ARQUITECTURA Y CONSTRUCCIÓN
La vida en menos de 30 metros cuadrados
“No guardo nada”. Se decidió por un monoambiente de 25 m2 porque se percató de que su “capacidad de ahorro es inferior al aumento del precio de los departamentos”, Carola Álvarez lo compró por 18.500 euros y ahora está a punto de venderlo por un número que le permitirá pagar el anticipo de un habitáculo “decente”. En los años en que ha estado lo que más lamenta es no haber podido aumentar su biblioteca.
Por el arquitecto Augusto Penedo
José Luis Hernández adquirió su piso de 27 metros hace 20 años. Le costó 24.000 euros y su valor ahora es de 210.000. Vive con su mujer y admite sonriendo que intentan no enfadarse mucho “porque no tienes dónde esconderte”.
Estos dos ejemplos tomados de un par de relatos risueños en Europa, da señalada muestra de cómo una sociedad enfrenta los problemas sin engañarse.
Si lo que tengo es escasez de recursos para comprar una unidad de vivienda en la ciudad, que me permita estar cerca de las mejores condiciones de vida que ofrece la región donde se vive, tengo que encontrar la manera de poder resolver el problema, no tengo ni que perder tiempo de discutir sobre la vivienda digna que no debe tener menos de 40 m2,…bla, bla, bla, etc, sino que tengo que encarar una solución: a través de proyectos bien resueltos con superficies mínimas y accesibles económicamente a una franja importante de la población que quiere ser urbana. …Y sobre esto mucho tenemos para decir los arquitectos.
El desafío hoy está en ver cómo se encara el tema de la vivienda mínima, accesible, los minidepartamentos. Para todo esto, será necesario empezar por revisar normas que tienen que ver con la densidad, la edificabilidad y los usos; flexibilizar algunas, modificar otras, e incluso eliminar unas cuantas.
Se debe reflexionar y hacer formulaciones sobre nuevas tipologías de vivienda. Habrá que encarar los temas con criterios innovadores, desprendiéndose de prejuicios y de paradigmas hoy antiguos, y que en el caso de Buenos Aires, lo único que ha conseguido, es que una parte importante del crecimiento sea espontáneo e informal, y la mayoría de las veces indigno e injusto (villas de emergencia e inquilinatos).
Resulta necesario revisar las Normas de habitabilidad, las dimensiones mínimas, y quizás algunas de las Normas de accesibilidad.
Ciudades como Montevideo o Nueva York sería interesante que fueran tomadas como referencia: El New York Times ha hecho hace un par de años un concurso, para promover unos tipos de viviendas flexibles en 24m2, con el objeto de poder hacerlas accesibles a sectores importantes de su población de clase media.
En Montevideo, por caso, la vivienda mínima es de 25m2 y los monoambientes de 19.40m2. Los baños tienen lado mínimo de 1,20m2, con ducha, la bañera es opcional (Sección 3.4, de los locales. Modificación Ordenanza 7210/01, Normativa general de edificación).
Hasta en Buenos Aires mismo existe un antecedente ejemplar. En el Código de 1944, la vivienda mínima era de 16m2 la habitación, el baño de acuerdo a la cantidad de artefactos y la cocina era de 1,60m2. No había balcón.