Celestino Quijada, hachero y un símbolo de trabajo y esfuerzo
A tres meses de cumplir 103 años, Celestino Quijada no pierde el humor campechano; sin tapujos, remarcó: “aún recuerdo cuando perdí mi platita con el famoso corralito” y sostuvo “los argentinos somos una sociedad de tontos, no sabemos elegir autoridades”.
Celestino, el legendario hachero que durante siete temporadas fue el ganador del Concurso de Hacheros (cercano a cumplir los 103), sigue viviendo en su casa en el barrio Pilar II. Los años no lograron acallarlo, su memoria sigue intacta cuando de contar se trata.
Padre de casi 20 hijos e hijas, no recuerda la cantidad de nietos y bisnietos que tiene. Casado cuatro veces, hoy con sus 102 años, sigue habitando su vivienda junto a Viviana, con quien tuvo 4 hijos, el último hace once años, es decir que, Celestino fue padre a los 91 años, hoy su último hijo vive con ellos.
“Nunca dejé de trabajar”, contó. “Siempre con el hacha cortando leña, pintando”. Sobre este punto consideró: “El trabajador, si le pagan más, mejor trabaja. Una vez fui a pintar una casa en el centro y el dueño quería que trabaje, pero con un precio muy bajo y le dije: ‘yo estudié para pintor compañero y cuando quiera, me busca’”.
“Mi primer casamiento fue a los 30 años de edad” y acotó “en el pueblo son muy calentones amigo”. A pesar de ser marido en cuatro oportunidades, Celestino afirmó “yo no iba a dejar un trabajo por una mujer. Si querés comer un pedazo de carne, necesitás dinero y si hay algo que me gustaba, era la chicha. Pensar que un litro valía 5 centavos”, afirmó.
“Siempre fui muy económico”, se definió Celestino y siguió “dicen que soy jodido porque no pierdo mi platita y ¿saben qué me cagó en varios miles de pesos? El famoso corralito, yo tenía platita en un banco. Tenía la platita que había ganado trabajando y me robaron con el corralito”.
Sobre sus esposas e hijos, Celestino le dijo a El Cordillerano “con la primera tuve cuatro y con la última que es Viviana, otros cuatro”. La esposa, que estaba presente, agregó: “teníamos cinco, pero uno murió al mes de habernos juntado con Celestino”.
“Tuvo 12 hijos con Leonor, uno con otra, luego otro con otra mujer, en total casi veinte hijos y muchos nietos y bisnietos”, explicó Viviana.
Al preguntarle si habría fiesta para festejar sus 103 años, Quijada contestó, sonriendo, “no tengo mucha plata pero, si estoy vivo, no va a faltar un capón”. Ya en el final, recordó que “la gente siempre me reconoció porque nunca fui un revoltoso”, y agregó “no me gusta la gente floja, hay que saber trabajar”.
Wilge Delgado