2019-06-03

Damnificados de la empresa HS Construcciones: “Queremos a Souza preso”

Cuatro familias, de las 40 denunciantes ante la Fiscalía, contaron todo lo que están viviendo luego que la empresa HS Desarrollos Urbanos les cobrara por una vivienda que nunca llegó. “Queremos verlo preso y que devuelva el dinero que le dimos” dijeron.

Son más de 40 familias las que denunciaron al empresario neuquino y fundador de HS Desarrollos Urbanos, Horacio Souza. La empresa dedicada a la construcción de viviendas dejó de funcionar en abril del año pasado. Hoy las familias viven un calvario, más del 90 por ciento de los damnificados alquila.

Diferentes montos, distintos casos, pero todos con el mismo resultado, la ilusión de la casa propia totalmente rota. Corazones hechos añicos de gente trabajadora que confió y entregó todo lo que tenía con la ilusión de no pagar más un alquiler. “Somos más de cuarenta denunciantes” contó Jimena Domínguez, mostrando su panza de 8 meses de gestación.

Muchos damnificados se quedaron sin sus únicos ahorros y sin su vivienda; todos apuntan a Horacio Souza. Familias de Villa La Angostura, El Bolsón, Junín de los Andes, Buenos Aires, y la gran mayoría de Bariloche.

Cuatro de las familias accedieron a dialogar con El Cordillerano. María Azimonti comenzó su relato contando, “soy viuda, tengo tres nenas, no tengo trabajo fijo, está muy difícil la situación del país, estuve cuatro años para dar con los ahorros de mi esposo. Con la mitad de ese dinero compré el terreno y la otra mitad se la entregué a Souza pagando la mitad de la casa y el resto lo financié. Firmé el contrato en diciembre de 2018. Souza cuenta que en junio o julio de 2018 había comenzado a tener problemas con la empresa, es decir que yo le pagué la mitad de la casa y él sabía que no la iba a construir, pero el dinero lo tomó igual. Inclusive existen damnificados que los primeros días de abrir pagaron las cuotas. El 12 de abril vaciaron la empresa y se llevaron todo. Yo me quedé sin nada, hoy por hoy alquilo, solo tengo el terreno. A fin de año pasaba a mi casa y hoy me encuentro que tengo que renovar un contrato de alquiler”.

Jimena Domínguez, embarazada de 8 meses y acompañada por su pareja, indicó que “lo mío fue un plan familiar, ya que están incluidos mis padres también. Mis papás vendieron un departamento en Buenos Aires para que, en conjunto con nosotros, compráramos un terreno y sobre esa propiedad construir dos casas, una para ellos y otra para nosotros. La tierra se la compramos a Souza, pero por suerte nos iluminamos e hicimos la compra del terreno con el proyecto por separado. Compramos la tierra y la escrituramos. Él nos decía que hagamos la compra y el proyecto todo junto, pero lo hicimos por separado. Creo que nosotros al igual que todos los damnificados hicimos las cosas con él por la financiación que tenía. Eran cuotas en pesos, más allá que todos le entregábamos dólares. La compra y firma del terreno fue en septiembre de 2018. Es la misma situación, si él desde junio sabía que su empresa estaba mal, nos acepta el dinero de nuestro proyecto”.

Graciela Vidal está separada, y es madre de una pequeña de 4 años, también fue víctima de HS. La mujer sentenció que “en agosto de 2016 firmo contrato con este señor Souza. Había ido en varias oportunidades, pero por una cuestión económica no llegaba, hasta que se me presenta una oportunidad y le hago una entrega de dinero. Le hice entrega del 50 por ciento y el otro 50 por ciento se lo financié en 24 cuotas fijas porque me daba la opción variable donde la cuota comenzaba mucho más chica, pero me metí en la cuota más alta. Yo pude acceder al modelo de casa más chico que tenía, el día que yo firmo el contrato pude acceder a la más pequeña, que era lo que yo podía en ese momento. Le dije que iba a hacer una entrega en dólares y ese día no quiero mentir, pero me debe haber llamado unas diez o quince veces, se lo notaba como desesperado por el dinero. Me preguntaba si le llevaba el dinero, a qué hora iba a ir, y que si quería él mismo iba a buscarlo. El 12 de agosto de 2016 le hice una entrega de 10.000 dólares, pero en el contrato figuraba que le había entregado pesos. Él me hizo ese día un recibo de librería y al mes siguiente comencé a pagar las cuotas fijas que habíamos fijado. Las cuotas las terminé de pagar en agosto del 2018 y no tengo una sola tabla. Yo confié. Un día mi expareja leyó en El Cordillerano que había un grupo de empleados que reclamaba sueldos adeudados, entonces fue hasta el galpón de la empresa para interiorizarse de la situación. Ese día Souza le cuenta que era un grupo de empleados revoltosos, pero que estaba todo bien. Inclusive lo hace pasar al galpón para mostrarle que estaban trabajando. Esto fue el 25 de febrero. El 15 de abril vimos a los empleados cargando todo, guardándose cosas, con fajas en la entrada del galpón.

Ese día se me vino el mundo abajo, confié, mi error fue confiar. Hay datos de esa empresa que no hay que saltarlos. Por ejemplo, él funcionaba con su empresa en la calle Esandi y se muda a Henri Ford. Cuando se muda, yo estaba pagando las últimas cuotas, me dijo que se había mudado porque le estaba yendo tan bien que necesitaba un lugar más grande”.

Otra de las damnificadas, madre de dos hijos, expresó: “yo llego a la empresa de Souza en agosto del año pasado, porque había comprado un terreno en el mes de enero de 2018, donde tenía pensado construir. Falleció mi madre y recibí el dinero de la venta de una casa familiar, como estoy separada y alquilo, comencé a ver qué posibilidades de hacer algo tenía, así dejaba de alquilar. Era muy vendedor, inclusive una reunión la tuvimos en la casa de él, yo siempre iba acompañada por mi padre. Le expliqué a Souza que quería que mi padre hiciera los planos, no le gustó mucho, pero accedió. Yo me ahorraba bastante dinero en el arquitecto, ahora solo tengo los planos. En septiembre de 2018 me llamaba constantemente para decirme que era una muy buena inversión. Yo en vez de financiar con tantas cuotas, la pagué y la financié totalmente en dólares y le pedí que lo pusiera en el contrato. Le di 40.000 dólares en noviembre de 2018 y sigue diciendo que su empresa empezó a andar mal en junio de 2018. Inclusive mi papá le dice si podía ir a mirar obras de él y Souza accedió. Fuimos un día después de trabajar a Dina Huapi, a ver obras que tenía en curso y eso fue lo que a mí me fue dando confianza y a mi papá también. Creo que en algún momento le fue bien, pero cuando empezó a andar mal la cosa, en vez de parar y readecuarse continuó. Ahora que estamos todos conectados somos casi diez familias a las cuales les tomó el dinero en el último tiempo y esa plata no fue para pagar sueldos o aguinaldos, porque debe dinero a exempleados, a la AFIP, a muchos lugares”.

Hasta el dinero de la calefacción

La mujer contó que “él con la obra ofrecía un sistema de calefacción en la casa que no me convencía y le dije que quería calefacción central, que iba a ir a una empresa local y la iba a comprar y que me la habían cotizado en U$S 5.000. Me dijo que a él le hacían mucho descuento por compras grandes, que la conseguía en U$S 3.500. Le di ese dinero también y no tengo casa, ni calefacción”.

Un grupo de WhattsApp los une

Cuando se fueron enterando de quiénes eran los damnificados, crearon un grupo de WhattsApp donde están todos. “en el grupo hay abogados, médicos. Para el 99 por ciento era su único dinero, que provenía de ahorros, herencia o lo que sea y que iban a construir su única vivienda. Solo hay una persona que cobró el retiro y quiso hacer un complejo para tener un futuro mejor, y que fue el primer denunciante y es el que abrió la causa. Hay casos de matrimonios a los que les dieron el crédito Procrear, que le dieron el dinero a Souza y ahora tienen que pagar durante treinta años el crédito y no tienen nada”.

Martín Leuful

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