REFUGIOS DE MONTAÑA
Una experiencia distinta en los días previos al Año Nuevo
Es una experiencia nueva e imperdible concurrir a un refugio de montaña para los días previos o para recibir el Año Nuevo. Bariloche cuenta con varios en la región, donde se pueden saborear distintas alternativas gastronómicas, pernoctar y brindar con amigos. Otra posibilidad es dirigirse a El Bolsón, que tiene lugares tentadores en diez complejos distintos.
Muy cerca del centro de Bariloche se encuentra el Berghof, propiedad del Club Andino Bariloche, que se caracteriza por tener buena gastronomía de montaña. Allí tienen lugar las veladas del “Sturm und Drang”, casi todos los días viernes, donde se combina una cena y un espectáculo cultural. La propuesta ya es un clásico en la ciudad.
El refugio está a cargo de Claudio Fidani y un experto cocinero. La cocina de montaña, que se hace en los refugios, se caracteriza por ser simple, rica y nutritiva. En general, el menú es único y se prepara en una o dos ollas, o en un disco y horno. Se tiene que entender que en refugio no es un restaurante.
“Sturm und Drang” (“tempestad e ímpetu”) es una recreación del espíritu cultural que se vivía en el Otto Meiling, patriarca del andinismo argentino. Claudio Fidani, ya hace un par años, explicó que la iniciativa -en el Berghof- surgió después de leer el libro de Vojko Arko, sobre la vida de Meiling, donde se consignó que, en el refugio, se había logrado crear un ámbito de “Sturm und Drang”. Hacía alusión a un movimiento literario, musical y plástico de finales del 1700 en Alemania, que fuera precursor del romanticismo y que, entre otros artistas, contó con el escritor Goethe.
Hoy, décadas más tarde, con el recuerdo de Meiling y Arko deambulando entre las Lengas de sendero Filosófico, los propietarios de la concesión apuestan a reconstruir aquel clima de artistas y gente de montaña. “Queremos recrear aquel ánimo, en el que había mucha iniciativa cultural mezclada con la pasión por la montaña”, refirió Fidani.
El Nuevo Berghof fue diseñado con una cocina profesional, lo cual optimiza su funcionamiento. Se explicó que la propuesta es lograr “la cocina de la abuela”, con recetas clásicas. Se pueden saborear carnes, verduras y, en horas de la tarde, el refugio ofrece té con repostería casera, con facturas, tortas y tartas dulces.
Entre sus recetas preferidas está la trucha al disco, uno de los platos clásicos del lugar, en porciones de 250 gramos, cortadas en filetes.
El Berghof está a sólo 15 minutos del centro de Bariloche en auto (por el camino que nace en el kilómetro 1,5 de Pioneros), entre Piedras Blancas y la Confitería Giratoria, frente al Centro de Esquí Nórdico.
En la vecina localidad de El Bolsón, a 120 kilómetros de esta ciudad, se ofrecen diferentes alternativas de alojamiento, con paseos por los alrededores y vistas incomparables desde las alturas. Incluso, existe una red de senderos internos que permiten conectarse de un refugio a otro a través de caminatas por el bosque andino.
La modalidad, en la mayoría de los casos, presenta accesibilidad fácil para todo el grupo familiar y también se puede ir y volver en el día, aunque lo ideal es pernoctar en algún elegido para poder disfrutar del fogón de la noche y de un cielo de estrellas que parece venirse encima.
Los refugios más elegidos y con servicios para visitantes son Perito Moreno (se accede en vehículo); Hielo Azul, Lindo, Cajón del Azul, Los Laguitos, Motoco y Roca del Tiempo (del lado chubutense); Dedo Gordo, El Retamal y Encanto Blanco.
Casi como un cuadro de Leonardo y frente a la ciudad de El Bolsón, está ubicado el imponente cerro Piltriquitrón (“colgado de las nubes”). Hasta allí, hay un camino para autos que pasa por Villa Turismo (zona de complejos de cabañas) y se asciende 11 kilómetros hasta “La plataforma”, lugar habitual de despegue de los parapentistas.
Desde allí, comienza un sendero que puede cubrirse en 40 minutos a pie hasta llegar a El Bosque Tallado. Además de las increíbles esculturas talladas sobre troncos, podrá gozar de la mejor vista panorámica del valle, los cerros de la cordillera de los Andes (en días despejados, se ve el Tronador y el Tres Picos), el lago Puelo y el río Azul.