2019-03-20

Tomar todas las precauciones al conducir con lluvia

Con el comienzo del otoño siempre se espera que se produzcan lluvias en la región, como antesala del invierno y la correspondiente precipitación nívea, tan ansiada en esta ciudad de cara al movimiento turístico. Con el agua en rutas y distintos caminos se debe tener en cuenta que las condiciones de manejo cambian cuando las calzadas están resbaladizas.

De esta manera es bueno tener especial cuidado con los peatones, ya que ellos también tienen reducida la visibilidad por el uso de abrigos y capuchas o porque esquivan charcos y se apuran para intentar no mojarse demasiado y pueden sufrir patinadas y caídas.

Es necesario disminuir la velocidad, porque al bajar la marcha se aumenta la superficie de contacto-fricción de las ruedas con el suelo. También con el pavimento mojado, se necesitará más distancia para frenar, por lo tanto, hay que aumentar la distancia entre vehículos a 4 o 5 segundos.

Por otra parte, es necesario estar atentos ante la posibilidad del “hidroplaneo” que se produce cuando hay agua en el camino, porque las ruedas pueden perder todo contacto con la superficie, y el vehículo se desliza sobre el agua (“aquaplaning”). En esas condiciones cualquier toque en la dirección o una ráfaga de viento hace desviar al auto. En caso de hidroplaneo, hay que soltar el pie del acelerador, pero no apretar el freno para reducir la velocidad.

La ley indica que se debe conducir con las luces bajas encendidas en rutas u otros caminos, sin llegar a sentirse obligado por una norma el conductor debe ser responsable y como medida de seguridad siempre tiene que encender las luces de posición y bajas para aumentar su visibilidad o las de las personas que transitan a pie por alguna arteria.

Ante el más mínimo indicio de lluvia o ante pavimento mojado, siempre hay que disminuir la velocidad. Aunque llueva poco, la calzada puede estar resbaladiza debido al polvo y aceites que se mezclan con el agua, y los neumáticos pierden adherencia. Se corre el peligro de patinar. Estar muy atento a las señales de calzada resbaladiza que alertan sobre asfaltos problemáticos.

Siempre maniobrar y frenar con suavidad, y tomar más distancia de los vehículos que van adelante. En caso de patinadas o giros en falso, soltar el pie del acelerador y luego comenzar a acelerar muy suavemente. Nunca hay que pisar el freno. Además, evitar hacer maniobras bruscas.

Otro aspecto a tener presente es conocer que conducir es una acción compleja que exige mucho más de lo que parece. Involucra al conductor psicológica y físicamente. Por ello, el logro de un desempeño correcto depende, no solo de las habilidades adquiridas por el automovilista con la finalidad de dominar el vehículo en todo tiempo y circunstancia, y del adecuado estado físico para poder percibir distintas circunstancias de las situaciones del camino, ello también depende de la experiencia, de la clara conciencia de los riesgos de moverse en el sistema del tránsito, y de la madurez y equilibrio emocionales, que harán posible el desarrollo de actitudes y comportamientos seguros.

Entre otras cosas, es importante para el conductor conocer el propio estado de salud. Ciertas enfermedades -cardíacas, hipertensión, diabetes, o epilepsia, entre otras- pueden afectar la manera de conducir. Consultar al médico en cuanto a la posibilidad de tener problemas al conducir a causa de una enfermedad, o de los medicamentos usados en su tratamiento, es esencial para evitar vivir malos momentos al volante.

La vista es el sentido más requerido en la conducción, ya que brinda casi toda la información necesaria sobre el tránsito en el que se circula, y permitirá reconocer problemas y juzgar distancias. Por ello es importante realizarse cada año, o dos años, un chequeo de la capacidad y agudeza visual, procurando corregir cualquier alteración que pueda comprometer la capacidad de conducir. Un examen de campo visual ayudará a detectar cualquier disminución de la visión periférica, que posibilita observar los lados del camino aún cuando se va mirando al frente.

Además, es necesario tener en cuenta que la fatiga, ciertas enfermedades, y las drogas -como el alcohol-, reducen o alteran la visión. Obviamente, la noche limita muchísimo la percepción visual. (Con datos Luchemos por la Vida).

jcmontiel@elcordillerano.com.ar

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