IRONMAN 70.3
Sebastián Armenault: “cuando ayudo a los que más lo necesitan me siento campeón del mundo”
Carreras como el Ironman 70.3 contienen historias que muchos a veces ocultan, pero que siempre es necesario que salgan a la luz. La del corredor Sebastián Armenault, no es una más. El atleta por cada kilometro recorrido realiza donaciones. “El hombre que cambió su vida para ayudar”, como lo titulan en los medios, dialogó con Daniel Pardo en el programa “GPS” por FM El Cordillerano, 93.7 Mh, y contó su historia de vida.
Daniel Pardo: - ¿Cómo nació todo esto? ¿Cómo combinaste el deporte y la solidaridad?
Sebastián Armenault: - En mi familia el deporte siempre estuvo presente. Con mis tres hermanos siempre jugamos al rugby. A la edad de ser padre y cuando los hijos crecen, las prioridades cambian y dejé de hacer deporte. Entonces a través de un amigo que me invitó empecé a correr. Al principio hice 2 kilómetros y estaba muerto, pero después me animé a más, por una superación personal. ¿Cómo podía ser que jugaba dos tiempos de 40 minutos al rugby y no podía correr 15 minutos sin parar? Con 40 años empecé a correr y me di cuenta que ganar era hacer cada vez más kilómetros. Así descubrí que esa era mi forma de transmitir el mensaje que siempre quise transmitir, “superarse es ganar”. Corrí los 170 km del desierto de Oman y me di cuenta que esto es lo que me apasiona. Renuncié a mi trabajo y seguí con este proyecto.
D.P.: - ¿En qué consiste el proyecto?
S.A.: - La idea es cada kilómetro que hago se transforma en donaciones para los que más lo necesitan. Ahí es donde yo me siento campeón del mundo. Cuando corrí los 250 kilómetros del Desierto del Sahara, llegué 733. Fui de los últimos y doné 3 desfibriladores, 3 electrocardiógrafos, 3 respiradores artificiales, zapatillas, leche en polvo, cereales y anteojos recetados; donación que significó más U$D 50.000. Siempre en las conferencias de las carreras pregunto “¿quién ganó?”. Siempre quedo último, pero me siento campeón del mundo porque mi podio es volver al país y recibir el agradecimiento de los que ayudo. Cuando me abrazan, siento que levanto el trofeo más grande que puedo levantar.
D.P.: - Eso te debe llenar de alegría…
S.A.: - Humildemente lo que yo quiero llevar un mensaje a esta sociedad tan exitista, donde pareciera que si no sos campeón del mundo, o si no batís un récord, sos de segunda categoría. Pasa con la Selección Argentina, que llega a finales y como no la gana parece ser un fracaso. Yo quiero mostrar que en la vida, cuando uno encuentra su lugar, cuando hacés lo que te apasiona y lo hacés con el corazón y dándolo todo, es un orgullo. Al día de hoy llevo donado $ 7 millones y no tengo una casa propia. Eso me hace sentir campeón del mundo, y no compito con nadie. Solo trato de llevar este mensaje, para que cada uno haga lo que le apasiona, que lo haga dentro de sus posibilidades y medidas, y que por el solo hecho de hacerlo se sienta campeón del mundo.