2019-06-04

SU PRIMER UNIPERSONAL

Manuel Gutiérrez Arana presenta “Cansado de pensar”

 

Integrante de Baco Compañía Teatral, de Trucha Radio y de Tranqui 120, al actor y comediante le quedaban bastantes cosas para decir. Comenzará a desgranarlas el sábado en La Usina Cultural del Cívico.

Resulta que el actor más inquieto de la escena barilochense atesoró hasta no hace mucho, el sueño de convertirse en monje. Ocurre que si bien es referencia en el ámbito del humor, detrás de la carcajada se escondía un filósofo. Sorpresas que deparaba el multifacético Manuel Gutiérrez Arana, quien el sábado (8 de junio) presentará el unipersonal “Cansado de pensar” en La Usina Cultural del Cívico (Biblioteca Sarmiento), desde las 21.30. Inquietante convite.

“Es un unipersonal pero en el programa, elegimos poner al final una frase que dice que lo personal es colectivo, para hacer alusión a que nada se puede hacer solo”, le dijo el comediante a El Cordillerano, elevando la voz sobre el bullicio de la Redacción. “Por más que sea una sola persona en escena, todos los materiales que se vuelcan en el escenario vienen de la interacción con otras personas: historias, anécdotas y trabajo concreto en la producción del espectáculo, ya sea gráfica, luces, sonido, música y asesorías infinitas que tuve de otros colegas”.

Además, “lo que llevo para compartir con el público está sujeto a modificaciones, según el ida y vuelta que se dé, algo que disfruto mucho”, sumó Gutiérrez Arana. “Vengo trabajando hace mucho con el material pero no voy a repetir de pe a pa un parlamento estudiado, es como si conociera los mojones de la ruta y los temas por donde voy a pasar pero el paisaje del viaje lo vamos a ir construyendo con el público”, avisó.

Partícipe de Baco Compañía Teatral, de Tranqui 120 y otros proyectos, “hay algo del formato unipersonal que si bien no es autobiográfico, no puede no serlo porque todo brota de una necesidad personal e individual”, realzó. “Lo que me gusta de este formato es que la selección de los materiales es caprichosa, es muy antojadiza porque tiene que ver con aquellas temáticas y situaciones o hábitos de la vida moderna, comportamientos míos o de mi entorno que me encienden y me interpelan. Es como que alzo la mano y digo: che, quiero decir tal cosa sobre este tema. ¿Me bancan una hora?”

El espacio y el convento

En consecuencia, “Cansado de pensar” será “el resultado de muchas necesidades mías históricas, de preguntas que me hacía desde chico, por ejemplo, ¿cómo es que el espacio es infinito? Se lo preguntaba a mi madre, ella me derivaba a mi abuelo y él me daba respuestas que nunca logré entender, entonces aprovecho hoy a los 33 años, para retomar la pregunta: ¿cómo puede ser que sea infinito el espacio? Pongo el microscopio para poder profundizar con el público”.

Las soledad sobre el escenario “también se me cruza con mis ganas de ser monje: ahora soy padre y estoy hasta la manija, pero cuando era chico y hasta no hace mucho, quería ser monje de verdad. Me parecen fascinantes de la vida monacal el retiro, el silencio, la contemplación, el vaciarse y el hecho de construir un unipersonal, fue una excusa inmejorable para recluirme, ir al silencio, escribir, meditar y que de esa introspección brotaran los temas que después, convertí en humor. Igual, no es que todo estrictamente apunte siempre hacia el humor porque me encantaría que se den momentos de emoción, de reflexión o de asombro, de poner el ojo en cosas cotidianas”, anheló.

Durante el espectáculo, Gutiérrez Arana no asumirá otro rol. “Soy yo puesto en escena. Hay una discusión histórica entre subjetividad y objetividad, pero dicen que cuando una cámara está tomando la realidad en una manifestación o lo que sea, ya el manifestante cambió, porque hay una cámara que lo está observando. Así que voy a ser yo, con gente compartiendo ese momento. Voy a estar en escena, si bien no hay vestuario teatral tuve que laburar en la ropa porque soy bastante rústico en las que uso y tampoco quería que se viese al mismo que alguien se puede cruzar en el supermercado. Soy yo pero con algún barniz”, insistió. Más bien, con una paleta de colores.

¿Por qué los labios sí y las orejas no?

Los conceptos precedentes no parecen corresponder a alguien que está “Cansado de pensar”. Concedió Manuel Gutiérrez Arana: “no, por lo visto sigue habiendo reservas para seguir pensando. En el título hay cierta victimización porque el humor siempre ayuda a victimizarse, el hecho de mostrarme cansado de pensar hace que la gente diga: ¡uh! Pobre tipo, vamos a hacerle compañía… Pero por momentos sí me encuentro cansado de pensar porque soy muy analítico y a veces quisiera ser un poco más paisano, más simple y llano, que las decisiones que tomo en la vida no dependan tanto de elucubraciones, estrategias, cálculos, pros y contras”.

El actor quisiera que esas determinaciones “vinieran de un lugar más interno, de un centro energético que haga tracción: para acá sí, esto no... En ese sentido, los monjes ejercitaban la escucha y el silencio, ahí se vuelve evidente porque no hay interferencias, ni voces que te confundan o tanto condicionamiento. Cuando me encuentro pensando tanto, digo: ¡basta viejo! Estoy cansado de pensar, quisiera vivir más llanamente”.

Entre otros interrogantes, Gutiérrez Arana querrá saber en el espectáculo por qué los labios tienen una carga erótica y las orejas no. “De verdad, es una pregunta que me hago desde chico. Le preguntaba a la profesora de Biología por qué si nos pica la oreja nos rascamos en público sin problemas pero si nos pica la zona genital ya nos tenemos que censurar o prohibir. ¿Qué hay ahí, por qué? Este cuestionamiento sobre lo obvio lo tuve siempre”.

Su costumbre se entronca con el título del show. “A veces es fascinante porque te hace ver posibilidades fuera de lo preestablecido y es divertido, pero también es cansador porque por algo como humanidad hemos ido estableciendo tantas cosas como obvias, al menos en nuestra cultura: salir vestidos a la calle, tener horarios, que los autos circulen por la derecha y tantas cosas que vuelven más fácil el día a día. Hay una expresión que me gusta: ojos adánicos. Los ojos de Adán, la primera persona que vio las cosas, de manera virgen… Es bastante pretencioso, pero creo que tengo algo de eso. Le pongo signo de preguntas a todo y a veces es cansador (risas)”. Habrá que creerle.

Adrián Moyano

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