Hurtó herramientas estando en libertad condicional
Jonathan Mayorga tiene 26 años y una larga lista de antecedentes penales. Gozando de libertad condicional en el cumplimiento de una condena previa, hurtó herramientas de trabajo de una obra y ahora enfrenta una causa penal que deberá acumularse con otras en trámite para arribar a un juicio único. Llegó a la audiencia detenido, pero se fue en libertad.
El pasado domingo por la tarde junto a otras dos personas que no fueron identificadas ni detenidas, Mayorga escaló el frente de chapa con el que se cerró el acceso a una obra en construcción sobre la calle Tiscornia al 1200 y se apoderó de dos palas y dos serruchos, para escapar de la escena rápidamente. No llegó lejos porque a pocos metros fue detenido por personal de la comisaría Segunda del Centro Cívico. El hecho fue encuadrado en la figura de hurto agravado por su comisión con escalamiento en grado de tentativa.
La fiscal Alejandra Bartolomé relató en una audiencia de control de detención y formulación de cargos que había recolectado toda la prueba necesaria para llevar el caso a la siguiente instancia y en ese sentido pidió un plazo de unos veinte días para la etapa preparatoria, lo que le permitiría unificar los plazos con otra causa por el delito de hurto en la que Mayorga está acusado.
Además, explicó la fiscalía que no existían riesgos procesales que obligaran a mantener restringido de libertad al acusado y en tal sentido no mostró oposición para que sea puesto en libertad. Bartolomé agregó que en otra causa en trámite se había requerido una extensión de la prisión preventiva que pesaba sobre él, pero la petición fue rechazada por el juez Marcos Burgos que intervino en ese caso.
El defensor oficial Marcelo Álvarez Melinger, no puso oposición a la formulación de cargos de la fiscalía, pero sí objetó el plazo de etapa preparatoria que había requerido Bartolomé. Explicó que requeriría una serie de elementos probatorios y reclamó un plazo de dos meses de investigación.
Así, la jueza de Garantías Romina Martini, otorgó dicho plazo y tuvo por formulados los cargos, manteniendo una serie de pautas de conducta que pesaban sobre Mayorga en el marco de otro expediente judicial y que según las constancias, hasta el momento viene cumpliendo.
Al caer la tarde del 8 de septiembre de 2012 Mayorga ingresó armado, junto a su madre y un menor de edad, al local comercial Chocolatería Torres, ubicado en calles 25 de Mayo y Sarmiento. Tras amedrentar a la vendedora del negocio se apoderaron del dinero disponible en el interior de la caja registradora. El hecho fue encuadrado en la figura de robo doblemente agravado: por el uso de arma y la participación de un menor. Fue condenado a la pena de seis años y ocho meses de prisión.
El 22 de mayo del mismo año, durante la madrugada, junto a otro conocido delincuente, forzó la puerta de un comercio de juegos infantiles de la calle Vicealmirante O’Connor al 800 y se apoderó de dinero en efectivo, un teléfono celular Nokia; un control remoto y un modem de internet. Minutos después, también forzó la cerradura de un comercio de calle Mitre al 600 y se apoderó de dinero en efectivo, tarjetas telefónicas y una docena de tabletas de dulce de leche. Los hechos fueron encuadrados en las figuras de robo simple y robo en grado de tentativa y por ambos recibió una pena de dos meses de prisión en suspenso.
Pero más tarde ambas condenas serían unificadas y le aplicarían una pena única de seis años y ocho meses de prisión. Más adelante, tras ser hallado culpable en el marco de otra causa, un nuevo proceso de unificación de condenas le costó ser sancionado con una pena única de siete años y seis meses de prisión, que agotará en febrero de 2020.
Sin embargo, a poco de recuperar su libertad, al gozar del beneficio de libertad condicional en el marco del cumplimiento de sus condenas, Mayorga reincidió en sus conductas delictivas. Hace poco más de un año fue imputado por tentativa de robo. Junto a otro destacado personaje del hampa local fueron sorprendidos mientras forzaban la cerradura de una puerta de acceso a una vivienda y de un automóvil estacionado en el patio.
En su haber también hay una evasión del Penal 3 en el que se encontraba alojado cumpliendo su condena. Logró trepar un muro con la ayuda de otro de los internos durante un recreo y pese a ser advertido por personal de seguridad que le dio la voz de alto y luego comenzó a disparar para evitar su huida, logró su cometido. Fue recapturado apenas días después en el barrio 10 de Diciembre, a pocos metros del establecimiento carcelario.