storm and The Hurricanes. Alan -Rory Storm- sufría de tartamudeo, pero eso se desvanecía apenas tenía que cantar.

“La música tuvo para mí una acción terapéutica. La música es curativa y logra transformar estados de ánimos. Una persona vuelve rabioso a su casa y se encuentra en la radio con un tema musical de una época feliz y lo convierte de inmediato. Eso pasa”, describe apasionado.

En el extenso camino de A 8 minutos del sol sucedió el encuentro con Juan Alberto Badía. “Cuando jugás al fútbol, soñás con parecerte a Maradona. Y en la radio, a Badía. Yo tuve la suerte de jugar con él y fue una experiencia increíble, como ir a la universidad”, describe en un terreno más emotivo. “¿Y éste de dónde salió?”, le dijo sorprendido Beto a su hermana Marisa después de escucharlo por primera vez en Pinamar. Le había acercado un micrófono para que se luciera, y lo hizo, aunque Julio se recuerda pálido y muy nervioso. La vida los volvió a encontrar en Bariloche en donde trabajaron bajo el mismo techo.

“La radio es imbatible. Llegó la televisión, vino internet, y la radio se mantiene. Entre tantas cosas que me pasaron, hacer el programa me sigue dando mucha alegría”, reflexiona. La luz del Sol tarda 8 minutos en llegar a la Tierra y Julio Maroa utilizó 5.000 programas que unieron música, información, emociones, alegrías, para celebrar -una vez más- la fascinante e inexplicable magia de la radio.

Daniel Pardo

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