TRAS EL HALLAZGO DEL NIETO 130
Emotivo acto en la UNCo para cambiar el contador de nietos y nietas recuperados
El viernes se desarrolló un sencillo pero emotivo acto para cambiar el contador que existe en el patio de entrada de la universidad, luego de que las Abuelas de Plaza de Mayo anunciaran la recuperación de la identidad de un nuevo nieto.
Cerca de las once de la mañana comenzó el cálido acto en el patio de entrada de la UNCo Bariloche (CRUB), para cambiar los números del contador de nietas y nietos recuperados.
Hubo música en vivo y participaron referentes de organismos de Derechos Humanos y de la Universidad del Comahue.
Este medio dialogó con el referente de HIJOS Bariloche, Germán Schwartz, hijo del desaparecido en la última dictadura militar, Julio Schwartz.
“Se vive con mucha alegría y emoción, hoy es un día para festejar. Estamos recuperando poco a poco los nietos que tienen que ser recuperados, gracias a la democracia y la lucha de las abuelas, de las madres, los hijos, los organismos de Derechos Humanos y de gran parte de la sociedad”, afirmó.
“Se mezcla todo, la emoción es grande y linda, tenemos que estar con alegría y compartir, toda la gente se tiene que emocionar porque este es un acto de libertad”, deslizó Schwartz.
En este sentido, Germán resaltó que “me gustaría que fuera más seguida la recuperación de los hijos de nuestros compañeros desaparecidos. Se trata de emular la lucha de las abuelas y el amor que le ponen a toda esta búsqueda”.
Asimismo, resaltó que “acá estamos para apoyar y para decir a todas aquellas personas que dudan de su identidad que por favor se sigan acercando a Abuelas, a Madres de Plaza de Mayo y a la Red por la Identidad”.
En ese marco, se pudo conocer la historia de Matías Javier, el nieto 130 recuperado. El padre Juan Manuel Darroux y la madre Elena Mijalchuk, vivieron con alegría su nacimiento el 5 de agosto de 1977, siendo Matías el segundo hijo de la familia.
Las últimas noticias de Juan Manuel se conocieron por sus primos, Luis Molina y Domingo Carmelo Graziadio, quienes a principio de 1977, dejaron a Juan Manuel en la zona de la Panamericana. Al volver a pasar por el lugar, lo vieron discutir con cuatro hombres que bajaban de una Chevy azul.
Juan Manuel no aparecía y su esposa Elena, no sabía dónde buscarlo. En diciembre de ese año, recibió un llamado y una carta, indicándole que debía ir a Pampa entre Lugones y Avenida Figueroa Alcorta. El 25 le mostró la carta a su familia y pidió que la lleven al lugar junto con su bebé de 5 meses. Esa fue la última vez que la vieron.
Las familias Mijalchuk y Darroux, en mayo de ese año, denunciaron la desaparición de los tres. Las muestras de sangre de ambas familias se incorporaron al Banco Nacional de Datos Genéticos.
Cuarenta años después, un joven se acercó a la filial de Abuelas de Plaza de Mayo en Córdoba. En su expediente decía que el 27 de diciembre de 1977, había sido encontrado por una mujer en la calle, a tres cuadras de la ESMA, cerca del lugar donde se había visto por última vez a Elena con su bebé. Era Matías. Había sido dado en adopción a una familia de Buenos Aires y luego de mudarse a Córdoba en 1999, comenzado su búsqueda.
“Hoy le damos la bienvenida”, dijo Estela de Carlotto sentada al lado de Matías. Este agradeció a todos por la recuperación de su identidad, en forma especial a su tío que nunca dejó de buscarlo. “Es difícil de entender lo que él vivió, la alegría es parcial, porque el hecho de encontrarme significa que nunca podrá ver a su hermana”, dijo el nieto 130.
En esa línea señaló “me resistía a acercarme a Abuelas porque estaba bien con quien era o eso creía, pero a fines del 2000 entendí que si buscar mi identidad no era importante para mí, no podía ser tan egoísta porque del otro lado podría haber gente buscándome”.
Finalmente, hizo un llamado a la comunidad “especialmente a quienes creen ser hijos de desaparecidos, los invito a juntar coraje y acercarse a Abuelas. El derecho a la identidad no se negocia, no se abandona y no se olvida”, concluyó.