Invitan a una misa en la Catedral al cumplirse 15 años del regreso de Nuestra Señora del Nahuel Huapi
Se cumplen 15 años del regreso a su casa, que fue aquel lluvioso día del 4 de junio del 2004. Silenciosamente cruzó el Limay después de más de 300 años de ausencia. Allí fue recibida por el pueblo barilochense con gran júbilo y alegría y en caravana, la acompañaron hasta ingresar triunfante a su casa, la Iglesia Catedral Nuestra Señora del Nahuel Huapi.
Entre una gran emoción y pétalos de rosas, la iglesia se vistió de fiesta recibiéndola con amor y devoción, lágrimas y cantos de alegría, volvía a su pueblo, a su tierra…
La imagen de la Virgencita, reflejo de una epopeya tan significativa. Una emocionante historia, real y maravillosa, de su presencia en nuestro suelo, más allá de las adversidades, su milagroso empeño en estar entre nosotros, sobreviviendo a través de los siglos para brindarnos su mensaje de paz y esperanza.
La imagen de Nuestra Señora del Nahuel Huapi, primera en ser entronizada en toda la Patagonia, fue protagonista de aquella Misión al Nahuel Huapi de los jesuitas de aquel tiempo, que dieron su vida por llevar su mensaje entre los pueblos poyas y puelches que habitaban la zona y que, de la mano del padre Mascardi, lograron su libertad de la barbarie española que los había esclavizado.
Fueron cuatro los jesuitas que estuvieron a cargo de la Misión y fueron asesinados. Aún hoy, los cuerpos de dos de ellos permanecen enterrados a orillas del Nahuel Huapi. Exequiel Bustillo construyó su casa -la Catedral de San Carlos de Bariloche- y es ella la Patrona de la Ciudad. Forma parte de nuestros orígenes, créase o no, de nuestras propias raíces.
Es una historia fascinante, hermosa, llena de matices heroicos y claramente marcadas por el amor y deseo de proteger a su pueblo.
El martes 4 de junio, a las 18 horas se realizará en la iglesia Catedral, el Rosario Iluminado en su nombre, y luego la misa dedicada a ella.
Todos estamos invitados a participar con nuestra presencia en su honor y para renovar una vez más, las gracias por su amor, ayuda y consuelo para aquellos que sufren alguna pena. Y una oportunidad para recuperar fuerzas acercándole nuestro corazón abierto de par a par, ofreciéndole todo nuestro todo y toda nuestra nada. Una entrega de amor y respeto, con la alegría de saberla entre nosotros.