2019-04-15

Estilo clásico, modernidad, funcionalidad, medio ambiente y tecnología en lugares de trabajo

La arquitectura de oficina es una potente herramienta que traspasa claramente la barrera de lo meramente estético. No se trata de tener simplemente un office bonito, sino que interfieren muchos otros conceptos como la imagen corporativa, funcionalidad o sostenibilidad medioambiental.

Trabajar en un lugar confortable es esencial, al fin y al cabo el espacio físico que constituye una oficina es otra pieza más del puzzle, otro engranaje que ha de funcionar al unísono con el resto de elementos: empleados, usuarios, misión, visión y valores, etcétera.

El estilo minimalista es sin duda uno de los que más fuerte está pegando en las oficinas. Motivos no faltan ya que una de sus principales virtudes es enfocar al máximo una idea, producto o marca. Además dicha sencillez y simplificación permite eliminar barreras y conseguir así una mayor cercanía al público.

Otra de las grandes estrellas en lo que a diseño en oficina se refiere es la estética con aspecto industrial. Materiales como la madera, metal y vidrio se fusionan mediante objetos cotidianos como las tuberías o palés. En este estilo, la idea es crear una atmósfera de sencillez, incluso espartana, que permita centrarse en lo realmente importante (una idea, marca, concepto), muy en esencia con el minimalismo.

Apostar por la modernidad y los diseños arriesgados puede ser un arma muy eficaz en empresas con alto componente tecnológico e innovador. Aquí las líneas curvas y fluidas se mezclan con aristas pronunciadas para conseguir contrastes que se ven realzados por la iluminación. Es un estilo bastante arriesgado y al alcance de pocos; ejemplos de este tipo de arquitectura de oficina podrían ser empresas de Silicon Valley en Estados Unidos.

En cuarto lugar el clásico, completamente diferente. Las últimas tendencias están más relacionadas con la modernidad pero ¿qué hay del clasicismo? Por supuesto, éste tiene cabida en muchos ámbitos, habiendo bastantes sectores en los que es casi una norma apostar por el mencionado estilo.

El motivo no es otro que la seriedad, rigor y profesionalidad que transmite una oficina de corte clásico. Por ejemplo, un despacho de abogados o asesoría ha de proyectar una imagen de confianza y seguridad que un diseño muy arriesgado en lo que a arquitectura se refiere podría llevar al traste.

El estilo retro o vintage también se puede ver reflejado en el diseño o arquitectura de una oficina. Más que en la configuración arquitectónica de la oficina en sí, aquí el mobiliario de oficina tiene mucho que decir, siendo la clave para logar estancias con mucha personalidad. Oficinas dedicadas al mundo de la moda o decoración pueden plasmar a través de su arquitectura este inconfundible y popular estilo.

La arquitectura de oficina sostenible es otro estilo que está avanzando rápidamente en los últimos años. La importancia de la responsabilidad social corporativa y las restricciones medioambientales han impulsado optar por soluciones más respetuosas con el medio ambiente.

Además, un edificio u oficina con una mayor eficiencia energética hace que además de contaminar menos se ahorren muchos recursos energéticos, con los correspondientes beneficios para el medio ambiente e incluso para la propia empresa en términos de ahorro.

El coworking o trabajo cooperativo es un fenómeno que está también en auge y siendo la arquitectura de la oficina una pieza clave. Este fenómeno requiere espacios de trabajo para compartir entre diferentes profesionales o emprendedores, por lo que la máxima funcionalidad es imprescindible. Una oficina modulable y que se adapte a las cambiantes necesidades precisa de un ejercicio de arquitectura importante y que también hay que cuidar.

Tecnología

En cuanto a la tecnología hoy en día en todo proyecto de oficinas debe contemplarse el diseño de la infraestructura eléctrica, red de telefonía y datos, sistemas de aire acondicionado e instalaciones complementarias acorde a cada caso. Existen múltiples alternativas a la hora de materializar dichas instalaciones, por lo tanto debe analizarse profundamente las necesidades de cada empresa para, aplicando el Know how en la materia, elegir la opción más adecuada.

El diseño de las redes debe satisfacer las necesidades actuales de la empresa y los posibles futuros requerimientos, optimizando los recursos (costos, tiempos y tecnología) disponibles.

Al iniciar un proyecto, se recomienda tener en cuenta los principales componentes de una instalación, que son: 1) Sala de acometida de servicios. 2) Data Center. 3) Cuartos de cableado. 4) Unidades terminales: Cajas de piso tipo Ackermann, periscopios o Face Plate. Otra de las cuestiones primordiales es decidir si se utilizará telefonía con una central telefónica tradicional (analógica) o se optará por telefonía IP.

El diseño de la infraestructura eléctrica es vital para asegurarse el correcto funcionamiento y previsibilidad en el uso de las instalaciones. Para esto se debe analizar el grado de criticidad de la operación de la oficina para dimensionar el soporte necesario. Dentro del análisis se requiere contemplar la redundancia necesaria de los distintos componentes (N, N+1, 2N o 2N +1) y el grado de automatización de los mismos.

Dependiendo de estas variables se pueden incluir dentro de las instalaciones distintos componentes: 1) Grupo electrógeno. 2) ATS y STS. 3) UPS: Sistemas ininterrumpido de energía. 4) Estabilizadores.

Existen diversos sistemas de aire acondicionado en el mercado, desde los más tradicionales hasta los sistemas de última generación como el VRV, el cual es el utilizado en los nuevos emprendimientos tanto corporativos como residenciales. Para que la instalación de acondicionamiento de aire resulte adecuada, tenga un buen rendimiento y funcionamiento se deben analizar todas las variables: equipamiento existente, características del inmueble y requerimiento del negocio, además de orientaciones y entorno.

En líneas generales, se recomienda tener en cuenta las siguientes tareas: 1) Efectuar un balance térmico. 2) Realizar una correcta zonificación. 3) Identificar las áreas con requerimientos específicos. 4) Adaptar el equipamiento existente. 5) Elegir correctamente el sistema de refrigeración. 6) Analizar cuál es el más adecuado sistema de control del equipamiento. 7) Planificar un programa de mantenimiento preventivo de las instalaciones.

Existen también algunas áreas sensibles a las cuales se les debe dar un tratamiento diferenciado debido a su grado de criticidad dentro del funcionamiento de las oficinas. En este sentido, para un correcto funcionamiento de espacios como Data Centers, cuartos de cableado, salas de UPS, es vital realizar un diseño detallado respecto a la climatización de las mismas, no solo teniendo en cuenta la refrigeración sino también el control de humedad, la automatización y el control del sistema de refrigeración.

Instalaciones complementarias

En la actualidad, además de contar con una red de cableado estructurado e infraestructura eléctrica es posible incorporar otros sistemas que mejoren el funcionamiento de las organizaciones. Algunas de estas instalaciones apuntan a la seguridad tanto del inmueble como de las personas, otras a la funcionalidad de las instalaciones, otras al ahorro energético y otras a la automatización de las instalaciones. Los sistemas que se emplean hoy en día son: 1) Control de accesos. 2) Detección de incendios. 3) Alarmas de intrusión. 4) CCTV. 5) Multimedia – Proyectores. 6) LCD – Telepresence. 7) Música funcional. 8) BMS. 9) Sistemas de extinción de incendio por gases.

jcmontiel@elcordillerano.com.ar

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