Fabrican zapatillas con desechos de neumáticos y dan trabajo a personas privadas de su libertad
Xinca es una empresa mendocina de calzados que busca generar integración social y desarrollar productos con una menor carga ambiental. Su experiencia forma parte del II Encuentro de la Comunidad B Patagonia que se desarrollará hoy en Bariloche. Uno de los fundadores, Ezequiel Gatti, reconoció que el desafío no fue fácil, y destacó que “todo el proceso fue alimentado con un combustible emocional”.
“Nuestras zapatillas son basura, y estamos orgullosos”, publica la página oficial de Xinca, la empresa que fabrica calzado con restos de neumáticos y de la industria textil. “Es que nos animamos a cambiar la mirada sobre la posibilidad de desarrollar productos a través de residuos”, explicó en GPS –El Cordillerano Radio- Ezequiel Gatti, uno de los fundadores de la iniciativa mendocina que brotó en 2012. Xinca será una de las experiencias de empresas B o triple impacto que se expondrá en el II Encuentro de la Comunidad B Patagonia que se desarrolla hoy y que cuenta con el apoyo del Consejo Federal de Inversiones (CFI) a través de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de Río Negro.
“Todo el proceso fue alimentado con un combustible emocional”, definió Ezequiel, y ponderó, además, el componente social que fue una condición para Xinca desde su origen. Fabrican todos los calzados en el penal de San Felipe, en Mendoza, en donde enseñaron oficios. “La experiencia fue muy buena, aunque difícil. Hay gente que hoy está muy sensible con la inseguridad y ni siquiera le gusta que tratemos de generar oportunidades en ese colectivo”, reconoció y agregó que se encontraron con gente de 40 años que tuvo -a través de la empresa de calzado sustentable- el primer trabajo. “Nos permitió entender la realidad de una parte de los argentinos. Con esta experiencia, aprenden oficios, hábitos como cumplir horario, despertarse temprano”, explicó. También trabajan con talleres sociales.
La empresa vende los calzados en distintas provincias del país; además, hace dos años llegaron a Chile y Uruguay. Fabrican zapatillas, zapatos de trabajo, mochilas, remeras y alpargatas.
Sobre las charlas que brinda en el país para compartir la experiencia de Xinca, Ezequiel reconoció que le despierta mucha alegría porque ve a otros que quieren iniciar un proyecto en donde la empresa asume responsabilidades y soluciones a los problemas que tiene la sociedad. “Cuando voy a lugares con público joven, el ADN se activa más rápido”, percibió el mendocino.
Cuando nació Xinca, la conciencia sobre el valor del rol de las empresas en la sociedad no estaba tan arraigada en el país como ahora. “En ese momento nos motivó querer ser una misma persona durante todo el día, por eso desarrollamos una empresa con características que nos importen. Fue difícil. Pero no nos arrepentimos de nada”, reflexionó. El trabajo con los internos del penal, por ejemplo, tuvo satisfacciones y también decepciones. “A veces pensamos que recuperan la libertad, tienen un trabajo y eso ya es suficiente. Y no lo es. Es un proceso más complejo”, observó, aunque cuando mira contemplativo el camino recorrido, reconoce que el desafío siempre valió la pena”.
Daniel Pardo