2019-06-09

SIN CULPABLES

La agresión a Macri en Villa Traful quedó en la nada y sin detenidos

Un dirigente sindical de ATE Neuquén, quien fue el único acusado por la supuesta agresión a la camioneta presidencial, fue sobreseído. La justicia no pudo constatar siquiera que Mario Sepúlveda haya estado en el lugar.

El 28 de diciembre de 2016, el presidente Mauricio Macri se dirigía a inaugurar el Centro de Interpretación e Información Turística de Villa Traful, cuando el vehículo en el que viajaba fue apedreado.

El presidente tomó un pequeño desvío para comprar alfajores en un lugar tradicional, y de regreso por la Ruta Provincial 65 se topó con un grupo de manifestantes de ATE que lo agredieron, según la versión vertida oportunamente desde Presidencia.

El vehículo que trasladaba a Macri sufrió la rotura de dos vidrios producto de los impactos de las piedras arrojadas por los manifestantes, y minutos después, unas 15 personas se dirigieron a la pista donde se encontraba un helicóptero a la espera de la llegada del presidente.

Los manifestantes habrían tirado piedras y otros objetos hacia el helicóptero, hasta ser expulsados por la custodia y un grupo de infantería que llegó a los pocos minutos. Un agente asignado a la seguridad del helipuerto sufrió una lesión leve en el labio superior, mientras que la aeronave tuvo daños menores.

Además de intentar identificar al presunto agresor, la investigación puso en evidencia las graves falencias e irregularidades registradas en el operativo que debía garantizar la seguridad presidencial.

En un principio se apuntó directamente contra el secretario gremial de ATE Neuquén, Mario Sepúlveda, y pese a que se pidió su detención, el dirigente no perdió su libertad por falta de pruebas.

Ahora, a más de dos años y cinco meses del hecho, la Justicia Federal de Neuquén lo sobreseyó, ya que la jueza Silvina Domínguez expuso que ningún testigo pudo reconocer la presencia de Sepúlveda en el lugar y que la piedra peritada no tenía huellas del imputado. Además, para identificar a los manifestantes se utilizaron imágenes de video, y la Justicia dijo que no se pudo lograr el cometido, por “la baja calidad” de las mismas.

“Desde la primera hasta la última declaración, ningún testigo pudo indicar con exactitud haber visto o escuchado el momento en el que se rompió el vidrio de la camioneta”, expresó Domínguez en su fallo. “Las constancias incorporadas al legajo impiden atribuirle a Mario Alberto Sepúlveda, aún con grado mínimo de probabilidad, la comisión de conducta delictiva alguna al no surgir ningún dato objetivo que así lo indique”, concluyó.

De esta manera, queda cerrado el caso y ninguna persona fue determinada como autora de las pedradas. Cabe recordar, que horas después de hecho, hubo todo tipo de versiones. Algunas incluso, señalaban que los vidrios habían sido rotos desde adentro.

Horas después, el mandatario pidió que se castigue a los responsables. “Claramente está mal... (tiene que haber) un proceso que termine condenándolos y que sufran las consecuencias de lo que hicieron”, indicó.

Diego Llorente

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