62 años de la creación del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria
El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) fue creado el 4 de diciembre de 1956 por medio del Decreto Ley 21.680/56. El organismo nació con la finalidad de “impulsar, vigorizar y coordinar el desarrollo de la investigación y extensión agropecuaria”.
También la idea fue “acelerar, con los beneficios de estas funciones fundamentales mencionadas, la tecnificación y el mejoramiento de la empresa agraria y de la vida rural”. En la actualidad, depende de la Secretaría de Agroindustria de la Nación.
Durante los primeros años la investigación se organizó agrupando el trabajo por producto o por disciplina. La extensión y la transferencia de tecnología, a su vez, determinaron la necesidad de instalar Unidades de Extensión Rural distribuidas en todo el territorio nacional para atender las necesidades de los productores del sector.
En la década del sesenta y parte de la del setenta, el INTA cumplió un rol muy importante en la generación y difusión de tecnología. En esos años el organismo contribuyó eficazmente con el cambio que se produjo en el sector agropecuario argentino y fue casi el único actor con la misión de acelerar la tecnificación para el mejoramiento de la empresa y de la vida rural. Por ello, alcanzó un sólido reconocimiento de los productores, situación que se mantiene hasta el presente.
Desde mediados de los años 80 se observó una desaceleración relativa de la productividad agrícola, en el marco de transformaciones significativas en los mercados de los productos primarios como resultado de grandes cambios estructurales que definieron un nuevo contexto para este sector. Por ello, se efectuó un profundo rediseño de la organización, con énfasis en la descentralización, la participación y la integración.
La descentralización se concretó principalmente en la constitución de los 15 Consejos de Centros Regionales y 3 Consejos de Centros de Investigación, a los cuales se les confirió la responsabilidad de determinar prioridades y distribuir los fondos en cada una de sus jurisdicciones. Estos Consejos se conformaron con representantes de distintas asociaciones de productores, de los gobiernos provinciales, de la comunidad científica y de las universidades.
Por último, la integración se obtuvo con formas de acción conjunta con la actividad privada, destacándose la figura de convenios de vinculación tecnológica, especialmente útiles para la culminación y puesta en uso de desarrollos propios y compartidos. Por su parte, la integración con el sector público permitió la implementación del Programa Federal de Reconversión Productiva (Cambio Rural), destinado a productores pequeños y medianos, y el Programa Prohuerta para la producción de alimentos por parte de las familias más carenciadas.
En la actualidad, el INTA representa un aporte clave al sector agropecuario, agroalimentario y agroindustrial. La investigación y el desarrollo son los pilares de trabajo que toman cuerpo en el Plan Estratégico Institucional (PEI) donde se despliega una visión de largo plazo para responder a las demandas de todas las regiones del país.
Los convenios nacionales e internacionales que el INTA suscribe con los más diversos organismos y entidades del sector público y privado permiten crecer y aumentar la intervención en las cadenas de valor, a fin de mejorar el desarrollo rural sustentable en todo el territorio nacional.
El INTA es un organismo de vanguardia en el desarrollo agro-tecnológico mundial, que está junto al productor y sus necesidades asistiendo a los sectores sociales que merecen atención. De este modo, proyecta sus acciones para alcanzar competitividad, sostenibilidad social y económica con sentido nacional, priorizando la sustentabilidad ambiental de los territorios.
A nivel nacional cuenta con 15 centros regionales, 6 centros de investigación y 51 Estaciones Experimentales distribuidas en todo el país. (Con datos INTA-Bariloche).
La creación del INTA Bariloche
En 1962 abrió sus puertas la “Agencia de Extensión Rural Río Limay” (AER) en San Carlos de Bariloche, dependiente en ese entonces de la Estación Experimental Agropecuaria Trelew (Chubut). La AER “Río Limay” funcionó desde 1962 a 1965 y se configuró en el antecedente de lo que hoy es la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) INTA Bariloche.
Desde el comienzo el trabajo de “el INTA Bariloche” junto al productor rural promoviendo el desarrollo social y económico de la región fue el objetivo primordial.
Las principales tareas realizadas en ese entonces se llevaban a cabo en los establecimientos productores ovinos de la Región Patagónica, donde se asesoraba al productor en la aplicación de tecnología para los sistemas productivos ovinos y sobre el manejo de los recursos naturales.
El área de influencia se extendió en sus inicios hacia el noroeste de la provincia de Neuquén, oeste y sur de la provincia de Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego.
Pronto de la “Estación Experimental Regional Agropecuaria del INTA Bariloche” dependían la Estación Experimental Agropecuaria de Trelew y sus dependencias, que en ese momento la conformaban las Agencias de Extensión Rural (AER) Esquel, Colonia Sarmiento, Río Mayo en la provincia de Chubut, la AER de Comodoro Rivadavia y Río Gallegos en la provincia de Santa Cruz, y la AER Río Grande (en ese entonces Territorio Nacional de Tierra del Fuego).
De este modo la localidad de San Carlos de Bariloche se definió a partir de 1965 como un lugar clave en Patagonia para el estudio y promoción de la producción ovina.
En aquella época, los trabajos del INTA se centraron en diferentes áreas ecológicas como la precordillera, la meseta, la zona atlántica y los valles. Las principales temáticas abordadas en ese entonces incluían estudios de suelo y vegetación de la Patagonia, uso y mejoramiento de los pastizales y desarrollo de tecnologías para mejorar la producción ovina.
Algunos de los hitos destacados de la historia de esta Estación Experimental Agropecuaria fueron por ejemplo el impulso a la esquila preparto, el prestigio mundial logrado por el Laboratorio de Fibras Textiles, los avances en salud animal, la lucha contra la desertificación, la creación del área forestal, los aportes y acompañamiento a productores durante la recordada nevada del año 1984 o la cercana erupción del volcán Puyehue, la reciente creación de la Maestría en Rumiantes Menores. Son incontables los hechos que han marcado la historia del INTA Bariloche, sus unidades y sus técnicos. Como el recordado “Gringo” Morris, cuyo nombre fue impuesto a la sede del INTA Bariloche el 11 de noviembre de 2007.
En la actualidad
Hoy el área de influencia de la Estación Experimental Agropecuaria Bariloche abarca la provincia de Neuquén y parte de la provincia de Río Negro. Comprende una gran diversidad de ambientes, la mayoría de los cuales corresponden a ecosistemas áridos y semiáridos, con limitantes que han modelado sistemas de producción extensivos orientados especialmente a la ganadería ovina y caprina y en menor medida la bovina.
La Unidad está organizada en base a 4 áreas de trabajo: 1) Producción animal: la unidad tiene un gran reconocimiento en el estudio y desarrollo de tecnologías modernas de producción en rumiantes menores como: esquila preparto, comercialización de lana por descripción de calidad, procedimientos modernos de mejora genética y planes de control de enfermedades, entre otros. 2) Recursos naturales: tiene también una amplia trayectoria, es generadora de conocimientos, de propuestas tecnológicas y acciones de transferencia orientadas a lograr un uso sustentable de los recursos naturales en términos ecológicos, sociales y económicos. Sus principales líneas están orientadas a la evaluación, uso y monitoreo de las tierras, el ordenamiento territorial y al manejo de los pastizales y la fauna silvestre. En este marco, el área promueve la valoración de la biodiversidad y de los bienes y servicios que prestan los ecosistemas, considerando las diferentes características agroecológicas, productivas y sociales en que se desarrollan los sistemas reales de producción. 3) Forestal: se generan conocimientos e información tecnológica para el manejo de los recursos forestales (naturales e implantados) bajo el principio de Sustentabilidad, en pos de contribuir al desarrollo de la actividad forestal y el manejo sustentable de los bosques en la región patagónica, buscando el equilibrio entre la producción de bienes y de servicios ecosistémicos, con el objeto de mejorar el bienestar de los productores y de las comunidades regionales. 4) Desarrollo rural: contribuye a mejorar las metodologías de intervención y la toma de decisiones del productor rural mediante el estudio de los factores que inciden en su dinámica socioeconómica.
El INTA Bariloche cuenta con el Campo Experimental Pilcaniyeu, de una extensión de 7.800 hectáreas (se desarrollan actividades relacionadas con la producción ovina) y el Campo Forestal General San Martín (en El Bolsón) con una superficie de 222 hectáreas, que se destaca por ser una de las primeras plantaciones establecidas en la Patagonia con una superficie de 130 hectáreas cubiertas de bosque nativo (ciprés de la cordillera). Como soporte a tareas de investigación, este Campo Forestal posee un vivero y una planta procesadora de semillas.
Agencias dependientes del INTA Bariloche: Bariloche, Jacobacci, El Bolsón, Los Menucos, San Martín de los Andes, Zapala, Chos Malal, Picún Leufú.
El “Gringo” Morris
Uno de los hombres de INTA que ha sido referente para los productores de toda la Patagonia, es el recordado Grenville Morris. El “Gringo”, como todos lo llamaban, ingresó al INTA en el año 1968. Desde su función de “extensionista” afianzó el sistema cooperativo en la región. Fue ministro de Recursos Naturales de Río Negro en 1983. Falleció el 10 de febrero de 2005.
El “Gringo”, fundador y conductor del programa “El INTA en la Patagonia” hasta el año 2004, veía a la radio como una herramienta indispensable de capacitación y comunicación con el productor.
El programa, que se emite ininterrumpidamente hasta el día de hoy desde hace 42 años, nació en noviembre del año 1976, ante la necesidad de los productores de la zona rural de conocer tecnologías para el manejo de producción y obtener información del mercado de lanas, sumado a la falta de difusión tecnológica que existía en la región.
El programa brinda información actualizada y consejos útiles “para el hombre de campo y su familia” y fue premiado con dos “Santa Clara de Asís” (años 1981 y 2001). Se emite todos los sábados de 9 a 10 hs, por Radio Nacional Bariloche.
La revista Presencia
La revista Presencia es una publicación que desde agosto de 1985 se ha convertido en una herramienta de comunicación institucional de relevante utilidad transmitiendo tecnologías y experiencias y ofreciendo al lector circunstancial (productores, técnicos, profesionales, estudiantes, etc.) temáticas y problemáticas con las que interactúa habitualmente.
El staff de la primera edición estaba integrado por Mariano Cosimano (editor responsable), Ernesto Barrera (director), Aldo Cassola (jefe de redacción), Marcelo Sovack (director publicitario), Sandra Pacheco y Humberto Moraga (composición, arte y diagramación), Carlos González (colaborador administrativo) y José Lejak, Grenville Morris y Rosa Valverde (Comité editorial).
La editorial de aquella edición N° 1 de 1985 trazaba un horizonte: “Si bien la dinamización de las economías regionales está considerada, en el caso de la patagónica necesita una mejor definición en su implementación. En esta definición el INTA juega un papel preponderante, no solamente como principal ejecutor de la política tecnológica del gobierno nacional en materia agropecuaria, sino también como proveedor de información que defina mejor la realidad patagónica y sirva como base para que los organismos competentes fijen o modifiquen políticas crediticias, impositivas o de desarrollo”.
En eso de “proveer información” con el fin de definir la “realidad patagónica”, la revista Presencia se convirtió en una herramienta de gran importancia a lo largo de los años. Las 70 ediciones hasta hoy publicadas han sido un aporte al productor rural y forman parte de la identidad del INTA Bariloche.